A semejanza de muchos otros países - pero a nuestras espaldas - Suiza volvió a descubrir las virtudes de sus variedades autóctonas. Los pocos vinos procedentes de la uva cornalin - escasa, sensible a las enfermedades y difícil de cultivar - tienen un gran éxito, a tal punto que la demanda supera la oferta. Con mucha suerte, se puede encontrar esta botella firmada por un viticultor de culto - cuya fama supera las fronteras de su cantón - que se caracteriza por su perfeccionismo tanto en la viña como en la bodega. Al cabo de diez años de guarda, su tinto muestra un color granate sostenido y apenas se perciben ribetes atejados. En nariz - sin exagerar - presenta una magnífica combinación de notas de cerezas negras, de licor kirsch y de hollín. En boca, destaca por su textura sedosa pero desarrolla una impresionante densidad de sabor, similar al de los tintos del norte del Ródano : puré de frambuesas, zumo de arándanos rojos, carne ahumada, castañas tostadas. A diferencia de tantos vinos de estilo internacional, éste tiene un equilibrio tan bien logrado - frescor de la fruta, acidez viva, taninos carnosos muy pulidos, toques terciarios - que constituye un mero ejercicio acrobático y artístico. ¿ Punto en boca ? Podéis contar con mi discreción. ( PVP : 60 CHF o 57 € )
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.