Nariz media-alta mineral y muy especiada, con pimienta negra e incluso recuerdos de pólvora seca o recuerdos volcánicos. Fruta roja y frutos del bosque. También cueros y tabaco. Evoluciona en copa y se va matizando ese tono volcánico y aparecen en cambio notas florales muy agradables.
En boca entra fresco, con cuerpo medio y tanino presente pero bien integrado, suave, y con buena acidez. Confirma en boca la mineralidad y la pimienta. Amargor sabroso y elegante. Persistencia media-larga con posgusto mineral.
Está todavía sorprendentemente joven y con recorrido. Un Borgoña rústico, “con chicha”, pero a la vez muy elegante y sin concesiones hedonistas.
Rojo picota con borde rosa. Limpio y brillante. Capa media-baja.
Aromas definidos y femeninos. No hace falta decantar ni airear el vino, ya que desde el primer momento se muestra expresivo y complejo. La paleta comienza siendo grande y acaba ofreciendo una gama aromática tremenda. Rosas, violetas, fresas, una buena dosis mentolada, tabaco, torrefactos, carne cruda, humedad, leves terciarios y piedras. Todo aparece sutil aunque delineado, en su justa medida.
Boca clásica, femenina y campestre, con gran acidez, un palpable grado alcohólico que no molesta y un tanino juvenil y aún agreste. Flores, frutas rojas, balsámicos, carne cruda, pelo mojado, tierra, madera vieja, café amargo, humo y mineralidad.
Final largo en el que predominan los aromas primarios.
Un gran Nuits Saint Georges, equilibrado, grácil y armonioso. El primero que pruebo de este elaborador. He leído que es uno de los pagos más reputados. La añada seguro que también ayuda.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.