Los pequeños rendimientos y la recolección de uvas pasificadas en la propia cepa son los imperativos de esta propiedad. De bonito color dorado, este blanco dulce huele a fruta de la pasión, a cera de abeja y a naranja escarcharda. En boca, es graso, maduro pero muy vivo, bastante concentrado, equilibrado, bastante largo, con un gran abanico de sabores que recuerdan a la piña, al mango, a la ciruela mirabel, al membrillo en pasta, al dulce de melocotón y a la miel de azahar. El vino de Jurançon necesita por lo menos diez años de botella para alcanzar su plenitud : como la tortuga, se apresura despacio. ( PVP : 13 € )
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