Amarillo dorado limpio y con brillos.
Nariz de media intensidad, sutil, expresiva y compleja. Con mucha profundidad mineral. Encantadores toques florales, de frutas blancas frescas, manzana verde, albaricoque, ligeros recuerdos ahumados, frutos secos y especiados. Madera perfectamente integrada, prevaleciendo el carácter mineral.
En boca es un vino de gran equilibrio, con peso y con cuerpo, compensado con una fina e integrada acidez. De paso redondo, sutil, delicioso, con un final muy largo y persistente que deja notas frutales, florales y minerales en el posgusto. Se advierte sin duda un gran trabajo de viña y vinificación.
Arnaud Ente es un discípulo de Coche-Dury y eso se nota en la calidad de este vino. Se muestra con plenitud, elegante, con poder, pero siempre con equilibrio y perfectas maneras. Esto es lo que uno espera de un gran borgoña, la elegancia y mineralidad de Puligny-Montrachet. Unos 80 euros, bastante caro, pero aquí si que estamos ante un gran vino.
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