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Restaurante Casa Gerardo en Prendes
Restaurante Casa Gerardo
País:
España
Provincia:
Localidad:
Cód. Postal:
Tipo de cocina:

Añadir vino por copa

Precio desde:
46,00 €
(precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra:
Lunes y 15 dias en Enero.
Nota de cata PRECIO MEDIO:
93 €
Nota de cata VALORACIÓN MEDIA:
8.4
Servicio del vino SERVICIO DEL VINO
8.2
Comida COMIDA
9.0
Precio medio entorno ENTORNO
8.0
RCP CALIDAD-PRECIO
8.6
El restaurante Casa Gerardo, ubicado en Prendes, destaca por ofrecer una visión clásica de la cocina asturiana con un toque vanguardista.

Fabes con almejas
Bogavante en ensalada
Pulpo de pedreru con texturas de pimentón
PAN & LECHES
PEZ EN ROSA
CIGALA, CAFÉ, CIGALA, CAFÉ...
Opiniones de Casa Gerardo
OPINIONES
40

Después de la publicación de la última guía Michelín, una de las vertientes más analizadas fue el amplio espectro de restaurantes con una sola estrella Michelin, y la diferencia entre algunos de ellos. En parte provocado por el elevado número de entrantes en esta categoría y los pocos que van ascendiendo. En los tres últimos años solo dos, dos y un restaurante han subido el peldaño de las **. De los cinco, tres segundas marcas ó asesorías, además de El Portal de Echaurren, y Aponiente.

Resulta evidente que hay un buen grupo de establecimientos llamando a la puerta del segundo macarrón, estando a gran distancia de sus homónimos de jerarquía. El Bohío, Ricard Camarena, Nerua, Tickets son ejemplos de establecimientos de muy alto nivel que nada tienen que envidiar a muchos de los ya establecidos en la posición de plata.

Para redondear hacia un quinteto, Casa Gerardo. Con una estrella, desde 1991. Si la cicatería francesa sigue así, la estrella cumplirá las bodas de plata. No tiene el mejor emplazamiento, no es el restaurante más bonito, pero dos aspectos se cubren a la perfección: cocina, y atención. Ellos con sus platos fueron capaces de despertarme este gusanillo gastronómico. Dos visitas anuales. En esta última, goce y disfrute máximo. Altísimo nivel.

La suculencia se desborda, la cocina es directa. De sencilla compresión. En la metáfora taurina, se torea al natural, sin buscar el aplauso fácil del tendido hincando la rodilla en la arena. Las exclamaciones sonoras siempre llegan después del pase, no antes. Los Morán no necesitan discurso, porque el plato habla por sí solo.

Cada vez me revuelvo más ante las disertaciones gastronómicas anteriores a la degustación. Primero que se provoque el disfrute, y luego “ya veremos”. Cabe la posibilidad que la oratoria esté por encima de lo importante. A veces el maquillaje tapa un rostro que no es el que esperamos.

A ritmo trepidante salen los snacks. La fresca manzana a modo de bienvenida imitando un bloody mary, el copiado bocadillo crujiente de quesos que es una oda al hojaldre y a los pastores, la aceituna con gelatina de vermú como ejemplo de internacionalidad aperitivesca.

Punto y aparte para la anchoa, con pan y tomate. San Filippo sobada en casa. Fuerza e intensidad del Cantábrico.

En el salazón de la casa, el pitu caleya adopta branquias. Probablemente con un corte demasiado grueso que en boca resulta ligeramente correoso. Innovación.
Nos levantamos por primera vez ante la anguila ahumada con pepino. La grasa del pescado azul y esa frescura del pepino en dulce y armonioso equilibrio.

Se transiciona con un consomé de bonito seco y ahumado hacia tres pequeños bocados carnívoros. Una sabrosa albóndiga de gochu asturcelta con remolacha, donde la suculencia se balancea con el dulzor. También cochinillo con chimole de manzana; crujiente, con un punto graso y de acidez.

De nuevo, para finalizar nos rendimos ante las croquetas de compango. Pura fluidez en rectángulos perfectos. La geometría al servicio de los sacramentos.

Se comienza combinando mar y huerta con la chopa y el nabo. El hilo conductor es la leche de tigre que hace imperar toques ácidos. Un ceviche a la asturiana con presencia importante del apio y el nabo. Como si comenzáramos de nuevo. En la antesala del festín.

