El concepto de Nelín nace con la idea de contrarrestar los vinos tintos que hace René, con potencia, cuerpo, carnosidad y poder acompañar la cocina de autor actual catalana y mediterránea, él consideró que tenía que hacer un blanco de expresión y no un blanco suave sino un blanco que marque su paso por boca, es un blanco complejo que te aporta de todo. Elaborado con ocho variedades, algunas autóctonas recuperadas por él mismo, cada variedad expresa y aporta su característica sin pisar una con la otra, la Garnacha las especies y el membrillo, la Macabeo fruta y cuerpo, la Pedro Ximenez sensaciones dulces en nariz y sequedad en boca, la Escanyavelles estructura, la Pinot Noir acidez para dotarlo de larga evolución, la Viognier es la responsable de frutas carnosas y sensaciones florales, otras variedades aportan frescura para equilibrar la calidez de la pizarra. El concepto de Nelín al final es la guarda, conclusión que llegamos al disfrutar de estas diferentes añadas.
Vino catado en cata vertical de Nelín 2009, 2008, 2007, 2005 i 2002.
Decantado 1h antes.
Visual: Color amarillo pálido intenso, reflejos dorados, con lágrima.
Olfativa: Buena intensidad, al principio algo cerrado y eso que lleva 1h decantado, algo verde, hermético, van apareciendo apuntes florales, frutales, tostados, cítricos, al agitarlo y darle un rato es una explosión frutal que se agudiza más comparándolo con sus compañeros de cata, manzana, pera, unos fondos dulces, notas de bollería, pastel de frutas, miel, anisados, cierto recuerdo a hinojo…complejo, aparece el mineral como en todos.
Gustativa: Ataque potente, con nervio, elevada acidez, salino, amplio, explosivo, punto amargo, largo recorrido, algo verde, gran longitud. Muy joven.
No puntuamos, por su evolución, porque darán más de sí y porque son vinos para disfrutarlos.
Queremos hacer un apunte que creemos es básico para estos vinos. Son vinos con los que se ha de tener paciencia, entenderlos y que después de haber probado diez vinos de los que René Barbier elabora el Priorat, llegamos a la conclusión de que no tiene mucho sentido hacer una nota de cata convencional, por varios motivos, por la evolución una vez abiertos que tienen, al momento te ofrecen una cosa y al cabo de tres horas todo cambia y te ofrecen nuevas sensaciones y porque seguramente si abrimos los mismos vinos dentro de seis meses o un año no tendrán nada que ver con lo que son ahora y seguramente te trasladarán con nuevas sensaciones y no porque estén más maduros sino por lo vivos que aún están. Vinos emocionantes.
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