Botella 5156 de 11868. Vino de atrevido ensemblaje de Nebbiolo, Merlot y Petite Sirah. No necesita de decentación previa. A la vista hay un intenso guinda picota, brillante con lágrimas persistentes. Aromas intensos y de enorme profundidad que van relevándose tras el telón: mandarinas, tabaco fino, maderas exóticas, tierra, vainilla líquida, romero, tomillo, chocolate. En boca un ataque cálido, pleno y expansivo que no desentona respecto de la gran complejidad aromática. Si fuese posible medir el orgasmo de una cópula salvaje entre el licor de vainillla y el chocolate amargo, este vino sería un ejemplo inmejorable. Gran tersura no exenta de una acidez más que adecuada y rematada con un final largo, memorable. Un vino que aún puede tener vida, pero que no necesita de largos calendarios para estremecernos ya con su personalidad arrolladora. Fantástico. Hoy el Ícaro estuvo como para construirle un templo arribita del Tepeyac.
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