Es posible que el corazón se le parara a alguien al ver el viñedo de syrah, pero afortunadamente no se para al probar este vino. No hay que exagerar. Para mi es correcto, sin más. Hay otro vinos de la zona, que conozco y me gusta bastante, de otros elaboradores, que me gustan mucho más, por el mismo precio o más baratos. Sorprende su color cereza con ribete muy morado, muy intenso, pero poco más. Lágrima abundante que tiñe algo la copa. En nariz no llegan a notarse las notas típicas del varietal, ni ninguna otra nota clara ni expresiva. En boca es también aceptable, pero nada destacable. En definitiva sólo aceptable sin más, por unos 24 euros.
"De battre mon coeur s'est arrêté" es un vino Cotes du Roussillon, monovarietal de syrah,muy folclórico y poético en su etiqueta cuyo objetivo era como dice Hervé en la etiqueta, "para poner la emoción en la botella y permitir descubrir el placer de un vino concentrado muy joven". Pocas botellas se sacan de la bodega. El color del vino es rojo muy joven. La nariz es potente con notas a pimienta y violetas. Es profundo y ciertamente produce un entusiasmo aromático. Sin embargo, en la boca es una magia: comienza lentamente y sigue con cierto entusiasmo a un tramo final de frutas frescas. Unos buenos taninos muy domados y que te conducen a una felicidad gustativa. Este vino frutal explota frescura. Un vino favorito del verano gracias a Hervé Bizeul. Ya he experimentado varias experiencias extraordinarias con los vinos de este bodeguero/periodista. Gran relación calidad precio.
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