A inicios de los 80s el nebbiolo de este viniedo se convirtio, en manos de Elio Altare, en una buena parte de la artilleria de alto calibre para la llamada revolucion piamontesa. Hoy, sigue siendo un referente de excelencia. Un estandar que Mauro Veglio, socio, vecino inmediato y discipulo de Elio, mantiene muy en alto con este bello barolo, rebosante de notas a eucalipto, duraznos frescos, cerezas y chocolate blanco. Su textura es una delicia, con una fruta fresca, la crianza perfectamente integrada y una tanicidad impactante por su energia y cautivante por su sedosidad. Solo puedo pensar como estara el 2004 o el 2006. Larga vida al pago de Arborina.
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