Se muestra en estos momentos algo huraño en nariz, hay potencia, pero enmascarada. Hay que ir sacando poco a poco todo lo que lleva dentro. Que es mucho.
La fruta se torna madura, hay hueso de cereza, hollejo, uva macerada, alcohol medicinal emparentado con raíz de Angélica, todo ello concentrado. Da paso a la ciruela negra, complejo, leña quemada, ceniza, tierra húmeda, acetona.
En boca es fuerte y fino, es decir elegante, muy frutal, con cuerpo, fresco y con calor, vigoroso. Entrega frutas negras, regaliz balsámico, secante, terroso. Tiene una acidez fina y larga, es untuoso. Lo bajo de temperatura lo pongo pelín fresco 14-16 grados y gana, se vuelve un tanto más amable, pese a que los taninos se vuelven un tanto rudos, pero gana el alcohol en forma de glicerina, licoroso. Se despide con grosellas, arándanos y hojas secas.
Pienso que he pillado al vino en una fase, en la cual ha dejado atrás la juventud, divino tesoro, para comenzar a entrar en la madurez, y caray como cambia el vino. El color prácticamente igual, al comentario del Gran Argug.
Le seguiré la pista. Solo 3.500 botellas.
A la vista presenta un color picota con capa media a alta, con ribetes y destellos con tonos de color violáceos.
En la nariz con una intensidad bastante alta, de entrada pondera la fruta madura, especiados y detalles balsámicos.
Al paso por la boca, muy agradable, con una buena acidez, con la fruta de nuevo por delante de todo el resto, con una fase final larga y donde la fruta reina de nuevo.
Etiqueta curiosa con muy buena información en la contraetiqueta.
Vino fresco, con mucha fruta y la madera en su lugar justo.
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