Sin duda es uno de los restaurantes a los que más veces he acudido y tiene pinta de que no me voy a cansar de hacerlo porque cada vez encuentro algo diferente. También algunos cambios en la sala desde la última visita. Fuimos un grupo de amigos a pasar la noche de Reyes y tanto el menú como la atención y los vinos gustaron a todo el mundo. Fue una cena de las que no se olvidan. Como toda historia, es muy importante el arranque y el final...y no perder el hilo durante la narración. Y así se desarrolló el festín, con ese arranque espectacular de la "casa de caramelos" llena de pequeñas porciones deliciosas como entrantes. Especial mención al hecho de que tuvieran en cuenta mi mala relación con los pimientos, con lo que adaptaron mi parte sin que por ello desentonara el conjunto. Sólo por este comienzo valía la pena haber acudido de nuevo a La Salita. Lo acompañamos con un cava rosado valenciano que maridó a la perfección. Las alcachofas con gambas y crujiente de camarones que llegaron a continuación siguieron con el ambiente de fiesta. Esa tortillita de camarones no le tiene que envidiar nada a sus hermanas gaditanas. En algún aspecto incluso mejora, al ser menos grasienta. La primera parte se cerraba con un clásico de la casa, el granizado de gin tonic, no sin antes dar buena cuenta del cous cous con vieira y esos copos de bonito que se mueven en el plato como si recordaran todavía el mar. En busca de mayores contundencias, esa segunda parte se abre con el rissotto de boletus, pato y foie con aire de Pedro Ximenez. Siendo fan del arroz en todos su formatos ya me habían ganado la batalla y la guerra, pero es que además el fondo, el caldo que mojaba los granos, tenía un sabor espectacular. El crocanti de Rabo de toro que culminaba el menú antes del postre tenía el aspecto de un flamenquín. Delicioso. Lo típico que ya vas muy lleno y crees que solo lo vas a probar y al final no dejas ni brizna. Por cierto que hablando de toro a esas alturas ya habíamos dado buena cuenta de un riquísimo "Victorino" (Bodega Teso la Monja). Para la feria de postres que llegó a continuación nos pusieron una copa de un dulce malagueño que no recuerdo el nombre pero que fue -así mismo- ampliamente celebrado. El "tenderete" de pastelillos y galletas es de nuevo muy visual. Hay galletillas nórdicas de navidad y pequeños detalles para golosos empedernidos. El Coulant se llevó el premio por votación popular improvisada. Y como uno es ya perro viejo en este local, aconsejé a mis acompañantes no abandonar sin probar los cuidadísimos gin tonics que preparan aquí. El colofón ideal para no fallar. De nuevo un festival de sabores y algo muy importante cuando buscas algo más que producto...comer con las papilas gustativas que también tenemos en los ojos y en la imaginación. Gran evolución de este restaurante que no se explica uno como no recibe mayor atención. Puntos de interés a añadir es el hecho de que la cocina esté capitaneada por una mujer, que no parece que sea algo muy extendido en un mundo -el gastronómico- con mucha testosterona y también el hecho de que la relación calidad/precio esté a niveles inconmensurables. Con esos precios ni con agua caliente me echaban a mi de allí si viviera en Valencia.
Tenderete de postres
La casita de caramelos
Hacía años que no visitaba La Salita. Anoche acudimos a una celebración muy especial con toda la ilusión y el recuerdo de anteriores visitas.
Nada que decir del local, es lo que hay, o gusta o no, a mi personalmente no mucho, encuentro incómodas las sillas y la mesa por la disposición de las patas de la misma. El resto, vajilla, manteles, menaje y demás, hay de todo, copas stolzle, cubiertos Ikea, etc.
Solo se ofrece un menú del que se pueden hacer cambios por alergias o porque no te guste algo. Nuestra cena fue la siguiente:
El tenderete.- Original presentación de entrantes, servidos en una tabla curvada de madera sobre la que salen dos largos tornillos que se unen con hilo de pescar, del que se cuelgan algunos entrantes. Estaba compuesto de:
*Crujiente de patata y sardina, muy bueno pero frío
*Croqueta de calamar (no estoy muy seguro)
*Tartar de salmón con caviar de naranja, excelente
*Cucurucho de pimiento a la brasa con huevas de trucha, ufff...
