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Madeira Luis Gomez Conceicao Terrantez 1847
Madeira Luis Gomez Conceicao Terrantez 1847
FICHA TÉCNICA
Bodega
Luis Gomez Conceicao
D.O./Zona
DO Madeira
Pais:
Portugal
Tipo de Vino:
Dulces y Generosos
Varietales:
Terrantez supuestamente al 100%
Precio aproximado
Precio Aprox:
Más de 100 €
PUNTUACIÓN
Nota de cata NOTA MEDIA:
---
Nota de cata CALIDAD-PRECIO:
-
ELABORACIÓN
Fresqueira
Opiniones de Madeira Luis Gomez Conceicao Terrantez
OPINIONES
1

Luís Gomes da Conceição & Filos, empresa creada en 1863,pero que ya hacían vinos desde principios de siglo, fue una de las segundas empresas que se asoció a la Madeira Wine Association, en 1925. Como marca dejó de existir, pero aún perduran algunas de sus botellas, como este Terrantez de 1847, que es historia pura.

La Terrantez es una vid prefiloxerica, de origen desconocido, que desde el inicio de la vinicultura en Madeira, disputó el imperio a la Malvasia. El odium y la filoxera que asolaron la isla desde 1852 a 1857, la redujeron prácticamente a la nada. Hoy en día está desaparecida en Madeira y sólo queda un poco en la vecina isla de Porto Santo. Por ello la actual producción es escasísima y las botellas antiguas de esta vid aún mucho más escasas.

La Terrantez, también denominada Forgasao fue una vid famosísima sobre la cual un dicho popular local dice: “Terrantez, cujas uvas não as comas nem as dês que para o vinho Deus as fez.”

La botella es la propia de Madeira, con un cristal blanco, lo que se aprecia por la parte superior del cuello de la botella, y muy delgado. Esta lleva lacre pero casi no queda nada. La etiqueta, amarilla, muy grande y en admirable buena condición, aunque tiene rotos por todas partes, indica el productor, la vid y el año, lo cual es todo un éxito dado la vejez de la misma. El nivel es bueno casi a pie del cuello de botella, lo que también es todo un éxito. El corcho se desintegra físicamente al abrir, lo que obliga a filtrar para eliminar restos, de todas maneras el abundante poso negro y pequeño existente también exigía el filtrado.

Como ya es sabido el vino es imbebible sin una previa decantación que en este caso duró 4 días, no lo probé hasta que se hubo estabilizado perdiendo el notorio alcohol que emanaba.

El vino no es describible. No puedo hallar palabras para explicar como se bebe la historia, ni a que huele. Sólo puedo decir que es una experiencia única e irrepetible, es como si te bebieras vidas de otras personas de las que ya no hay recuerdos o como si por un momento si te unieras con la eternidad o con el cosmos. Al hecho de beber un vino cosechado hace 162 años,( posiblemente por esclavos negros traídos a la fuerza desde Angola, o al menos por sus hijos) hay, a más, el factor añadido de saber que lo que bebes ya casi no existe, por lo cual es prácticamente irrepetible. Todo ello convierte la cata de este vino en algo místico, espiritual, como una experiencia vital única de carácter religioso o extrasensorial.

Sólo añadir que olfativamente es densísimo con muchas capas cromáticas en las que es difícil profundizar, va más allá de la madera vieja o iglesia con la que definimos, a veces, los vinos viejos. La boca, rutilante de vida, se ríe del tiempo y de las personas, afirmando que la naturaleza sobrepasa el concepto temporal y se mueve en parámetros distintos de los humanos.

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