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Restaurante Unus en Madrid
Restaurante Unus
País:
España
Provincia:
Localidad:
Cód. Postal:
Tipo de cocina:
Vino por copas:
Precio desde:
52,00 €
(precio más bajo introducido por un usuario)
Nota de cata PRECIO MEDIO:
52 €
Nota de cata VALORACIÓN MEDIA:
6.8
Servicio del vino SERVICIO DEL VINO
6.0
Comida COMIDA
7.0
Precio medio entorno ENTORNO
7.0
RCP CALIDAD-PRECIO
7.0
Opiniones de Unus
OPINIONES
2

Una distendida reunión familiar informal tomando unas cervezas, provocó que se nos echara la noche encima y que surgiera la siguiente pregunta: ¿Vamos a picar algo, antes de volver a casa?

Venga, vale. La propuesta desembocó en una afirmación de todo el "quórum". Ahora había que determinar cual sería el sitio: después de pensar y descartar las alternativas, alguien sugirió éste. Su ambiente asegurado y su ecléctica oferta de comidas y copas, nos permitió decidirnos pronto y allí nos plantamos en un santiamén. Eran las cerca de las once y quedaba una mesa dentro, cosa que alguno de los concurrentes agradeció, puesto que corría un desconocido aire en la calle para ser agosto.

Como tampoco teníamos hambre como para cenar abundantemente, había un apartado de la carta titulado: "Para picar" y eso es lo que hicimos:

-Mojito con espuma de setas
-Coca de anchoa al aceite de piparrak
-Pulpo a la brasa con cachelos y espuma de ali oli
-Tortilla de camarones
-Ensaladilla rusa
-Mini hamburguesas de Wagyu con rúcola
-Croquetas semiliquidas de jamón

Comentar lo cuidado de las presentaciones. Los mojitos iniciales fueron por cortesía de la casa. Quizá lo menos acertado para mi gusto, fueron las croquetas(exceso de nuez moscada).

Aunque es una cuestión personal, desde luego

Las tortillas de camarones presentadas en una minifreidora y envueltas en un papel que imitaba a un periódico, sin llegar a ser las de casa Balbino, estaban muy aceptables.

El resto en general, a buen nivel.

Para todo ello, optamos por un magnífico godello Hacienda Ucediños de la D.O. de Valdehorras, servido en buenas copas y a perfecta temperatura del que cayeron dos botellas. Aunque la carta de vinos no ha cambiado desde la última vez, este detalle y la necesidad de equilibrar la nota global nos lleva a subir la puntuación en este apartado.

Cestillo con panes variados buenos. Atención magnífica. Te hacen sentir a gusto. Les hicimos llegar nuestras opiniones en cuanto a la mala acústica del local, problema que según el responsable del local se haya en vías de solución.

Local con plena aceptación por parte del respetable. Entre esto y la gratísima compañía, disfrutamos de una inolvidable velada.

Tres gin tonics perfectamente sevidos y dos Zacapa 23, cerraron la reunión de una manera perfecta.

Esta vez fuimos invitados, por lo que no puedo puntuar en el apartado correspondiente.

