Pujanza 2005
Bellavista
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La Rioja ante su Tradición y Vanguardia
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Reconozco ser adicto a los vinos de La D.O.C. Rioja, aunque no incondicional. Indiscutiblemente estamos ante la mejor comarca vinícola española, y esa es una cuestión que no tiene ningún debate. En 1988 empecé a beber mis primeros vinos, eran vinos casi monopolizados por la D.O. Rioja. En aquellos tiempos, los vinos que rondaban el mercado, eran caldos con una barrica de origen americano muy marcada y con algo más de cinco años de antigüedad en la inmensa mayoría. Las secuencias frutales quedaban tan solo para los más jóvenes y a unos pocos de crianza en barrica que alcanzaban casi los dos años en madera. Bebía con gran entusiasmo vinos de Berberana G.R. del 52, Excelso de Franco Españolas del 62, botellas del 64, como Viña Real, Viña Ardanza, Federico Paternina… que decir de los 70, Cerro Añón de Olarra, Imperial de CVNE, Murrieta, Murua, aquel extraordinario Tondonia… aunque mi nostalgia es infinita podría seguir enumerando cosechas y marcas, pero no quiero extenderme, lo cierto es que pienso que nunca debemos de olvidar los orígenes de estos vinos que parecen marcar una época muy lejana ya. Aún existen bodegas centenarias que evolucionan en su personalidad, manteniendo su filosofía de elaboración y trabajo. Pero cada vez cuesta más el mantener este estilo de vinos. Si hacemos un balance ante la experiencia en personas con menos de 30 años de edad, seguramente no reconocerían en la gran mayoría vinos como; 904 GR de Rioja Alta, Prado Enea de Muga, Riscal… creo que es una equivocación, son generaciones que están anteponiendo su inexistente experiencia de vinos clásicos por la de vinos de vanguardia, que por sus cualidades son frutales, tánicos, con gran extracción, francos etc. Son vinos que han generado el protagonismo en los últimos tiempos dejando en el ostracismo a los clásicos que me son venerados ante su posible desaparición. Aunque ciertamente es esta tendencia la gran responsable del renacer de una comarca que perdía poco a poco su protagonismo y que en la actualidad superan con creces las expectativas de futuro, es por ello que estamos ante una nueva generación de grandes enólogos descendientes en gran parte de familias riojanas.
Actualmente se podría decir que cuatro o cinco bodegas son las que marcan las tendencias o líneas a seguir hacia el camino del progreso y la evolución. Situada en la Rioja Alavesa se encuentra Bodegas y Viñedos Pujanza, propiedad de Carlos San Pedro, descendiente de una tercera generación familiar que tradicionalmente se dedica al mundo del vino, fue a los 25 años cuando decide hacer una Pujanza (apuesta) por desarrollar un trabajo independiente, minucioso y dedicado a la elaboración de vinos distintos, con personalidad, amplitud de matices, minerales, finos y enormemente gratificantes. Para ello trabaja solo con viñedo propio, su principal y única variedad es la tempranillo, variedad definida por el como elegante y poco potente en términos generales, lo que le implica al trabajo de la finca mediante el estudio de los suelos (arcilloso-calcáreos), combinando la extracción y la potencia de unos para conseguir evoluciones largas, junto a los más delicados y aromáticos, buscando la acidez y los tonos florales con las bajas temperaturas en fermentación. Barricas de roble francés con no más de 3 años de antigüedad que darán la complejidad en el porcentaje necesario según la añada.
Pujanza 2005
Es el vino de una trilogía de marcas tras Pujanza Norte y Cisma de viñedos independientes. Pertenece al viñedo de Valdepoleo en una zona con 15 hectáreas. Una añada 2005 de muy satisfactoria acidez (frescura). A la vista es de color intenso, con tonalidades picota muy lleno. Excelente maduración en nariz, aportando las notas de frutas negras y rojas silvestres, fondos de especias y recuerdos minerales. Equilibrado y elegante en boca, dando notas de frescura y madurez al mismo tiempo en forma de frutas maduras, final balsámico y complejo. Una buena escusa para modernizarnos brindando en esta Feria de Almería.