*Galleta oreo, hecha con aceituna negra las tapas y el interior con queso parmesano y bacon ahumado.
*Bombón de chocolate blanco con cebollino y queso azul en el interior, para comerse un pozal entero de lo bueno.
Alcachofas con gambas a baja temperatura, crema de gambas y crujiente de camarones.- Impresionantes las gambas y su crema, una delicia, sabor en mayúsculas.
Vieira con crema de almendras y tartar de tomate.- Encontramos la vieira un poco falta de sabor, sosa, el resto del plato rico.
Granizado de gin tonic.- Un típico, bueno para refrescar y prepararse para lo siguiente.
Rissoto de pato, foie y boletus con aire de Pedro Ximenez.- No tengo palabras para describir este plato, colosal, perfecta combinación de sabores, excelente arroz, un 10.
Huevo pochado sobre salteado de rebollones y espuma de chistorra.- Otro plato de 10, para rebañar, rico, rico.
Carrillera de ternera estofada con puré de manzana y salteado de habas y guisantes frescos.- A estas alturas nuestros estómagos estaban mas que saciados y posiblemente nuestra apreciación no sea muy exacta, pero nos pareció demasiado potente, sobre todo el jugo de la misma carrillera, espeso y fuerte. La carne muy bien ejecutada.
Para rematar, feria de postres, servida como el tenderete de los entrantes, con rollitos de anís, muñeco de galleta de jengibre, cono de chocolate relleno de espuma de plátano, tartaletas y cucharas con helado de no recuerdo qué, un trocito de tarta de... (jolines mi memoria) y una taza de café rellena de brownie de chocolate rematado con galleta. No me emocionaron, estaban buenos, la presentación otra vez excelente, pero nada mas. Los acompañamos con un Casta Diva miel y un orujo blanco gallego.
De beber tomamos agua y un Gramona brut imperial. Servicio bueno, les faltaba una persona en sala y se resintió un poco. En el apartado de precios por las nubes, hay que pensarlo dos veces antes de pedir.
El servicio encantador, muy agradable, un poco espaciado entre platos debido al fallo en sala, pero igual nos atendía personal de cocina como de sala. Lamento no recordar los nombres, pero a pesar de todo, estuvo bien.
Hacía unos años que estuve en el restaurante, sin duda alguna ha sido demasiado tiempo, en esta ocasión todo ha sido mejoras si cabe, mesa para dos con el local a mitad de aforo, ambiente tranquilo, menú Degustación y maridaje:
-Mar y montaña de chipirón con ligera mahonesa de wasabi , sobre fondo de salsa de pimientos verdes y tinta de calamar
-Salmonete en costra de verduras con cous cous con brocoli y salsa de zanahorias con jugo del salmonete.
-Granizado de gin tonic.
-Rissotto de boletus y pato con aire de Pedro Ximénez.
-Solomillo de buey con polenta de hierbas, puré de raiz de apio, crujiente de higos y salsa de madeira.
-Feria de Postres (couland de chocolate, trilogía de chocolates, profiterol de crema de café, bombón de carajillo de Bayleis, magdalena de yogourt, pastel de frutos rojos y mojito de frutas de la pasión.)
Todos los platos mostraban calidad y buen hacer, el servicio atento y rápido, quiero destacar por encima de todos los platos, el Rissotto, cuyo sabor y punto de cocción era perfecto. Entre los distintos vinos que nos sirvieron, destaco el vino Tintoralba Dulce, elaborado con garnacha tintorera perteneciente a la Bodega Tintoralba D.O. de Almansa.
Espero que no pase mucho tiempo para repetir, saludos.
Hace ya tiempo que quería escribir en esta web, y para estrenarme he decidido empezar por este magnífico restaurante que nunca me defrauda.
Ambiente acogedor, servicio excelente, carta de vinos envidiable y por supuesto un nivel de cocina difícil de encontrar a este precio.
Mi última visita fue hace unas semanas, durante la última Cuina Oberta, y aunque el restaurante estaba lleno hasta los topes, el servicio fue muy bueno, y la comida tenía el mismo nivel que siempre.
Enhorabuena.
