Cuando cogí el teléfono, me dijo una señora con su marcado acento provenzal : - Hébé, ilé tân' deuleu bouareu ... Este vino ya no existe : sabíamos que era la última botella, una botella conservada en una bodega fría y húmeda. Jean Bonnet - enólogo responsable de la vinificación - realizó un milagro y el azar hizo el resto. El vino es limpio, de color atejado y hay posos en el fondo de la botella. En nariz, es un perfume : notas de zarzamora, de grosella negra, de aceituna, de humo, de sotobosque. En boca : misma gama. El vino se desliza con ligereza : es sedoso, refinado, etéreo y conmovedor. Al cabo de dos horas, se desvaneció por completo pero susurró una voz lejana y cantarina : - Hé bé, il était tân de me bouare ... ( PVP : 10,60 € )
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.