La bodega produce alrededor de 350.000 botellas al año, botellas que atestan los lineales de la gran distribución. Técnicamente perfecto pero especialmente aburrido, responde a un perfil de vino moderno, de color púrpura profundo, con baja acidez y, por ende, con falta de viveza, casi totalmente carente de personalidad, vagamente afrutado - algo indeterminado que se parece a la mermelada de moras - y excesivamente amaderado. El abuso de las barricas nuevas - práctica completamente ajena a las tradiciones vinícolas del Médoc - es una invención estúpida y una locura contagiosa.
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