Tras la primera cata de esta añada hace año y medio y que me encantó, no puedo decir lo mismo de esta segunda botella. Ha exacerbado los puntos que entonces a poquita escala eran matices curiosos pero que en exceso pueden molestar. La presencia de sabor a brea, alquitrán, goma quemada, pegamento están excesivamente exagerados ahora, sigue presentando una mineralidad elevada, tan apenas reconocemos la frutalidad de este vino en este momento. Parace mentira que sea el mismo que en Enero del 12 cuando me encantó.
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