Ante este desafío de la región de Riverina, podemos realizar un gran aplauso a la industria enologica australiana. Excelentes crianza en soleras de más de 50 años, dan como resultado un vino de color caoba, tonos de madera ennegrecida pero oro negro, como se suele decir.
Aromas de pasificación, café, cuero, moka combinados con un excelente pan de higos y chocolate negro, también aires mentolados que confieren un agradable conjunto aromático.
En boca, ataque rancio, de muy buena acidez, chocolateado sabor, impregnado de cafe, tacto siruposo y sedoso pero largo e intenso.
Muy bueno.
Caoba intenso, ribete yodado.
Chocolate, frutos secos, fresco, balsámicos, café.
En boca es largo, agradable, potente, dulce pero con acidez... muy rico, la verdad.
Marrón con destellos azafranados. Tiene una nariz intensa, atractiva, con toques de azúcar quemado, algo de ciruela pasa, sensaciones especiadas y algo de chocolate. En boca tiene buen ataque, resulta goloso, con mucho azúcar quemado, bien de acidez, amargoso, largo y complejo. Notable personalidad.
Inmensa sorpresa la de este vino dulce criado por soleras en las antípodas.
Bonito color yodado o caoba.
Impresionante nariz con nítidas notas de chocolate mentolado y fino balsámico. Uno cierra los ojos y se deja seducir por este complejo y agradable aroma, pudiendo imaginar esos grandes eucaliptos australianos aportanto el toque mentolado y esas viejas soleras envolviéndolo en chocolate.
En boca, repite este genuino apunte aderezado con algo de higos.
Me gustó mucho,para buscarlo y comprarlo.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.