Lugar ubicado entre la calle Alcalá y Josefa Valcárcel, próximo a Ciudad Lineal y relativamente cercano al parque de las Naciones. Concretamente en lo que se conoce como Quinta de los Molinos.
No llega al año desde su apertura y parece ser que está afianzándose en aquella zona donde parecen concurrir un montón de establecimientos dedicados a la hostelería. Local no muy grande con un buen aprovechamiento de espacio. Ahora en la temporada estival la terraza parece tener éxito como así lo comprobamos el día de nuestra visita.
Una vez dentro, la barra se sitúa en la parte derecha y el comedor propiamente dicho, en la izquierda. Siendo un comedor pequeño, decorado en tonos claros y pasteles que proporciona una buena sensación a pesar del escaso espacio que hay entre las mesas. Todo ello nos proporciona imagen de limpieza y pulcritud. Reforzado si cabe , por la indumentaria de todo el personal, incluido el propietario, de un blanco inmaculado.
Ocupación plena e incluso vimos como personas se marchaban por no disponer de reserva. Nosotros habíamos sido algo más previsores y habíamos llamado el día anterior para evitar situaciones como aquellas.
Una vez acomodados en nuestra mesa y después de habernos tomado unas cañas bien tiradas en unos de los barriles de la puerta , puestos a tal propósito, con unos mejillones y unas cuñitas de queso, nos pusimos a ver la carta. Éramos tres personas. Enseguida nos percatamos que la carta no era muy larga, pero que tenía algo de chispa en la forma de presentar su propuesta culinaria. En cuanto a la de vinos, habría algo más que decir: tintocentrismo clásico. Un montón de referencias Rioja-Ribera, además de corte muy parecidos entre ellos (entendemos el tener algún Rioja o Ribera de corte clásico, pero no el de tener ocho referencias clásicas, sobre un total de diez) y escasez de blancos, espumosos, y del marco de Jerez. Sirvan estas líneas, si nos leen, para incentivar en la medida de lo posible el apartado vinícola. Con nuestra mejor intención, por supuesto.

Decidimos pedir tres entrantes para compartir y luego hicimos pacto de caballeros para darnos a probar de nuestros respectivos principales. El foro de comensales nos permitía estas licencias:

Ensalada templada de vieras con vinagreta de su coral y praliné de avellana:
Presentación larga de nombre para un plato efectista , colorido y apetecible. Buen comienzo.

Txangurro de buey de mar: En una cazuelita de hierro fundido la carne de buey de mar se prepara con cebolla, pan rallado, etc… recordando a este clásico de la cocina vasca. Está claro que no llega al nivel de cómo lo hemos probado en sus lugares de origen, pero hemos de reconocer el gran trabajo de dignificar y elaborar la siempre “sosota “ carne de este marisco.
Pulpo asado con patata y espuma de alioli Este plato ( hijo entre otros de esa suerte de globalización culinaria que estamos viviendo). Buena ración con una textura algo mejorable desde mi punto de vista, del pulpo acompañado de una gran patata. Original presentación con la espuma.

Para todo estos entrantes, tomamos una copa de albariño. Muy discreto.

Continuamos con:
Terrina de cochinillo con puré de membrillo al aire de trufa blanca: Si bien lo de la espuma aportaba volumen al plato y cromáticamente resultaba bonito, no hemos de dejar de señalar que debajo había un buen trozo de cochinillo realizado con mucha solvencia, pleno de sabor.

Presa ibérica con salsas de mostazas: Otra buena ración (denominador común: las raciones son abundantes) hecha con una base de salsa de mostaza antigua. Jugosa y bien ejecutada, adornada con unos botones de dos tipos de mostaza diferentes.

Atún al aroma de café arábiga:. En efecto, otra vuelta de tuerca a la elaboración del atún. Aunque la idea es buena, su exceso de cocción por un lado y su exceso de dulce en el aroma a café por el otro, penalizaron el resultado. Aún así, hemos de reconocer la originalidad.

Para los segundos nos vestimos de clásicos, tomando un Marqués de Riscal Reserva 2008 con cambio de copas sin solicitar, con prueba inicial.
Buen servicio de pan, como de todo en general. Al estar más centrados en los menús del día(originales en presentación y contenidos) y disponer de una cocina pequeña, tuvieron el gran detalle de avisarnos en una demora de los platos solicitados de carta. Demora que no percibimos como tal, puesto que salieron en un tiempo más que prudente.

Disponen de carta de Gin Tonics ( 150 variedades diferentes entre tónicas y ginebras).
Nosotros cerramos con unos buenos cafés y unos GT´s perfectamente servidos.
Anuncian cambio de carta en estos días, otro aliciente más para volver. Sitio con muy buenas maneras, al que quizá unos pequeños retoques y mayor asentamiento y madurez en su creatividad le pondrán en un buen lugar en la gastronomía madrileña.

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