Monastrell... que concede su personalidad arrolladora en un alarde de color, que desata sus aromas en la remembranza del campo mediterráneo, con un armonioso perfil de frutas maduras, rojas y negras, adornadas por matices de cueros, que se muestra en boca poderosa y comedida a la vez, estructurada y amable.
Syrah... que matiza con pinceladas y destellos sonrosados el lienzo sobre el que se pinta el vino, que se descubre fragante y floral en ramilletes de violetas y flores rojas, en efluvios elegantes de ahumados, regalices y pimientas rosas, que se atreve, vivaz, a danzar alegre por nuestras bocas dejando una presencia imborrable, sabrosa y frutal.
Merlot... que muestra, valiente, su fino perfil de hierbas de monte, de balsámicos mentolados que envuelven, como paño de seda, los aromas que fluyen de la copa, que regala su sabia redondez para cubrir al vino con un halo de amabilidad en su fluido transcurso por nuestras bocas.
Pinot Noir... que se aparece mostrándonos su lado más genuino y misterioso: sutil, comedida, recatada y elegante cuando nos susurra aromas frescos de frutas rojas adornadas de inciertas pinceladas que recuerdan la carne roja fresca; que trascurre madura y fresca, transportando su finura y elegancia para regalar su sabrosa fluidez a nuestro agradecido paladar.
Tempranillo... que contribuye con sus tintes de color cereza y sus reflejos granate a pintar un lienzo de colores vivos, juveniles, que insisten en mostrarnos su esplendor en el lloro de una lágrima amplia y glicérica que trascurre pausada y firme; que nos deleita con cánticos a la franqueza de una fruta roja madura, con grosellas y moras silvestres tributadas por especias dulces de pimienta rosa y canela; que contribuye felizmente a hacernos gozar en su paso frutal, especiado y fluido por nuestras papilas.
Vino... que constituye un "todo" mayor que la suma de sus partes, el resultado de un encuentro afortunado entre afinados instrumentos que consiguen integrarse en plenitud, creando un conjunto complejo y armonioso, equilibrado, elegante, bello, fruto la sabiduría de unas manos que han sabido entrelazar con destreza los excelentes mimbres que conforman los distintos varietales y la aportación respetuosa y eficaz de la madera; el tiempo será, sin duda, un fiel aliado de este milagro del arte...
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