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El Bosque

La Sala de Espera del Depósito: Capítulos 44 y 45

Resumen capítulos 42 y 43

El Rubio le desvela a Eusebio el origen de la droga que mató a Paula. Con esta y otras informaciones Eusebio marcha para Galicia...
 

44.

Eusebio había iniciado la operación de encender su móvil -no tenía sentido llevarlo conectado si no había cobertura- cuando se dio cuenta de que el Nino seguía enfrente de él en actitud expectante. “Maldito cotilla” se dijo a sí mismo y haciendo un vago gesto de despedida se introdujo de nuevo en el coche.
 
Mientras marcaba su número de seguridad vigilaba al Nino por el rabillo del ojo y pudo comprobar que iniciaba la maniobra de retirada con expresión sombría “Te has quedado con las ganas ¿eh?” pensó Eusebio con la sonrisa bailando únicamente en sus ojos.
 
-Hola Teresa- sólo se había mostrado su nombre en la pantalla y ya había contestado el teléfono.
 
-Hola Eusebio ¿qué tal se presenta la cosecha de este año?
 
-Todavía queda mucho para eso Teresa- sin poder evitar un tono de irritación por el desvío en el tema que les incumbía.
 
-Bueno, ya veo que quieres ir al grano. Para hacerlo no te va a quedar más remedio que ir al locutorio de tu amigo el cacique porque la noticia la debes ver con tus propios ojos pero como tenía que avisarte pues ya te adelanto un poco, si quieres.
 
-Sabes que sí Teresa.
 
-Encontrarás tres cosas, un documento escaneado, un vídeo y una noticia de la prensa digital- pausa para hacer una respiración honda -El documento es la copia de la orden de detención que me ha facilitado un colega del juzgado donde se interpuso la denuncia anónima por corrupción policial y tráfico de estupefacientes- Nueva pausa para imprimir un tono más fuerte a su voz -Primera y última vez Eusebio.
 
-Sé que te has arriesgado mucho por mí y además de agradecértelo, que no te quepa la menor duda de que te lo devolveré.
 
-No, si no me cabe y además, la verdad es que yo también tengo ya un interés personal en que se aclare todo este berenjenal pero me temo que una vez más los auténticos responsables no van a pagar por ello.
 
-¿Qué me dices Teresa?
 
- Por favor, mira los archivos y me llamas. Es posible que esté equivocada, tú tienes mucha más experiencia que yo en estas cosas.
 
-Lo haré inmediatamente. Por cierto ¿cómo va el tema de Andy?
 
-Pues creo que razonablemente bien. Estoy trabajando con un colega psiquiatra para darle fundamento a la teoría de “la enajenación mental transitoria” y es posible que los cargos pasen de asesinato a homicidio. Depende de la fiscalía y ahora mismo están muy ocupados con el nuevo caso que se esta convirtiendo en mediático, pero no quiero contarte más, quiero que lo veas tú mismo.
 
-¿Y de ánimo?
 
-Pues es curioso pero está de buen humor y no para de decir que se ha quitado un peso de encima. No le importa estar en la cárcel pero es porque hemos tenido suerte con Instituciones Penitenciarias y no le ha tocado en un módulo homófobo.
 
-Seguro que algo tuviste que ver tú en eso.
 
-Bueno Eusebio, estas cosas ya se sabe, se solicitan pero no tienes nunca la seguridad de que te las vayan a conceder. El caso es que se ha juntado con una especie de grupo de teatro y están preparando un show del tipo del Born
 
Carcajadas a ambos lados de la línea.
 
-Bueno Teresa, me voy a ver lo que me has mandado que estoy muy intrigado. Luego te cuento.
 
-¿Volverás Eusebio?
 
-¿Vendrás tú Teresa?
 
La_Sala_de_Espera_del_Deposito
 

45.

Dejó el coche aparcado frente a la iglesia, aunque Puente Velho era el pueblo más importante de la comarca se iba perfectamente andando a todos sitios. 

