A la vista se muestra con un color amarillo dorado, con destellos entre dorados y verdosos. Limpio y brillante.
En la nariz se presenta con una intensidad media a alta (alta para ser un vino blanco), con fruta como puede ser la pera y algún detalle de limón, detalles también de mineralidad.
En la boca se muestra con personalidad, sabroso, frescura y cierto punto de miel, con los taninos en su justa medida y una fase final media a larga.
Etiqueta con el dibujo de una casa entre arboles en medio de un lago y contraetiqueta no existente solo con el aviso para que no se consuma alcohol.
Como conclusión, muy agradable con un vino que resulta fresco y sorpresa de ese país tan poco frecuente, hace un tiempo en vinos. Buen vino blanco con madera.
Desde aquí doy las gracias por esta botella magnun a Javi de Valladolid (amigo de mi hijo Marcos también veremero, y de la familia) que tras su estancia Sudáfrica y sabiendo nuestra afición al vino, nos ha traído esta botella y como curiosidad tengo que comentar que renuncio a unos zapatos suyos por la misma, ante el problema de espacio en el avión ¡Gracias Javi¡
Y para colmo el vino se tomó con una Centolla gallega autentica de mas de tres kilos, otro detalle de otra persona. ¿Quien da más?
Un festin en resumen
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