Estas botellas viejas de Madeira pueden escribir historia. Acabo de descubrir escrito a lápiz en una esquina de la etiqueta la anotación: 1956. Seguro que corresponde a la fecha en que alguien compró la botella, lo que implica que mis cálculos al menos fueron acertados en referencia al tope inferior.
Esta botella de madeira es mucho menos enigmática que la anterior ( Malvasia 1880). El productor esta perfectamente determinado así como la categoría. El único problema es el año de producción y de embotellado.
La palabra “Velha” en la clasificación anterior de madeira, hoy abolida, indicaba que se trataba de Reservas de 10 años, es decir lo que hoy sería “Reserva Especial” o “Reserva Velha” ; como sea que en la catalogación anterior también se le denominaba “Reserva Especial”, la diferencia aquí no es muy significativa. Se trata, por lo tanto de vino envejecido en Canteiro por 10 años y de una sola casta. Según los entendidos esta es la categoría a partir de la cual la opera la magia de los Madeira, y por debajo están los esencialmente comerciales.
Aquí el único problema que se planteaba es el año de producción, extremo este no indicado en la botella. Según mi estimado vendedor sería una botella de los años 50, lo que lleva su producción a los años 40, del sigo XX por supuesto. Podría ser así, dada la etiqueta muy demodé hoy en día,y simplona con una letras góticas que no vienen a cuento para nada, pero no es posible ir más allá.
La cata:
Tapón muy sencillo tipo Jerez, que se desintegra literalmente al intentar sacarlo. No hay lacre, ni sello.
A) Después de abierto:
Vino de color marrón oscuro, decididamente sucio, mucho poso grueso, al moverse en copa da tonos verdes. El color verde en el madeira no constituye demerito sino al contrario signo de vejez y calidad.
El aroma es igualmente sucio, muy alcohólico, se distingue muy poca cosa, quizá algo de chocolate, madera vieja y en algún momento balsámicos.
La boca también resulta sumamente alcohólica y sin expresividad.
Procedo a filtrarlo y decantarlo. El filtrado produce enormes cantidades de poso, negro y grueso.
B) A los cuatro días de decantado
El color ha perdido el marrón feo y ha ganado luz, ahora es cobre muy oscuro que deriva al oro hacia el borde, capa media. Lagrima muy gruesa de caída lenta.
El aroma no es nada sucio, salen maderas finas y viejas, regaliz dulce, notas balsámicas, naranja amarga y fruta escarchada. El alcohol casi ni se nota.
La boca es magnifica , alta suavidad aunque aquí si sigue el alcohol demostrando su presencia innegable, dulzor comedido pero presente, todo él está muy vivo , hasta ágil, la expresividad es a regaliz, madera vieja, caramelo quemado, resina y café, mucho peso en boca, la llena de todo por poca cantidad que se introduzca. Largísimo.
A los 7 y 11 días después de abierto sigue esencialmente igual, luego ya se acaba con lo cual no se puede seguir experimentando.
Nota: a beber sobre los 15 ó 16 grados, más abajo menor expresividad, más arriba más alcohol.
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