Hecho a la buena de Dios y a ojo de buen cubero pero procedente de una cosecha excepcional, este tinto - vendido bajo cuerda y sólo conocido por unos pocos iniciados - se ha conservado milagrosamente.
Tiene un color similar al del caramelo casero muy clarito. Huele y sabe a pasado : recuerda la época dorada de los burdeos sin madera nueva, vertebrados por una buena acidez, bien armados de taninos finamente pulidos por el tiempo, poco alcoholizados y ligeros como una pluma. Las notas terciarias de la cabernet-sauvignon dominan el conjunto, depurado al máximo y cien por cien medocano : marroquinería de lujo y sotobosque de pinar. Tras la muerte de su madre - la admirable Señora Lallemagne - la hija ha heredado la propiedad, se ha simplificado la vida y ha perdido el norte : las vendimias mecanizadas y la introducción de moderna tecnología de vinificación han causado daños irreversibles e incurables. ( PVP : 10,90 € )
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