En torno al buen aceite
Puestos a abrir boca, hemos hecho unos tarros...
Ver mensaje de MarioEstevezCon tomate desecado con una breve rehidratación junto con unos granos de pimienta negra, piel de limón, dientes de ajo y ... aceite de oliva vírgen extra pico limón, que una vez marcerados más o menos un més, le echas uno u dos a unas patatitas viudas y está de muerte.
A mí también me gusta pillarlos en el arroz. Tienen un gusto especial y además aportan lo suyo.
Creo que se hacen mucho por al parte de Almería.
Bueno si os interesa os mando mi número de cuenta ;-))) que está la cosa mu achuchá.
Comunión...
Ver mensaje de MarioEstevezSi, siempre me lo paso estupendamente.
Donde hay muchos niños, mucha comida, mucho vino, mucha alegría, muchos gritos, muchas risas, mucho cariño...allá, entre todo, me encontrareis, normalmente ";atabalada"; ";ajetreada";, poniendo y quitando, de la mesa, pero en fin, viviendo con alegria...por eso el vino es salud, y la comunión se hace con pan y con vino.
Re: En torno al buen aceite
Ver mensaje de BoscoBosco... el Dauro lo degustamos durante el Encuentro VEREMA. Excepcional. Dejaron una botellita en cada mesa durante el restaurante y la cena.... y de bueno que estaba no quedó ninguna vacía.
Salud,
Alberto
Re: Oleoestepa y Sierra de Gata
Ver mensaje de PedroBarreraPedro: así que eres aceitunero altivo, y nos vas a contar quién levantó los olivos...?
Un abrazo, JACS
Miguel Hernández, 1937
Ver mensaje de JACSAndaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quién,
quién levantó los olivos?
No los levantó la nada,
ni el dinero, ni el señor,
sino la tierra callada,
el trabajo y el sudor.
Unidos al agua pura
y a los planetas unidos,
los tres dieron la hermosura
de los troncos retorcidos.
Levántate, olivo cano,
dijeron al pie del viento.
Y el olivo alzó una mano
poderosa de cimiento.
Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quién
amamantó los olivos?
Vuestra sangre, vuestra vida,
no la del explotador
que se enriqueció en la herida
generosa del sudor.
No la del terrateniente
que os sepultó en la pobreza,
que os pisoteó la frente,
que os redujo la cabeza.
Árboles que vuestro afán
consagró al centro del día
eran principio de un pan
que sólo el otro comía.
¡Cuántos siglos de aceituna,
los pies y las manos presos,
sol a sol y luna a luna,
pesan sobre vuestros huesos!
Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
pregunta mi alma: ¿de quién,
de quién son estos olivos?
Jaén, levántate brava
sobre tus piedras lunares,
no vayas a ser esclava
con todos tus olivares.
Dentro de la claridad
del aceite y sus aromas,
indican tu libertad
la libertad de tus lomas.
Miguel Hernández, 1937