Antes de abrirlo ya nos entra por el ojo: la presentación de la botella y la etiqueta es magnífica.
Color amarillo intenso, muy brillante. Limpio y homogéneo al trasluz.
En nariz nos da flores silvestres, manzana madura, más un predominio de cítricos, de pomelo, muy penetrantes
En boca nos da una entrada fresca, paso lento. Untuoso. Llena mucho la boca. La personalidad de la merseguera se hace presente sobre todo en boca, es un blanco distinto a todos.
Tiene bastante acidez, deja un postgusto largo. La elevada acidez hace pensar que soportará muy bien el paso del tiempo e incluso que mejorará. Habrá que probarlo nuevamente en un año o dos.
La cata empezó a temperatura de nevera, 6º más o menos; demasiado frío para este vino. Mejoró notablemente conforme subía la tempratura. La próxima botella no la empezaremos a menos de 9 o incluso 10º.
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