La ostra escabechada con sus verduritas encurtidas. ¡ Qué contraste más mágico y antiguo el del escabeche, potenciado por el encurtido ! . El vinagre como herramienta del transporte de esos escabeches. Las pipas aportando crujiente y la templanza de los centigrados dan ese paso extra para calificarlo de gran bocado.

Comenzaría una fase basada en Productos y Sabores. En primer lugar, unos oricios con yema. Untuosidad por partida doble (oricio y huevo), y un punto punzante gracias al sésamo picante (que acompaña a la yema de huevo). Texturas densas interrumpidas por pequeños trozos de pan. Equilibrio, proporciones y sabor. Platazo.

Las cocochas plactónicas fueron probadas en Enero 2014, y nos hemos llevado la misma sensación. Uno de los platos del año. Producto, conocimiento, y saber hacer. Plancton y el propio pilpil de la merluza para realzar la cococha, puerro y cardo para aportar frescor. Sin duda el mejor plato de cocochas del año. Placer directo.

Nos volvemos a rendir ante las quisquillas al natural. Acompañadas de un fondo de quisquillas y cabezas de cigala de esos que te hacen prolongar la fe en la gastronomía. Levantamos el pulgar, nos ponemos de pie, miramos a la cocina. Sabroso, profundo, eterno y nítido. Se siente la magia a través de algo tan sencillo y complejo como un fondo. Felicidad.

La merluza con jugo de anchoas es un ejercicio de riesgo, en el que los Morán juegan en el filo del alambre. Se lleva al extremo la salinidad a través de un jugo que se hace con los restos de un latón de San Filippo después de sobar las anchoas. Un pequeño homenaje a Ignacio Sanfilippo. La elegancia agradecida de la merluza emparejada con la agresividad y el ímpetu del salazón. Como si una dama coqueta y fina da el primer paso en su noche provocadora. El equilibrista en el filo sale airoso, y recibe el aplauso.

El salmonete siempre es protagonista en Prendes. En estos platos, los secundarios juegan su papel de poco protagonismo. Esta vez nos quieren llevar a Japón, pero de forma sutil a través del miso blanco y la soja. No se pretende ni falta que hace camuflar la desnudez del pescado. El lomo del salmonete frente al comensal. Las tres pes: Producto, punto y pureza.

El siguiente paso sería la transición cárnica que comienza con Bravo Joselito. Contrastes reconocibles entre el picante y la acidez. Chiles y cítricos. México visto con aire ibérico y bravo. Una oda a un productor como Joselito. Un cambio hacia la placentera cuchara, en un plato callejero y nuestro con toques ácidos.

La caza también tiene presencia representada por la liebre con mole de castañas. Deshilachado de liebre a la royal. Civet de liebre. Dulces, amargos. Sangre. Asturias a partir del fruto seco. Cuando quiero hacer caza, hago caza.

A estas alturas, sobran las palabras para calificar la fabada de esta casa. Suave, ligera, moderna, vanguardista, cariñosa. De faba sedosa. Se deja querer. Reconfortante. La reinvención de lo clásico. La tradición sin complejos.

Los primeros pasos dulces son la alfombra roja para el final. Una manzana que en su interior lleva una margarita (cocktail) comienza el proceso de limpieza, de ayudar a hacer un hueco para la traca final. Se continúa con un combinado cítrico que es un compendio de texturas: helado de limón, gajos de pomelo y naranja, sopa de mandarina. Pequeños toques amargos a través del aceite.

Seguimos con piña y jengibre. Helado de piña asada, jengibre confitado, y leche de jengibre con piñones. Menor acidez, y un punto ligero de picor, que comienza de nuevo a despertar al paladar. Que buena combinación la de la especia asiática en los postres, aportando mucho frescor en la boca.

De nuevo fieles a la costumbre, la crema de arroz de leche. Ella se merece esa alfombra cual estrella eterna que es. Voluptuosidad a lo Loren. Densidad y untuosidad gracias a la reducción, al tiempo, al “chof-chof” continuado. Una demostración de querer ir y llegar más allá.

Nos hemos encontrado uno de los menús más sólidos que hemos degustado en esta casa. Gramajes y pasos analizados, para que el camino sea placentero, para que el comensal sienta espontáneamente que quiere más. Paso a paso. Se parte de un objetivo claro, dar de comer rico. A partir de ahí, se desarrolla sin presiones, sin necesidad de efectos. Al natural.

