El color amarillo dorado cobrizo ligeramente túrbio ya es bien original.
En nariz vuelve a ser original. Retama, balsámicos, frutos secos, resinas finas, un punto ajerezado y punzante y ahumados. Parece que tuviera notas de crianza muy finas, sin embargo, la crianza de siete meses sobre lías se produce en ánforas tradicionales de barro.
En boca es fresco, con buen ataque y estructura media que se crece en la boca. Con una acidez viva, es largo. Una joya, original y completamente diferente de los parámetros conocidos de los vinos blancos, entre un tranquilo y un vino de jerez. No obstante es complejo y equilibrado. Perfecto con los guisos sicilianos de mar (estofado de pulpo, sopa siciliana...). Un vino a seguir (y a conseguir) en España.
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