Enofusión 2011 - Introducción
Empiezo contándoos que me parece un error que haya que reservar plaza para las catas presencialmente al registrarse puesto que de esa manera, las personas que por motivos laborales no podían desplazarse con horas de antelación, se quedaron sin sitio.
que presentar la tarjetita y te la validaban mediante lectura del código de barras) accedías al EnoBar que está planteado de una manera práctica. A la derecha, una mesa grande llena de copas y escupideras, que eran repuestas con frecuencia por lo que siempre tenías existencias disponibles aunque entraras y salieras más de una vez como yo tuve que hacer.
De frente, hileras de mesas largas con botellas a ambos lados y las fichas de cada vino, unos veinte por mesa. En las dos primeras se encontraba un surtido de vinos blancos, rosados y generosos, a partir de la tercera, el predominio total era de los tintos. Calculo que en total podría haber un mínimo de 150 vinos. La asidua reposición y buena atención del personal fue en todo momento una constante.
ntes de la primera cata. Cambié de isla y a instancias de mi amigo probé algo diferente Las Ocho de Chozas, original vino de Utiel Requena elaborado con no menos que ocho varietales: Bobal, Monastrell, Garnacha, Tempranillo, Cabernet Sauvignon,
Cabernet Franc, Syrah y Merlot, y hecho con tan buen tino que el coupage era inadvertible, el paso sedoso, la textura carnosa. Muy recomendable. 
El tiempo apremiaba, Mariano y Eduardo García nos esperaban, junto a Carlos y Alejandra Falcó y las familias Gutiérrez de la Vega y Ochoa, pero un Tilenus Pagos de Posada Reserva nos hacía guiños y volvimos a caer en la tentación, fuerza atlántica con elegante envoltura.