La emoción volvió a esa mesa de la cocina tras degustar el bocadillo crujiente de quesos, la anguila con pepino, las croquetas de compango. Palabras mayores de goce con el erizo y la yema, la merluza y jugo de anchoa, la fabada, la liebre y el mole de castañas. Directamente al podium del orgasmo gastronómico con esas cocochas plactónicas y las quisquillas al natural.

Casa Gerardo Diciembre 2014 : Prendes cada vez brilla más.
Post completo en http://www.complicidadgastronomica.es/2014/12/casa-gerardo-2/

Producto de primera calidad. Ambiente muy agradable, amabilidad y profesionalidad del personal. Presentación exquisita. Muy recomendable, para volver en cuanto se pueda porque sin duda el precio es alto, pero acorde a la calidad y servicio. Simplemente espectacular.

Casa Gerardo es el restaurante de alta gastronomía que más he visitado. Las razones, cierta fidelidad a aquellos que despertaron mi interés gastronómico, pero sobre todo lo bien que se come en esta casa, la hospitalidad del dúo padre e hijo, el servicio capitaneado por Daniel González, y esa mezcla entre tradición y modernidad ensamblada por la 4ª y 5ª generación de esta antigua casa de postas.

Ahora que está tan de moda la reclamación de estrellas Michelin en la capital, y que parece que debería haber estrellados por doquier, desde aquí creemos que Casa Gerardo es un olvidado de la segunda estrella desde hace unos años.

Ya un tiempo desde que no nos acercábamos a Prendes para tomar el menú degustación, así que conformamos “tour” asturiano con parada final en CG. Ubicación en el comedor de la cocina, donde uno ya se encuentra como en casa. Desde aquí se visualiza una cocina enorme, comandas sin gritos, servicio sin prisas, y se disfruta de todas las explicaciones de Marcos y Pedro sobre cada uno de los platos.

La mano e ideas de Marcos Morán están cada vez más presentes en el menú, mientras que Pedro es su comensal más exigente. Los platos no forman parte del menú sin la luz verde de la 4ª generación de CG.

Por otra parte desde la visión más clásica de la cocina, la búsqueda de la perfección se refleja en tres platos franquicia de esta casa: las croquetas de compango, la fabada y el arroz con leche. Bocados que nunca desaparecerán del menú degustación de CG.

Por la longitud del post recomendamos ir directamente a éste:
http://www.complicidadgastronomica.es/?p=3104

Todo empezó en fechas anteriores a Medrid Fusión cuando Marcos Morán colgó en una red social un conjunto de fotos de platos históricos de Casa Gerardo. Contacté con Marcos para vivir una experiencia similar; viajando en el tiempo para probar y recordar los mejores platos del dúo Morán. Una comida en Casa Gerardo el 9 de Julio de 2010 acabó de despertar mi pasión gastronómica; por lo que no podía dejar escapar la oportunidad de profundizar en su cocina.

Asi comenzó la historia, que podéis leer en...Esta vez (única)...creo que es más adecuado que se vaya directamente al post...

http://www.complicidadgastronomica.es/2013/05/casa-gerardo-siempre-nos-quedara-prendes/

Pido una pequeña disculpa a Verema. Será solo esta vez, por la longitud del post

Un solo día en Asturias y mucha y muy buena oferta gastronómica por la zona, así que tras mucho pensarlo, valorando también la cercanía al hotel y los consejos de los amigos foreros, nos decidimos por Casa Gerardo.

Antes de nada agradecer a Isaac su ayuda al facilitándonos mesa en un restaurante donde quizás hubiésemos tenido problemas para reservar con tan poca antelación.

Tras los anteriores comentarios poco o nada puedo aportar del entorno, tan solo resaltar el afectuoso trato de Pedro y Marcos Morán en todo momento.

Si algo tenía muy claro es que en Asturias tenía que comer fabada, pero con 40 grados en el exterior y habiendo comido el día anterior Cocido Maragato, no me atreví y aflojé un poco.

La cosa quedó de la siguiente manera:

Bocadillo crujiente de quesos (4 Uds.) originales y muy ricos.