Desde mi último comentario he vuelto unas cuantas veces. La Salita es, para mí, uno de los restaurantes con mejor RCP de Valencia. En este caso acompañando a los amigos del Grupo de Catas Valencia... Menú como siempre con equilibrio entre tecnica y materia prima. De entrada tomamos el 'tenderete' con 6 tapas saldas... que incluye una elaboración ya clásica del local, su chip de sardina, una minihamburguesa de sepia, un tartar de salmón, el canutillo de ensaladilla, la galleta Oreo de aceituna negra y nabo agripicante y el pastelito de queso azul y chocolate blanco. Todo un ejemplo de creatividad su puro de brandada con pesto ahumado de berenjenas. Muy rico su arroz meloso con gamba a baja temperatura y camarones "enrejaos". Bien definido su Milhojas de foie con manzana liofilizada y compota de yuzu y chalotas, un plato que encantará a los amantes del foie. El palto de la noche, para mí, fue su Huevos rotos con chistorra y rebollones, la complejidad de una elaboración sencilla ... impresionante. Llegué ya algo lleno al Solomillo de buey con salsa madeira y tagliatelle de raíz de apio, y me quedo sobre todo con el punto de la carne... ideal. Para acabar, su habitual batería de postres, con notable variedad de sabores y texturas... para todos los gustos... Desde mi última visita ha cambiado la decoración del local, que para mi sigue siendo el punto más flojo del restaurante, aunque el cambio a sido a mejor. Muy bien el servicio del vino con Jorne atento a los requerimientos de una panda de enochaladaos. Para repetir!!! El precio lo pongo sin vino.
Leyendo todos los comentarios de verema tenia muchas esperas sobre este restaurante y la verdad es que a nosotros no nos gusto...
Tomamos el menu degustación, y aunque hemos comido bastante bien (algunos platos funcionan, otros para nada), la cena no tuvo nada increíble.
No estoy diciendo que no hay mucho trabajo en la cocina de la jefe y tiene muchas ganas de intentar cosas nuevas y modernas como la esfericacion etc... pero a veces es mas importante concentrarse en el sabor de los productos, trabajarlos simplemente para quel producto sea lo mas importante y lo que destaque...
Demasiadas mezclas de sabores que no funcionan, demasiado azúcar en los platos salados.
Pues no, a nosotros no nos ha emocionado la cocina de la jefe. Siento mucho decirlo porque hay mucho trabajo y muchas ganas en su cocina... pero es así no puede gustar a todos.
Encuentro mensual del Grupo de Catas Valencia. Esta vez en torno a la temática Alemania, no-sólo-riesling. Primera vez que nos reuníamos allí desde que remozaron la imagen del local, que le confiere ahora un ambiente más cálido.
Tres vinos blancos de las variedades gutedel, scheuerebe y silvaner para abrir boca. A continuación detallo el menú y sus maridajes:
- Tenderete de tapas saladas. Entre las que podría citar su célebre chip de sardina, un delicioso tartar de atún o una particular versión de las galletas oreo elaboradas con tinta de calamar. Sorprendente. El vino un riesling de Pfalz, Kranz Kalmit 2010.
- Puro de Brandada con pesto ahumado de berenjenas. Original presentación, suave y sabroso. Con este plato iniciamos el turno de los spätburgunder o pinot noir, un 2009 de Friedrich Becker, también de Pfalz, que generó muy buenas sensaciones.
- Arroz meloso de marisco con gamba a baja temperatura y camarones "enrejaos". Para quitarse el sombrero, perfecto grado de cocción de todos los ingredientes, máxima intensidad de sabores sin llegar a ser epatante. Acompañó un rabioso riesling 2011 Bockenauer Felseneck GG de Schäfer Fröhlich, Nahe, probablemente un infanticidio, pero disfrutable.
- Milhojas de foie con manzana liofilizada y compota de yuzu y chalotas. Particularmente no soy ningún fan del foie, aun así le di matarile al plato, interesante textura y frescura de las láminas de manzana liofilizada. Combinó perfectamente con el pinot noir de Jacob Duijn, productor biodinámico de Baden, con una producción de apenas 20000 botellas anuales y de marcada personalidad.
- Huevos rotos con chistorra y rebollones. Una creativa y particular versión de este plato,que estaba para mojar pan! La excelente acidez de un pinot noir 2004 de Cornelia und Reinhold Schneider, también de Baden, acompañó a la perfección.
- Solomillo de buey con salsa madeira y tagliatelle de raíz de apio.
