En una escapada por tierras riojanas nos dejamos caer una noche por el hotel de Frank Gehry.
El edificio en sí es absolutamente impresionante, el servicio perfecto y las instalaciones acordes a un hotel de esta categoría. Si he de poner un pero lo haría en la biblioteca; es un hotel para no fumadores y el único sitio donde se puede fumar es en la biblioteca, un lugar que resultaría muy agradable, tiene una buena selección de libros, si no fuera por la altísima concentración de humo que hay en él. Yo fumo, pero en un sitio en el que no se puede fumar llegar a un espacio bastante pequeño lleno de humo resulta bastante molesto.
La habitación perfecta con todo tipo de detalles, ipod con una muy buena selección musical, enorme pantalla plana, cama grande y cómoda, baño amplio y cómodo y un ventanal inmenso desde el que deleitarse observando la mole arquitectónica que te rodea.
Tiene dos restaurantes, nosotros cenamos en el 1860 y nos nos convenció en absoluto.
Estuvimos visitando las bodegas y La Catedral nos dejó fascinados. Me imagino a Gehry pimplándose la botella del 29, como para no aceptar el reto.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.