He degustado este vino en distintos formatos, incluido el Jeroboam (5 litros), y sinceramente no puedo decir que sea un vino que llegue a emocionar en absoluto, lo encuentro muy justo en su conjunto, no llegando a destacar en ninguna de sus fases. De trago fácil, excesivamente suave, bastante elemental como queriendo pasar totalmente desapercibido, con escaso recorrido y una nariz carente de alegria, con ligera sensación de fruta negra madura y notas de crianza.
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