Pulpo de pedreru con texturas de pimentón Bueno el pulpo, pero me gusta más con cachelos, lo siento Marcos pero ya te comenté que lo clásico me tira muchííísimo.

Seguidos de,

Nos ofrecieron chipirones del cantábrico, y al decirles que no los conocíamos quisieron que los probáramos por gentileza de la casa, (quizás la sombra de Isaac revoloteaba por el comedor), muy parecidos a los que tomamos el día siguiente en Somo, buenísimos.

No me atreví con la fabada, así que me conformé con Unas fabes con almejas. Inconmensurables, creí que no podría acabármelas y no dejé ni una, no dudando en arrebañar el plato con pan.

Una de Bogavante en ensalada. Muy bien logrado y presentado un plato exquisito.

Habíamos pedido cava, ya que tenían en carta el ”Colet Navazos”, pero se les había acabado. Pedimos otro pero entonces oímos hablar al camarero de la sidra de mesa, una sidra que no necesita escanciarse y que se puede dejar reposar en la copa, así que ya que estábamos en Asturias decidimos probarla. Cayeron dos botellas.

Incapaz de pedir postre, me atreví con un GT bien servido y bien presentado, que ayudó a les Fabes a ir aposentándose.

Rosa pidió un café que no nos cobraron (invitación de la casa)

Como digo con anterioridad muy buen trato tanto por parte de Pedro, como de Marcos Morán, este último me riñó cariñosamente por no probar sus creaciones y anclarme en la cocina tradicional, poniéndome de ejemplo que aún seguiría con las primeras creaciones del Celler, creo que me dejó por imposible cuando le comenté que en nuestra última visita al Celler, aparte de alguno de sus primeros platos, pedimos unos canelones de la Sra. Montserrat madre de los hermanos Roca, y que él conoce perfectamente de su estada en el Celler.

La próxima Marcos, antes de la fabada intentaremos que caiga algo más de lo tuyo.

  • Fabes con almejas

    Fabes con almejas

  • Bogavante en ensalada

    Bogavante en ensalada

  • Pulpo de pedreru con texturas de pimentón

    Pulpo de pedreru con texturas de pimentón

Jueves Santo, 5 de Abril de 2012.
Un año desde la última visita a Casa Gerardo, y 21 meses (era Julio de 2010); desde que entré por primera vez en esta casa. Con esta se ha hecho la 4 ª visita.
Los comienzos no fueron nada alentadores…; hemos tardado desde Santander 3 horas, cuando perfectamente se puede hacer en 2 horas; la razón pues que hacer solamente 22 km de Unquera a Llanes nos ha llevado una hora y media. Son 22 km de desvergüenza política, de un Principado de Asturias sin Gobierno.
Para mí era una ocasión especial; era la primera vez que íbamos a comer en el comedor de la cocina, y poder ver el servicio al mismo tiempo que estás comiendo, las únicas condiciones son que hay que ser 4 personas ó más, y que se debe tomar el menú gastronómico; recomiendo esta opción profundamente si se tiene claro que se va a tomar el Mené Gastronómico.
Se accede por una de las entradas laterales de la cocina, que se atraviesa hasta dar con el comedor, acristalado, sillas de Philippe Starck (modelo Luis XV); fotos en blanco y negro de productos de la huerta, fabes, berza, patatas. Un isla moderna en una casa que tiene más de 130 años, percibo que lo más moderno de esta casa es la cocina, lo que sale de ella, y este comedor; mientras que el comedor principal conserva sus aires rústicos de casa de comidas pegada a la carretera.

Recepción en cocina por parte de Pedro y Marcos, muy afectuosos durante toda la estancia. Cocina que aproximadamente puede que tenga unos 120-130 metros cuadrados, increíblemente limpia, de grandes espacios, con unas 8-10 personas durante el servicio en la cocina.
Se comienza con los snacks:

• Bocadillo crujiente de quesos asturianos: Clásico de la casa, que decir.
•Piel Roja de Rey Silo. Se trata de un queso de “afuega el pitu” con toques de pimentón (de ahí lo de roja); más fuerte en sabor que los quesos asturianos sin llegar al sabor de un queso azul.
•Croquetas del compango de la fabada: Muy cremosas, y con todo ese sabor. No pueden faltar.
•Caldo de cocido y longaniza de ahumado de Avilés: original presentación en vaso con la longaniza al fondo, y en una botella pequeña te sirven el caldo. Bocado clásico, y aperitivo de la cocina de antaño.

