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Opiniones de Benito Santos Igrexario de Saiar
OPINIONES
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Color amarillo pajizo con algún destellos verdoso.
La nariz es de buena intensidad, fruta blanca y amarilla, toques florales, recuerdos vegetales y mineralidad.
En boca tiene buena entrada, fresco, graso, con buen peso de la fruta, un punto amargoso, muy buena acidez y persistencia, largo. En retrogusto vuelve la fruta. Excelente estructura, de trago largo, de los que no cansan y elegante, muy elegante.

Procedente de 5,64 ha. protegida por la Iglesia Romántica de San Esteban de Saiar en Caldas de Reis. Un albariño que nace como homenaje al fundador de la bodega, y es verdad, porque en cada botella se adivina la presencia de Benito Santos.

Se presenta con peso en aromas de fruta, con aparente fuerza, apuntes exóticos que recuerdan al mango y la papaya, despuntando notas ácidas que alzan el conjunto, una vez oxigenado la fruta retoma protagonismo en forma de bocado maduro de plátano y pera de agua adornado por notas florales.

En boca se muestra graso en su ataque, paso de boca con rasgos frutales, apareciendo en su final notitas punzantes que nos presenta un carácter salino en su postgusto, acompañada por buena acidez.

Amarillo pajizo sin reflejos con un ribete algo acerado. Limpio , brillante , sin lagrima.
Nariz fresca con intensidad media. Hay fruta blanca con notas cítricas y hierbas del monte de fondo algo salino.

Buen paso por boca con cuerpo y sabor medio.Se aprecia algo de carbonico en la punta de la lengua que lo hace agradable. Acidez correcta que le da una estructura y una frescura estupenda. Vino que invita a beber.
Postgusto medio de sabor frutal.

Amarillo pajizo con destellos verdosos. Algo de carbónico al abrir la botella.
En nariz, albariño clásico del Salnés: manzana, pera y ciruela claudia verdes; hierba recién cortada; flores silvestres; miga de pan...todo bajo un fina mineralidad de granito.
Austero, sin concesiones a falsa floralidad ni a falsa tropicalidad. Sin rastro de elementos exógenos...limpio, transparente, natural.
En boca es sumamente vertical sin renunciar a cierta carnosidad. Buenísima acidez. Amargor final perfecto. Sin aristas.
En definitiva: vino honesto, con tipicidad, de trago largo (para beberse cajas). Auténtico vino para celebrar y degustar.
PD: absténganse los expertos catadores de dos olfaciones, traguito corto y con la enfermedad de ponerle puntos a todo...no les gustará.

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