Rojo rubí, ribete rojizo, capa media-alta.
Nariz de buena intensidad que mejora con el aire, compleja, profunda, encantadora. Pinot noir en estado puro. Notas florales, frutos rojos del bosque, un tono especiado de clavo, recuerdos balsámicos, una fina capa mineral y térrea, trazas herbáceas. Una paleta realmente encantadora, digna de un gran Borgoña.
En boca y a pesar de su juventud y carácter primario, se muestra sencillamente apabullante, tiene acidez, está vivo, hay terruño, potencia y sobre todo elegancia, un vino que sin duda irá mejorando. Redondo en el paso y contundente en el final, donde deja una deliciosa huella frutal y mineral, con un tanino perfectamente integrado, denotando un buen trabajo con la madera. Persistente.
Teníamos ganas de catar un vino de Meyer-Näkel, quizá la bodega más prestigiosa del VDP Ahr, esa isla del vino tinto situada en el paralelo 50, al límite de maduración de la uva. Y este GG desde luego que nos ha encantado, sin duda el mejor pinot noir que hemos probado fuera de Borgoña y un vino que podría pasar por un elegante Chambolle. Unos 38 euros, buena RCP. ¡Grande!
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