En la plaza principal, frente al Ayuntamiento, había un local que se veía más fácilmente que el Consistorio a pesar de la profusión de banderas exhibidas en la balconada. El inmenso letrero de la fachada, con fondo amarillo y gruesa tipografía en verde chillón, atraía las miradas como un imán: LOCUTORIO - ESTANCO - INTERNET
 
La sala de dimensión media y forma rectangular, se dividía de la siguiente manera:
 
Según se entraba a la derecha se encontraba una hilera de cabinas telefónicas; al fondo, y en sentido perpendicular, un ancho mostrador tras el cual y forrando la pared, había una gran estantería con multitud de casilleros donde se clasificaban las diferentes marcas de cigarrillos, puros y otros utensilios para el disfrute ya casi prohibido del tabaco, amén de artículos de regalos, accesorios para móviles (éstos en vitrinas cerradas), etc.
 
El amplio espacio restante estaba habitado por puestos unipersonales de informática, con tan sólo unas pequeñas mamparas a los lados de cada pantalla plana que proporcionaban una mínima intimidad. “Aquí no se verá mucho porno” pensó Eusebio.
 
Escogió un puesto en una fila central junto a las cabinas telefónicas, le pareció que era el que menos llamaba la atención, una preocupación -la de pasar desapercibido-que había adquirido en él ribetes obsesivos.
 
Eusebio contaba con contraseña de acceso gratuita, una de las múltiples y no solicitadas gentilezas que recibía de El Nino, por lo que sacó al PC de su estado de “hibernación” y tras abrir el explorador de Internet accedió a su correo particular.
 
Había sólo dos o tres mensajes aparte del de Teresa que aparecía resaltado intermitentemente en señal de urgencia. Muy poca gente conocía esta dirección a donde transfería los correos importantes que recibía en la “oficial”, y cuya bandeja de entrada mantenía impoluta.
 
Tragó saliva e hizo click en el que tenía como asunto “Puesta al día”
 
“Buenos días Eusebio, porque me imagino que no tardarás mucho en abrir este correo.
 
Me reservo los comentarios para cuando lo hayas visto todo. Llámame cuando lo consideres oportuno, quizás quieras asentar las novedades un poco antes de hacerlo.
 
Un abrazo,
 
Teresa
PD: El vídeo me lo hizo llegar tu amigo El Rubio”
 
Decidió empezar por el orden establecido y posó el puntero sobre el archivo de texto:
 
Orden de arresto y puesta a disposición judicial nº CM A.C. 10. 2011, contra Álvaro Castro Jiménez, Super Intendente y Coordinador de Comisarías de los Distritos 20, 21, 23, 34,36 y 40 de Madrid, Comunidad de Madrid
 
Eusebio tuvo que reprimir un acceso de cólera que le recorría las venas y amenazaba con quemarle los tejidos. 
 
Tragó saliva y saltándose los latinejos judiciales de rigor fue al grano:
 
…Habiéndose encontrado suficientes pruebas incriminatorias que indican que hubiere responsabilidad, no única ni exclusiva, del encausado, en la trama de desvío de material estupefaciente confiado a su cargo, para su custodia y posterior destrucción tras su utilización probatoria en la causa que le correspondiera, se ordena…
 
“No quisiste verlo pero estaba ahí todo el tiempo” se murmuraba a sí mismo Eusebio cuando un pitido le devolvió a la realidad con un mensaje de texto en su móvil:
 
TERESA: No te culpes ni te machaques, te conozco. Ya lo analizaremos con calma, confía en mí.
 
Eusebio no pudo reprimir un atisbo de sonrisa, desde luego que le conocía.
 
Respondió con un “OK, un beso” y se dispuso a abrir el archivo de vídeo.
 
La iluminación artificial podría ser indicio de nocturnidad pero no definitivo al tratarse de un espacio interior.
 
El vídeo era de mala calidad, de esos sacados con un móvil que había visto sus mejores días hacía dos o tres años. Estaba colocado sobre la madera gruesa y ruda de una mesa de un bar o restaurante y su dueño había conseguido situarlo de tal manera que cuando el interlocutor se sentó a la mesa recogía la mitad inferior de su cara. 
 
El anfitrión saludó con un fuerte acento búlgaro o rumano, la mitad del óvalo del interlocutor se dirigió hacia el terminal. Eusebio imagino que estaba cuestionando en silencio pero con gestos faciales evidentes la grabación de la que estaba siendo objeto.
 