Nabo y Avellanas: Crema de nabo con avellanas, que también tenía sus trocitos; con unas láminas de nabo servidas aparte, que podían ser utilizadas como una especie de crudites. Este plato fue el que menos nos agradó, también hay que reflexionar sobre si se puede sacar más del nabo. Es decir un nabo da para lo que da…; aunque hay que afirmar que no es un plato fácil de encajar.

Anchoa, Pan, Tomate y Alcaparras: Anchoa de San Filippo (Santoña) “sobada” en Casa Gerardo. Es decir se compra en salmuera, y la soban en la cocina, acompañada de trocitos de pan muy crujiente, tomate seco y alcaparras. Excelente combinación con una materia prima en el caso de la anchoa descomunal, filete ancho, brillante….Nos miramos y le comentamos a Pedro y a Dani (sumiller) : “ que marchen 4 anchoas más”

Pectina de Manzana, cochinillo, anguila, piparras y café: 5 productos con que se han utilizado mucho en diversos platos de la casa, que yo recuerde el cochinillo, además de plato de la casa acompañaba al nabo en un plato anterior, anguila en el más conocido “jugo de fabada con ahumados”, el café en una de las versiones de la cigala, plato de 2011 “cigala-café”. Este plato se conforma de: Crema natural de manzana, con piezas de cochinillo y anguila, sobre los que hay depositado piparras y café. Se conservan y distinguen los sabores al mezclar los 3 principales ingredientes.
Reflexionando nos damos cuenta que este menú gastronómico tiene fuertes raíces asturianas: los quesos, el compango, la longaniza de Avilés, el nabo, la manzana. Además nos han sacado sidra para comenzar el festín. Estamos situados en el corazón de Asturias entre Gijón y Avilés, en lo que sigue siendo “una casa de comidas de carretera” pero muy distinguida.

Ostra empapada: Ostra escabechada al momento con papada Joselito. Original con un toque de aceite y vinagre además de la papada, los sabores yodados de la ostra aparecen al final cuando ya no te los esperas, cuando antes ya has memorizado el escabeche, y la papada. Este plato demuestra la imaginación de Marcos, creo no es un plato complicado en su ejecución, pero si en su concepción, en imaginar y pensar donde se quiere llegar. Me hubiera comido una más.

Cigala Gaudí: Cigala con un toque ligero de plancha que se presenta con vinagreta de rosas y pistachos. Se denomina Gaudí porque los trocitos de rosas, pistachos, cebolla (¿?) se colocan encima de la cigala, dando mucho color y simulando el colorido de esos bancos del Parque Güell, obra en la ciudad de Barcelona del arquitecto catalán. Posteriormente se vierte un caldo de cigala y merluza sobre la misma…; plato de sabor y recuerdos orientales, bastante thai, muy perfumado; diríamos que el plato más rompedor, más diferente de este menú.

Berberechos: Naturaleza Marina…..; uno de los grandes platos del menú…utilizando plancton verde y amarillo proporcionado por Angel León (Aponiente); y haciendo de ese placton verde una especie de crema con más volumen en boca, también traía un velo de bacalao y creo que alguna especie de gelatina; sabor marino, berberechos de alta calidad, recuerdos de mar, de salitre, en boca cremosidad, acompañado de frescura, de olas…

Salmonete al Salmís con crema de remolifor = remolacha + coliflor y cebolla encurtida…. Después del primer bocado, levanto la cabeza, miro a los ojos a los otros comensales tratando de comprobar si están experimentando lo mismo que yo. Perfecto punto, salmonete cocinado a baja temperatura con la Roner (máquina para tratar al baño maría productos manteniendo el agua a la temperatura seleccionada durante un tiempo determinado), acompañado de un caldo hecho con sus propias espinas, hígados, junto con esa crea de remoliflor y la cebolla encurtida. Plato monocromático hasta que se vierte el caldo, la piel del salmonete, la crema, la cebolla encurtida, todo rosa, la vie en rose (Edith Piaf), el mar en rosa. Salmonete un producto que siempre está presente en Casa Gerardo, tratado de forma sublime. Por favor no lo quitéis nunca.

