Vino sin añada, muy sencillo. Color picota. El aroma inicial es muy extraño, como de ciruelas pasadas y tepache de frutas rojas. El primer día sabe a kool-aid con jugo de uva de la propia marca Valle Redondo. Gana en defnitiva el dulzor. Al día siguiente pierde ese dulzor, para mostrar más la acidez. Al final se deja beber. Vino barato (sobre los 4 euros en México). No engaña a nadie, no debería decepcionar a nadie que lo aprecie en su condición de un acompañante llevadero de platos de diario.
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