Intenté abrirlo el día de reyes pero no tuve en cuenta que estos vinos deben evaporar el exceso de alcohol que llevan por lo que necesitan varios días. Aquel día casi nadie lo probó. Ahora más de 10 días después va muy bien.
El color no es muy bonito, marrón turbio clarito.
Aroma muy potente, fruta pasificada, café, alcohol, muchos tostados y ahumados, piel de limón o fruta tropical. De alta complejidad.
La boca ya no viene marcada por el alcohol y da la impresión que este vino “joven” está preparado para durar eternamente, presencia en boca rotunda y absoluta, expresividad tremenda y muy compleja un sinfín de sugerencias, el dulzor esta muy sosegado y en todo caso muy equilibrado con la acidez, aunque no es vino para buscar equilibrios o proporciones. Es realmente larguísimo.
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