Jugo de gallina, alitas de pitu y argan: Hay que ser muy atrevido para colocar un menú gastronómico, una alita de pollo, si una alita de pollo; esto solo se puede hacer cuando estás convencido que el resultado es muy bueno, que sabes que puedes dar el mejor pollo posible. Alita presentada deshuesada bañada en ese jugo de gallina, sabor a tierra, después de los vaivenes del mar, ya hemos llegado a la tierra, y nos reciben con un picasuelos y con el jugo de su madre. Sencillez, sabor, tradición, recuperación de sabores que la industrialización de esta ave nos ha hecho olvidar.

Fabada de Prendes: Que decir, que no puedo más…pero que la tengo que probar…y lo hago..y volvemos a reconocer que las fabes de esta casa son pura mantequilla en boca.
Y pasamos al mundo dulce, al mundo de los postres que comienza, con un postre necesario para realizar la transición a sabores más dulces, que ayude a “limpiar” la boca de sabores más contundentes.

En Verde: Cítricos, mentolados, y pistachos: Crema de fruta de la pasión, granada, postre ideal para realizar esa función limpiadora. Postre presentando en una especie de teja negra, creemos que se puede mejorar la presentación de este postre en alguna especie de copa ó similar.
Fresas con ligeros toques de pimienta Sechuan: Postre muy sencillo, con fresas, helado de fresa, chocolate y un aire de pimienta; mucha frescura en boca.
Y acabamos con la famosa Crema de Arroz con leche….que ya todos conocemos.
En el mundo de los vinos, nos dejamos aconsejar por Dani (sumiller) que él nos fuera trayendo lo que creía que mejor podía encajar con el menú:

- Aperitivos: Sidra Tareco. Identidad asturiana con el mundo de los aperitivos.

- Mariscos y Pescados: Joaquin Rebolledo Valdeorras, muy buen contraste con los sabores marinos.

- Carnes y fabada: Almirez D.O. Toro.

-Postres: Pierre GImonet Fleuron 2002 Champagne

Nos costó más de 3 horas llegar, pero fueron casi 4 horas de disfrute, de sonrisas, de complicidad gastronómica, de recuerdos, de amabilidad de unas personas que viven para que otros disfrutemos de la cocina. Profesionales con los que se puede hablar, opinar de que nos han parecido los platos, sugerir, …..
Este restaurante se ha convertido en algo fetiche para mí, donde mi pasión gastronómica empezó, y está claro que siempre hay que volver a los orígenes a donde todo empieza, porque nunca hay final sin principio, y el principio ya lo conocemos.

No puedo opinar sobre la capacidad de este restaurante para ofrecer una gran cocina pq no probé su menú degustación.Tomamos las clásicas fabes , finas , ricas, como muchas otras que he probado. Una merluza en su punto justo de coción y de frescura, pero de nuevo una más entre las buenas y un riquísimo arroz con leche. Iniciamos la comida con unos aperitivos entre los que destacaba una cebolla rellena de pisto y atún y en mi opinión, nada más destacable o reseñable.Probamos pitu, ensalada de bogavante, una carne frita, pero sin mayor interés gastronómico. Algo decepcionado, aq probablemente hubiera tenido mejores sensaciones con su menú degustación. Buena carta de vinos, cara, sumiller sudoroso, atareado, ni nos visitó. El servicio, dispar, desorganizado, despistado, aq con buenas intenciones

