Por mucho que me duela Zaragoza ha perdido un bar de tapas único, con un servio inmejorable y algún que otro detalle más. Pero al finalizar el mes de Octubre sus dueños: José Luis y señora, decidian cerrar las puertas de este noble establecimiento, aún cuando a vista de unos cuantos clientes de siempre parecia que las cosas no iban mal del todo. Pero supongo que esto depende del lado que se hagan las cuentas.
En cualquier caso muchas gracias.
... que en raciones (versionando :·P)
Sigue siendo un siito interesante al que acudir en la ciudad, de los pocos sitios de la ciudad con una oferta de vinos por copas interesante (no muy amplia, pero variable), y además servido incluso en el bar en copas Spigelau, qeu eso ya croe qeu debe ser único. El sitio, pues lo dicho, moderno, agradable, bien situado, el servicio atento.
Acudimos con un cupón que costó 8 € y que estaba compuesto por una selección de las tapas del bar (que menos las 2 primeras que valen 1€, el resto se mueven ent relos 2,4 y los 2,80 €, creo), personlamente me siguen encantando la de gallina trufada (de intento sabor) y el ravioli (longaniza de Graus FTW), lista a la que debo añadir la coca de anchoas, qeu aun habiendo estado la semana pasada en el Txepetxa de San Sebastián, rinde a buen nivel, el resto, con sus altibajos, aunque como digo, bastante dignos todos.
Minicroqueta de calabacín de queso
Chips de verduras
Crujiente de queso de cabra y confitura de tomate
Croqueta de gallina trufada
Raviolli de longaniza de graus
Coca de boquerones
Taco picante de ternasco de Aragón D. O
Tournedó de manitas deshuesadas
Destacar que en este caso sí que se tartaba de una oferta en toda regla, así, sí.
Como nos vinimos arriba, acompañamos el cupón, de 1/2 ración de huevos rotos con chipirones (6,20 €), que no los había probado aun así, y aun estando bueno, no mejoran los clásicos de ibérico o foie, aunque por cambiar se pueden pedir, y una de langostinos con trigueros a la plancha y salsa de queso compuesta por una docena de langostinos pelados (para mi gusto, deberían conservar las cabezas), con unsa salsa suave y los citados trigueros, correctos ambos.
Los vinos que probamos: Alonso del Yerro (3 €), Terrazas de los Ándes Malbec (4€, quizás un pelín cara), Abadía de San Campio (3€), y una copa de Colet (a 3,60 €, supongo que sería la del Esquipo Navazos ...), por lo menso se sale de la oferta habitual.
Se puede ir, aunque sólo sea por ser de los pocos bares de tapas de la ciudad con un trato y atención al vino como debería ser.
Como ya han dicho los que me preceden, se puede comer tanto en las mesas del fondo del local, que se haya habilitado como restaurante, como en la barra y mesas altas colocadas frente a ella. Como nuestra idea era tapear, optamos por sentarnos en estas últimas. El local estaba repleto, pero curiosamente la parte de restaurante se encontraba vacia. Disponen de una docena de vinos por copas, por los que paga entre 2 y 3 €, aunque se trata de vinos con precio en tienda que no superan los 10€ en casi ningún caso. Para comer disponen de una carta de tapas y medias raciones, a precios que, en el caso de las tapas al menos, no se corresponden con lo que se sirve. Pedimos una tapita de Patata rellena de txangurro, Croqueta de gallina trufada, Ravioli de longaniza de Graus y Taco de ternasco, estando muy buena la última preparación, pero decepcionante todas las demás.
...que en tapas o raciones.
Evidentemente lo que vertebra este local son sus vinos y no su oferta culinaria, al menos si uno entra con la pretensión de comer/cenar y no de tapear en la barra.
Local informal, bien iluminado, con estanterías acristaladas con numerosas botellas vacías, pero que me imagino que muy bullicioso casi siempre (no fue mi caso al ser lunes noche). Dispone de mesas altas en la entrada para unos vinos/cervezas y tapas, y un comedor al fondo para una comida más formal.
Servicio joven con ganas de agradar.
La carta ofrece tanto tapas como raciones. De estas la mayoría también en formato de medias raciones aunque resulta exagerada la "comisión".
Cena para 1 pax:
1 chipirón Teriyaki: Se trata de un chipirón relleno de arroz, rebozado y frito. No pregunté si lo preparaban al momento, y como me temía (nunca aprenderé), lo recalentaron en micro-ondas, por lo que el resultado fue malo de solemnidad: La textura del chipirón era de goma elástica. Se quedó en el plato y se interesaron por ello, se lo expliqué y tengo que decir que no apareció en la cuenta.
