¿Tinto fino= tinto elegante?-
Re: Pedir el vino
Ver mensaje de Iñaki BlascoEfectivamente Iñaki y al hilo de tu aclaración voy a intentar definir lo que en mi humilde opinión es un gran Priorato:
"Un vino rotundo, con personalidad propia claramente definida en una explosión de aromas frutales y minerales y madera muy poco presente. En boca es tánico, corpóreo y muuuuuy largo con un postgusto mineral eterno que refleja el sufrimiento de las raíces para alcanzar los nutrientes necesarios. Lleno de carácter, inconfundible, no es fino ni muy elegante pero no importa puesto que su arrolladora personalidad lo compensa"
En mi caso primo más la elegancia en un vino y es por eso por lo que valoro otras virtudes en él pero admito que en esa zona hay vinazos
Saludos
PD: También hay muchos vinos bastos y encima caros pero ¿qué zona se libra de estas cosas?
No he puesto la firma lo siento
Ver mensaje de anonimoEl de la definición era yo. Lo siento
Gonzalo Lainez (Bodegas Roda)
Ahora la mia: Caballo de carreras contra potro salvaje.
Ver mensaje de Gonzalo_Lainez
Bueno, Gonzalo, me has tirado la toalla, como se dice vulgarmente, y
no tengo más remedio que recogerla. No me gusta llevar la contraria,
pero hablando de prioratos, que es como hablar delas raices de una, pues
allá va:
- Yo llegue al priorato hace una década, pero la verdad es que visito
esta tierra desde que nací, puesto que una ala de mis antepasados son y
han sido desde tiempos immemoriales prioratinos, por tanto debo añadir
que siento esta tierra y estas cepas como si formaran parte de los globulos
rojos que circulan por mis venas, y puedo excederme, aunque intente no hacerlo,
con mis apreciaciones:
Para mi un gran vino del priorato es un gran vino de mi niñez, pero dignificado
por las nuevas técnicas de vinificación y por la mano sabia de los buenos enólogos
que viven entre nosotros. El vino del priorat es elegante, es elegante como un
potro salvaje campando por sus aires una mañana soleada de agosto. No es un
caballo de carreras, no intenta ser un caballo ganador ni un corredor de apuestas.
Un buen Priorato es un potrillo furioso golpeando las piedras oscuras y pizarrosas
de la ladera en busca de un buen matorral donde frotar sus crines. Un buen priorato
es duro como el cuero de este potrillo, un buen priorato es negro como el azabache,
un buen priorato es denso como el romero y dulzón como la lavanda. Un buen priorato
no cabe en la boca, ni se deja domar por la saliba. Un buen priorato no hiere nunca,
no molesta al paladar. Un buen priorato es eterno como el lamento del potrillo cuando
descubre que su madre está al otro lado del bosque. Un buen priorato no intenta
ser un caballo de romería, ni siquiera un alazán. Un buen priorato tampoco es un percherón,
vasto y consentido. Un buen priorato es un potro domado por el viento, acariciado
por los pinares y elaborado por un artista.
Y cuando hablamos de elegancia, seguro que no hablamos de lo mismo, seguro...