Potencia, estructura, acidez, mineralidad marcada y elegancia...y todo ello perfectamente equilibrado. Si la nariz ya impresiona por complejidad e intensidad, en boca sigue sorprendiendo, vertebrado por esa acidez perfectamente equilibrada y una corporeidad mineral que le proporciona gran estructura. Los ocho meses en barrica de roble francés junto a sus lías finas le confieren el contrapunto aromático a la serie frutal, aportando elegancia en aromas secundarios y terciarios y haciéndolo más complejo e intrigante. Es un Godello de finca, de suelos graníticos y altos vuelos. Y se nota. Se bebe ya aunque en 2-3 años podrá tomar alguna dirección evolutiva inesperada y seguir sorprendiéndonos. Un vino espectacular.
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