Regreso a Casa Gerardo diez años después de mi primera visita. Y de qué manera....
Divergencia de opiniones entre los comensales respecto al local y la decoración. A mí me gusta, piedra y tal, tiene su rollo asturiano.
Cinco comensales, pedimos el menú degustación largo ( que se deja de servir a las 15:15 h ) consistente en:
- Cóctel de tomate traslúcido y sopa de tomate: pues eso, tomate, pero tomate de verdad. Especialmente la sopa.
- Tosta de sardina, sésamo negro, mantequilla y huevas de anchoa: pero qué rica está la sardina bien aprovechada.
- Crujiente de quesos asturianos: como una especie de pequeño bocadillo. Una delicia. Sorprendentemente dulce, por cierto.
- Croquetas del compango de la fabada: de las mejores que he comido, bechamel casi líquida con ese concentrado sabor a fabadona. Queda uno con ganas de más.
- Nabo Smith, nabo manzana, leche, vinagre de sidra. Un plato tan etéreo que no me dijo nada. Láminas de nabo y manzana con crema de leche. No nos convenció a ninguno.
- Ostra la plancha con emulsión de plancton y toques de limón: mar, mar y mar, qué delicia, como meter la cuchara en la playa de Xagó si estuviese limpia, claro ) y beber. Con el plus refrescante del limón. Muy bien.
- Caipirinha de plátano: contraste frío/caliente para cambiar de tercio.
- Cigala, aceite torrefacto, consomé de cigalas y galleta de café: perfecta cigala, de punto y sabor. La combinación con el café es magistral en las dos partes del plato. Un consomé pleno de sabor con esa galleta de café que deseas que sea como un plato de grande. Genial.
- Pulpo, cochinillo asado, emulsión de fabes: en mi humilde opinión, en este plato se podría quitar el pulpo y poner más cochinillo, y quedaría bordado. El pulpo queda en nada al lado de ese pequeño, tierno y jugoso trozo de cochinillo bien aliñado con la emulsión.
- Guiso de bacalao, texturas de pepino, anchoas, alcaparras: gran ( quizá para algunos demasiado ) protagonismo del pepino. Sorprendente.
- Salmonete con puré y aliño de remolacha con cebolla encurtida: ole, ole y ole. Eso es un pescado bien hecho y lo demás tonterías. Salmonete de excelente calidad.
-Gajo de manzana impregnado en aguardiente: y refresca la boca un montón para el tercer acto.
- Taco de bonito, miso blanco, batata asahumada: algo pasado el bonito. Una pena porque el plato convence.
- Fabada de Prendes: nada grasa, fabes cocidinas y enteras, ese compango en su punto. Gloriosa.
- Torrija, helado de arroz con leche, capuchino liofilizado, tierra de caco: texturas en un postre de nivel.
- Sopa de choco blanco a la lima, gel de Martini Blanco, sorbete de fruta de la pasión: otro postre de sombrerazo. Un concepto diferente del anterior y un acierto más.
- Crema de arroz con leche: pues no sé si lo harán siempre así ( en mi anterior visita no ), pero en lugar de raciones individuales nos pusieron una fuente enorme de arroz con leche que nos dejó alucinados. Y no creo que haya muchos arroces con leche superiores a este, lo dudo. Cremoso, con el arroz deshaciéndose en la boca sin esfuerzo, esa leche de calidad. Para un amante del arroz con leche como yo es el paraíso.
Sí hubo petit fours con el cafelito. Mi pesima memoria me impide concretar más.
Todo ello con unos vinos de los que, lamentablemente, no recuerdo el nombre. Sí recuerdo que tomamos un blanco de Borgoña con casi todo el menú y un tinto de la tierra de Castilla-León con la fabada. Triunfaron , especialmente el borgoña, con un curioso toque lácteo. Ambos recomendados previa solicitud de consejo. Y a un precio excelente.
Muy bien el servicio, profesional y con el grado perfecto de afabilidad ( también es cierto que estaban encantados viendo como disfrutábamos con la comida ).
Detalle a tener en cuenta de Marcos Morán que nos reconoció de la velada en el tristemente fallido Gastro Niemeyer ( y nos comentó alguna de las razones de su desaparición, lamentables por cierto ).
En fin, Casa Gerardo es imprescindible, en Asturias y en parte del extranjero también. No dejen de acudir.