-Vale, vale señor, es mi seguridad, nada que usted tema.
 
El hombre frente a él depositó un papel doblado encima de la mesa que el búlgaro o rumano tomó, desdobló y discretamente colocó donde la cámara del teléfono pudiera captarlo: “En el parking de atrás. En cinco minutos. Si veo otra cámara me voy”.
 
“No es tonto, no, este canalla…”
 
Eusebio trataba de escudriñar todo lo que el maldito video le permitía ver de la cara del interlocutor pero no llegaba a más que la mandíbula y las manos... “Sin ordenador no soy nadie” La estructura ósea facial podría ser de cualquiera sin embargo las manos le llamaron la atención, fuertes y delicadas a la vez, contundentes y finas.
 
Se levanta y se aleja ágil y sigilosamente, de una manera muy felina.
 
Se apaga la pantalla y al poco rato se vuelve a encender de nuevo, por la hora que aparece en blanco en la esquina inferior derecha. 
 
Es un parking pequeño, con una sola estancia, por lo que a poco tráfico que tenga el que hace de cajero tiene que hacer también de aparcacoches.
 
La calidad del vídeo empeora, hay interferencias y nieve “Lo habrá sacado con una cámara camuflada en cualquier objeto. No, si aquí todos quieren tener a todos agarrados por los...”
 
Unos pasos ágiles se acercan y en pantalla aparece un hombre alto y delgado que cubre su cara de nariz a base de cuello con un salva-gargantas -también conocido como braga- y la cabeza con la capucha de la sudadera. 
 
Se podía entrever que su tez era morena. 
 
Se acercó al “búlgaro” al mismo tiempo que sacaba del interior de la sudadera un paquete de dimensiones medias
 
-No nos volveremos a ver. Ten cuidado con lo que haces y sobre todo con lo que dices.
 
A Eusebio le saltaron todas las alarmas, conocía esa voz, pero estaba convencido de que no era la de Álvaro Castro. 
 
Alguien pareció escucharle porque justo entonces, una fuerte corriente de aire empujó hacia atrás la capucha que ocultaba lo más característico de la cara que quería ocultarse: los ojos, la frente y el inicio de la nariz.
 
© Mara Funes Rivas -  Junio 2013
  1. #1

    JaviValencia

    Esto ya echa chispas!!! Vaya vaya como se las gasta el muy c.... de D. Álvaro. Y por cierto, quien será ese varón de la capucha?

    XXX

  2. #2

    Anubis7

    Gracias Mara ¡¡ esto está al rojo vivo... estoy en ascuas y hay queda esperar otra semanita.. Besos

  3. #3

    Mara Funes

    en respuesta a JaviValencia
    Ver mensaje de JaviValencia

    Lo de Álvaro se veía venir, vamos que he dejado que se viera ;-)

    Pero el otro... Ja,ja, te tocará esperar

    XXX

    Mara
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  4. #4

    Mara Funes

    en respuesta a Anubis7
    Ver mensaje de Anubis7

    Es que estamos en la recta final Rosa, ya queda muy poquito... Sniff, sniff :'(

    Gracias a ti :-))))

    Mara
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  5. #5

    JaviValencia

    en respuesta a Mara Funes
    Ver mensaje de Mara Funes

    Te recuerdo que yo se quien es ese o esa horrible persona ;-)

  6. #6

    Mara Funes

    en respuesta a JaviValencia
    Ver mensaje de JaviValencia
  7. #7

    Lagarita

    ¡Que intriga!.Lo del comisario se veia claro pero el otro.....
    Tendré que pensar para ver si acierto,desde luego muy buenos capítulos.

    Saludos:)

    Ana

  8. #8

    JaviValencia

    en respuesta a Lagarita
    Ver mensaje de Lagarita

    Se admiten apuestas ;-)

  9. #9

    Mara Funes

    en respuesta a Lagarita
    Ver mensaje de Lagarita

    Pues la semana que viene me tendrás que decir si has acertado, lamentablemente también significará que la historia termina...

    Saludos,

    Mara
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