Nariz de buena intensidad aunque más moderada que los otros “misiles” de la cata (Ausone 2005, Latour 2003). Quizá el más joven de los tres. Eso sí, no falta nada de riqueza de matices. Aquí la fruta es más bien roja, con aromas minerales (piedra húmeda), florales, tabaco y alguna nota amable o dulce que yo atribuí a la Cabernet Franc (aunque no tiene tanta proporción; apenas un 5%).
En boca entra con cuerpo medio y reafirmando su juventud con un tanino todavía marcado aunque bien integrado. Tanto por tanino como por acidez es comparativamente más joven que los otros dos. El final es largo y con posgusto que vuelve a traer la fruta roja, mineralidad y alguna nota herbal. También ese tono más amable aunque sin llegar a goloso.
Otro vinazo que quizá estaba un poquito menos redondo que los otros dos y que posiblemente lo solucione con unos años más en botella. Sin embargo, a fecha de hoy se me queda un poquito por debajo del 10 que le asigné a los otros. Pero sin confusiones: de lo mejor que he catado. Pura elegancia.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.