De regreso a lo fundamental... disfrutar del vino
El placer no necesita de: manuales, instructivos, guías, recomendaciones... ni tampoco de fechas, compromisos, aniversarios y toda la parafernalia de oropel que ha inventado el hombre para sí mismo.
¿Qué dia vendimiar?, pregunta el enólogo.¿Cuándo estará lista la publicidad? , pregunta el director de promoción. ¿Cuándo llegarán las muestras? pregunta el distribuidor.¿Cómo vamos con las ventas?, pregunta el dueño de la bodega. ¿Quiere algún vino de la carta?, pregunta el camarero. ¿ Lo dejamos respirar?, pregunta el sumiller. ¿Puede traer otra botella?, pregunta Benjamín. Preguntas sin respuesta, respuestas sin preguntas; está muy caro, tiene mucho alcohol, mucho mejor en nariz, diluido al final, final corto, goloso, cansino, potente, robusto, amaderado, con defecto, sin defectos, correcto... Pero siempre en la búsqueda del placer para disfrutar la copa que tenemos en mano, el principio, lo fundamental. Por qué dar tantas vueltas. Lo que está en la copa es lo que cuenta. Así como observo día con día la sofisticación de la comida y el vino, también me doy cuenta de lo distorsionado y confuso que puede convertirse el panorama; Espejismos y figuraciones para impresionar al consumidor.
Precisamente me ha llamado poderosamente la atención lo que sucedió hace unos cuantos días. Llegué a casa, me lavé las manos, me senté a comer... todo con tediosa normalidad. Cuando mi esposa sirvió el segundo plato, lo identifiqué como una receta nueva, un platillo inédito. ¿Qué es...?. Pollo en salsa de pimientos. ¡Mmmmm, delicioso!,. Al otro día lasaña, y hace un par de días las crepas de pollo más sabrosas de toda mi vida, un alambre, que aquí llamamos a la carne con cebolla, pimientos, tocino y queso, un platillo tan sencillo que no podría imaginar qué ingredientes distintos pudo haber usado para hacer la gran diferencia y que me chupara los dedos. Todo esto preparado por Vero, una mujer humilde que no necesitó de Le Cordon Blue, o de su gorro, o su chaqueta con termómetro incluido, ni nada de eso. Sus manos, su imaginación y lo principal, lo que nos repetía la abuela y nuestra madre; la s-a-z-ó-n. Todo en su punto exacto, sin que falte ni que sobre nada, con materia prima de primera calidad, comprada por ella misma en la mañana.
Vero y sus platillos me han hecho reflexionar acerca del retorno a las bases, lo sencillo, lo fundamental, la preparación simple y llana, sin adornos ni paltillos bautizados con nombres largos y rimbombantes.
Dentro del mundo vitivinícola se está perdiendo el enfoque, necesitamos enólogos con el perfil de Vero, virtuosos del vino por merito propio, y no por las medallas ni por los posgrados, ni tampoco por la fama efímera.
Hoy he descorchado un vino honesto sin galardones, ni premios, pero si con mucha sustancia. Gentil Hugel 2006. Contraria a la costumbre, aquí no han puesto en la etiqueta la variedad, se trata de una combinación no explícita. "blend of noble grapes". Bodega histórica que ha visto pasar a doce generaciones, desde el año de 1639. Un vino dorado, brillante, limpio. Me recuerda el níspero. En boca es círtico; toronja roja, final largo y mineral. Por desgracia, y muy a mi pesar, era la última botella que quedaba.
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Los vinos de Hugel, de precio razonable, estan bastante ricos. A mi novia le gusta bastante la gewürtz, así que últimamente me toca beber vinos de esta variedad, que a mi no es que me enamore, pero el básico de Hugel esta muy bebible (2007). Por desgracia en Alemania es difícil vender vinos alsacianos, y la tienda donde solía comprarlo ya no los trae. SOlo les queda la "Hugel Jubilee" 2005, que probaremos dentro de poco a ver.
Y sobre la comida sencilla, coincido contigo. Yo también disfruto mucho comiendo esos platos fundamentales y sencillos de toda la vida. -
en respuesta a Olaf Ver mensaje de Olaf Olaf:
Me estoy volviendo viejo, o como dicen por allá; un poco mayor... el caso es que hay cosas que me rebasan y añoro otras que me traen buenos recuerdos. Como cuando fui a Casa Pozo en León, un vereno que afortunadamente encontré el restaurante abierto, ya que las anteriores ocasiones estaba cerrado. Miré la carta, y le pregunté a la camarera si el lechazo era para una persona... me miró fijo a los ojos, como diciendo que eso mismo había desayunado. ¡Por supuesto que es para una persona!. Sólo te digo que entre el vino, el calor y el kilo y medio de carne, no paraba de sudar. Hoy la gente se conforma con 10 platillos "degustación" que parece que te los sirven en dedales. Así el vino de 10 a veces no hay uno solo que se antoje repetir. Hablando del Hugel, afortunadamente ya se pueden comprar algunos aquí en México, caros pero ya los hay. Éste en particular me llamó la atención por la mezcla. ¿Sabes tú que trae adentro?
Saludos
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en respuesta a BenjaminBerjon Ver mensaje de BenjaminBerjon Segun dicen aqui, un poco de todo, riesling, gewurtz, pinot gris y sylvaner:
http://www.hugel.com/en/desc.php?N=190
Saludos -
en respuesta a Olaf Ver mensaje de Olaf ¡Vaya mezcla! no percibí la riesling. En realidad hacen un buen conjunto, pero creo que domina la gewurtz.
Saludos