1 de patatas bravas Bolé: Unos trozos gruesos de patata de forma cilíndrica y excelente textura sobre mahonesa. Lo acompañan 3 cuenquitos con salas de bravas (picante sin exceso), ketchup y una especie de vinagreta muy lograda.
1 carpaccio de atún con menta y jengibre: Decepcionante pues resultó muy anodino. Lo mejor el helado de jengibre que lo acompañaba.
1/2 ración de longaniza de Graus con setas: Esto no podía fallar. Muy buena la longaniza acompañada de un surtidito de setas. Bien, sin grasa de más.
1 tarta de queso en vaso: Muy buen sabor. Bien resuelto.
Vinos: Buena carta con variedad de vinos nacionales y presencia de algunos internacionales. Conté, por ejemplo, unos 40 cavas y champagnes. Rango de vinos desde los más "humildes" hasta los "top". Pingus, Viña El Pisón, Contador... Eso sí, precios elevados (x2), tanto en vinos baratos como en caros. Tienen también una decena de vinos por copas. Pedí 3 copas de Care Chardonnay 2009 (2.40€ por copa)y un Urbezo 2009 (2.20€ por copa). Servicio correcto y a buena temperatura. Copas Spiegelau correctas.
Precio total: 39.70€ (inc. pan y servicio 1.50€).
Para cenar de tapas y degustar buenos vinos en la zona de bar, se trata de una opción muy recomendable.
Ahora bien, el restaurante no mantiene el nivel. Servicio lento, cocina con muchas pretensiones pero mediocre en su definición (excepto los raviolis rellenos de longaniza de Graus, que estaban deliciosos), iluminación desapacible, un tanto ajustada la disposición de mesas...
Muy buena carta de vinos con variadas referencias nacionales e internacionales, y con una gran oferta de vinos aragoneses. Mejorable la cristalería.
RCP: tras lo dicho, caro, 220 € cuatro pax con un Planeta Sta.Cecilia (Sicilia) y un Pago de los Capellanes Reserva 2004.
Local de corte moderno que te ofrecen la posibilidad del menú o carta en el interior buena cantidad de vinos y algunos sorprendentes de Calatayud garnacha centenaria rcp muy buena, carta justa pero llamativa con platos sabrosos y originales lubina salvaje sobre fondo de borraja, ravioli de longaniza y cochinillo confitado, buena cocina y buen servicio
Excelentes tapas y excelente servicio del vino.En el último certamen de tapas de Zaragoza 2006, probé una tapa fría de foie con confitura de tomate y una caliente que consistía en una especie de ternasco asado en miniatura. Las dos de 10. Por cierto,José Luis Borlán acaba de abrir un nuevo restaurante en el centro de Zaragoza (en la calle Sanclemente 4. Se llama "La Escala".Conociendo la trayectoria de José Luis, seguro que será un sitio interesante. ¿Alguien ha estado ya?
Ciertamente un sitio muy recomendable. Local muy agrabale y acogedor tanto la zona de tapas y vinos por copas como la zona de restaurante. Comi en el restaurante y cene en la zona de tapas. Muy bien , creatividad sin estridencias. Vinos: variedad y bien escogidos.
Y José Luis todo atenciones y aconsejando con acierto.Reino de los Mallos Macabeo 2005 fermentado en barrica que estaba muy rico( me traje una botella). Lo dicho muy recomendable.
La visita es obligada en Zaragoza para los aficionados al mundo del vino y la buena mesa.. La oferta de vinos por copas es muy interesante, no menos su extensa carta de vinos con un buen número de referencias y bien seleccionadas. El local de original decoración, está separado por una "cava climatizada" por la cual se pueden ver sus referencias y su original estructura hace que nos encontremos como pez en el agua. En cuanto a su cocina la tempura y los huevos estrellados son sólamente dos de sus recomendados platos.. Además siempre es garantía de sabiduría ser atendido por Borlan
Le debía una visita al amigo Borlán hacía casi dos años y por fín hubo oportunidad. Local coqueto, con encanto, con un espacio a la entrada dedicado al consumo de tapas con oferta de vino a copas bien escogidos. Las paredes están decoradas con estantes de botellas vacías recuerdo de anteriores reuniones de enochalados ¡qué tiempos aquellos!. En la cena nos dejamos aconsejar por Jose Luis y nos organizó un menú a base de tapas frías y calientes y después un pescado (un sapito :-)) muy, muy rico. Todo regadito con un riesling alsaciano de Weinbach. Delicioso. Ojalá tenga una buena excusa pronto para dejarme caer por Zaragoza para seguir visitando al Bole.
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