Pajizo pálido con destellos dorados. Tiene una nariz de media intensidad, sencilla, con notas tostadas, algo de cereales y un fondo con recuerdos a hinojo y madera tostada. En boca tiene una entrada fácil, resulta ligero, sensaciones maderosas, bien de acidez y con buen recorrido.
PVP aprox. 3-4€
Sencillito en imagen. Por la etiqueta y botella me ha recordado más a un ribeiro de esos baratitos.
Color pajizo de reflejos verdosos.
Menuda intensidad en nariz, con un gran despliegue floral, margaritas y gerberas, fruta fresca y algo verde, manzanas y con leves notas como de serrín.
Boca fresca, herbácea, con buena acidez pero con ligereza, resulta un puntito graso que hace que quede sabroso y agradable.
A destacar ese ramo de flores, como si te lo estamparan en la cara. No he visto tanta madera como apuntan por aquí abajo, no se si Dani acabaría de tragarse un taco de madera previo a la cata.
Amarillo pajizo.
Nariz con predominio de las notas tostadas, los cereales sancochados, madera tostada y maíz frito de aperitivo (kikos).
En boca adolece de falta de cuerpo, acidez y exceso de madera.
Notable desequilibrio de la barrica y, si no lleva madera, tal vez la fermentación afectó a este vino de alguna forma extraña.
Amarillo pajizo. Destacan los aromas tostados, con notas de cereal tostado, ligeros recuerdos a mandarina y un toque de maderas nuevas, en exceso para mi gusto. En boca resulta ligero, amargoso, suave, bien de acidez, algo anisado en el retronasal y con buen recorrido.
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