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¿Tinto fino= tinto elegante?-

18 respuestas
    #17
    anonimo
    en respuesta a Iñaki Blasco

    Re: Pedir el vino

    Ver mensaje de Iñaki Blasco

    Efectivamente Iñaki y al hilo de tu aclaración voy a intentar definir lo que en mi humilde opinión es un gran Priorato:

    "Un vino rotundo, con personalidad propia claramente definida en una explosión de aromas frutales y minerales y madera muy poco presente. En boca es tánico, corpóreo y muuuuuy largo con un postgusto mineral eterno que refleja el sufrimiento de las raíces para alcanzar los nutrientes necesarios. Lleno de carácter, inconfundible, no es fino ni muy elegante pero no importa puesto que su arrolladora personalidad lo compensa"

    En mi caso primo más la elegancia en un vino y es por eso por lo que valoro otras virtudes en él pero admito que en esa zona hay vinazos

    Saludos

    PD: También hay muchos vinos bastos y encima caros pero ¿qué zona se libra de estas cosas?

    #19
    rania
    en respuesta a Gonzalo_Lainez

    Ahora la mia: Caballo de carreras contra potro salvaje.

    Ver mensaje de Gonzalo_Lainez

    Bueno, Gonzalo, me has tirado la toalla, como se dice vulgarmente, y
    no tengo más remedio que recogerla. No me gusta llevar la contraria,
    pero hablando de prioratos, que es como hablar delas raices de una, pues
    allá va:
    - Yo llegue al priorato hace una década, pero la verdad es que visito
    esta tierra desde que nací, puesto que una ala de mis antepasados son y
    han sido desde tiempos immemoriales prioratinos, por tanto debo añadir
    que siento esta tierra y estas cepas como si formaran parte de los globulos
    rojos que circulan por mis venas, y puedo excederme, aunque intente no hacerlo,
    con mis apreciaciones:
    Para mi un gran vino del priorato es un gran vino de mi niñez, pero dignificado
    por las nuevas técnicas de vinificación y por la mano sabia de los buenos enólogos
    que viven entre nosotros. El vino del priorat es elegante, es elegante como un
    potro salvaje campando por sus aires una mañana soleada de agosto. No es un
    caballo de carreras, no intenta ser un caballo ganador ni un corredor de apuestas.
    Un buen Priorato es un potrillo furioso golpeando las piedras oscuras y pizarrosas
    de la ladera en busca de un buen matorral donde frotar sus crines. Un buen priorato
    es duro como el cuero de este potrillo, un buen priorato es negro como el azabache,
    un buen priorato es denso como el romero y dulzón como la lavanda. Un buen priorato
    no cabe en la boca, ni se deja domar por la saliba. Un buen priorato no hiere nunca,
    no molesta al paladar. Un buen priorato es eterno como el lamento del potrillo cuando
    descubre que su madre está al otro lado del bosque. Un buen priorato no intenta
    ser un caballo de romería, ni siquiera un alazán. Un buen priorato tampoco es un percherón,
    vasto y consentido. Un buen priorato es un potro domado por el viento, acariciado
    por los pinares y elaborado por un artista.
    Y cuando hablamos de elegancia, seguro que no hablamos de lo mismo, seguro...

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