Poco más se puede añadir a los innumerables elogios, totalmente fundados, vertidos sobre Pedro Morán y su hijo Marcos y su tradicional y familiar Casa, donde se unen, de manera inmejorable, tradición e innovación, por lo que nos limitaremos a relatar nuestro encuentro con ellos.
Situado en la carretera de Prendes AS-19, no nos fue difícil encontrarlo, al contrario de lo que suponíamos.
Local muy acogedor, intimista y cómplice; servicio agradable y muy profesional (Pedro, entrañable, acercándose a nuestra mesa a interesarse por nuestra opinión); y la comida,… (Menú Degustación):
- TOMA, TOMATE... TÓMALO, gustoso Bloody Mary de tomate.
- TOSTA DE SARDINA, buena presentación.
- CRUJIENTE DE QUESOS ASTURIANOS & CROQUETA DE COMPANGO, deliciosos bocados de queso y la tradicional croqueta, muy buena.
- NABO SMITH, refrescante aperitivo.
- OSTRAS & PLANCTON, ostra ligeramente a la plancha, para nosotras, uno de los mejores platos.
- CAIPIRINHA DE PLÁTANO, rodaja fría y rodaja caliente, acertado contraste.
- CIGALA, CAFÉ, CIGALA, CAFÉ..., la mejor y más original presentación en la mesa: una cigala en su jugo acompañada, magistralmente, por un consomé de cigalas en tacita de té y galletitas saladas emulando las pastas de té.
- PULPO _ COCHINILLO _ FABES, pulpo cocido y cochinillo asado con emulsión de fabes aliñadas, para mí, quizá el más bueno.
- PIELES, quizá el menos sorprendente al paladar.
- PEZ EN ROSA, sobre puré y aliño de coliflor y remolacha, cebolla morada encurtida, nos encantó.
- CÓCTEL SÓLIDO DE MANZANA, una parada en el camino,un coger fuerzas para lo que venía.
- BONITO AHUMADO, para paladares delicados, muy acertado.
- FABADA DE PRENDES, exquisita, la mejor de Asturias (y, en una semana, probamos muchas fabadas), distinta a otra muy buena, Casa Marcial.
- PAN & LECHES, increíble postre, delicioso (y no somos de postres).
- CHOCO _ MARTINI _ PASIÓN, sopa de chocolate blanco a la lima, gel de martini Bianco y sorbete de fruta de la pasión, muy ligero.
- CREMA DE ARROZ CON LECHE REQUEMADA DE PRENDES, todo un clásico de la casa, abundantísimo.

De bebidas, 2 cervezas del principio más un vino manchego.
Café+cortesía.

Menú para callar bocas de los que dicen que en estos restaurantes te quedas con hambre.

Si tenemos la suerte de volver pronto a este paraíso gastronómico que es Asturias, volveremos, sin duda, a Casa Gerardo, y si no la tenemos, forzaremos el encuentro.

  • PAN & LECHES

    PAN & LECHES

  • PEZ EN ROSA

    PEZ EN ROSA

  • CIGALA, CAFÉ, CIGALA, CAFÉ...

    CIGALA, CAFÉ, CIGALA, CAFÉ...

Con gran ilusión emprendimos viaje desde Comillas mi mujer y yo para disfrutar de las presuntas bondades de este rte. Después de varios "labarientus" conseguimos llegar, a pesar de tener GPS.
La situación y descripción está realizada por anteriores comentarios. Tiene buena cristaleria, vajilla, aquí también ha llegado Ikea, mantelería, etc..
La carta de vinos es muy amplia pero sin actualizar, me baso para hacer esta aseveración en que pedimos un Louro do Bolo del 2007, era la añada que aparecía en carta y nos trajeron un 2010. Me las prometía muy feliz al poder tomar una añada "vieja" y no pudo ser.
Tomamos de primeros platos: La crema de andaricas (12,95), discreta, no me dijo nada, esperaba un sabor más concentrado a nécora. Y Plato de aperitivos (11,95) estaba compuesto de: Chupito de crema de nécora, 2 croquetas de compango de fabada del tamaño de un dado de poker. Una cebolla rellena de bonito, tamaño castaña y un hojaldre con pasta de queso. La ración daba pena verla, por lo diminuto que eran sus componentes, eso sí estaban bién elaborados. Magníficas las croquetas aunque costaba encontrarlas cuando las metías a la boca.
De segundos: Una Ensalada de bogavante (33,26), de forma cilíndrica, en su mayor parte era una juliana de lechuga, algunos corales, no sabían a nada y 2,5 trozos finos de bogabante, que estaban muy sabrosos. Otra decepción, no se puede cobrar ese precio y dar cantidades ridiculas, excepto de lechuga.
Y Cigalas, con pasta y berza asturiana (24,95), bién alaborado el plato, sabroso su conjunto, pero eran tres cigalas pequeñas, partidas en trozos. La ración muy escasa.
De postre : Su famoso arroz con leche (9,50), abundante ración, ¡ya era hora!, magnífica, de las mejores que he comido y Torrija de pan tostada (8,50), bién.
Para beber un Louro do Bolo-2010 (21,24), magnífico vino que acompañó muy bién nuestra escasa comida, agua mineral Fuensanta-l litro (3,24) y un café e infusión (2,50 Unid.). El servicio correcto sin más adjetivos. La relación cantidad /precio : mala.

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