Carne sabrosa y en un punto perfecto de cocción. Bella ejecución la del tagliatelle de apio. Último pinot noir, en este caso de Meyer-Näkel Blauschiefer 2009, de la región de Ahr, con la austeridad del suelo pizarroso y una mayor estructura, compañía ideal para el solomillo.
Se fueron ofreciendo diferentes tipos de pan durante la cena, buenos, pero sobró con un panecillo, no es de los lugares en lo que tienes que tirar bien de pan para no salir con sensación de hambre.
- Feria de Postres. Brownie, petit fours. Un auténtico festival, difícil decantarse por uno. Un espectacular spätlese kirchenstück 2009 de Franz Künstler elevó el placer a cotas muy altas. A continuación el único "topillo", un icewine de Canada de Pillitteri, resultó faltó de frescura y la única decepción de la noche. Más teniendo en cuenta su precio.
Fuera de programa aún hubo espacio para un spätlese Zeltinger Sonnenuhr 2009 de Markus Molitor, de radiante frescura, y un A.J Adam, bastante particular.
En resumen, pocos adjetivos superlativos quedan ya para calificar a La Salita, excelente cocina y servicio. Creatividad sin banalidades, impecable puesta en escena sin algarabías superfluas. Si algún día decidieran trasladarse quedaría un gran vacío difícil de llenar en Valencia.
En cuanto a los vinos quedó de relieve el excelente nivel de algunos productores en cuanto a la elaboración de pinot noir o spätburgunder respecta, a precios interesantes, y cada vez con mayor reconocimiento fuera de sus fronteras.
El precio no incluye los vinos, que fueron aportados por el grupo.
El servicio del vino acostumbra a ser excelente en La Salita, en esta ocasión lo califico como muy bueno al habernos ocupado parcialmente nosotros del mismo por voluntad propia.
Hacía casi un año que no volvía por la Salita y no dejan de sorprenderme (y de sorprender a los invitados que llevo, que me recordarán esta cena cuando vuelva a verlos en algún otro lugar del globo seguramente coincidiendo con algún otro congreso como el que nos juntó aquí en Valencia).
No puedo recordar la larga lista de exquisitos bocados que tomamos que contando el pequeño detalle de entrada debieron de ser 20. Todos los platos fueron impresionantes, conjugando presentación y sabores de manera sin par. Algunos platos para recordar fueron la ropa tendida de entrante, el arroz de marisco, el gazpacho andaluz en copa de cava, el puro de morcilla, el granizado de gin-tonic, la carrillera, el festival de postres.
Todo ello acompañado de un par de vinos blancos y uno tinto que nos recomendó el sumiller y cuyas marcas no recuerdo.
Volveré. Seguro.
Mi primera incursión en La Salita. Buena elaboración, algunos platos del menú degustación sorprendentes y buena carta de vinos.
Son tantos los bocados que no puedo recordar todos, pero los más impactantes fueron:
- Gamba roja sobre cama de cous cous y tortillita de camarones.
- Arroz marisco con espuma de Martini blanco (exquisito).
- Copa de champagne de gazpacho.
- Corvina con puré de nabicol
- Granizado de Gin Tónic
- Feria de postres (bocados dulces perfectos).
Vino: Chardonnay E. Mendoza.
Gin Tónic de Mombasa con tónica 1724
De lo mejor de Valencia
…y por qué no? Estando como está el tema, el tener que reincorporarte a tu puesto de trabajo, sabiendo que de momento, allí te espera, donde lo dejaste, no deja de ser un motivo para celebrarlo así como una excusa para visitar de nuevo La Salita, poder probar el menú “de tapas”, más ligero, que ofrecen actualmente y disfrutarlo en esa terraza veraniega que aún no habíamos tenido el placer de conocer.
Noche de sábado, buena temperatura, llegada al local y posibilidad de elección de mesa tanto dentro como fuera, pues apenas estaban ocupadas dos de ellas en la sala.
Descripción del local y terraza ya comentados con maestría en anteriores comentarios. Las sillas de terraza tremendamente cómodas.
Como inicio, mientras nos acomodábamos y con el fin de calmar la ansiedad y expectación que generalmente te asaltan en cada visita tomamos dos cervecitas artesanales valencianas, Tyris y Au Yeah!, la segunda aún no probada y que dejó una buena primera impresión.
Respecto al menú, sinceramente creo que la descripción detallada en comentario previo resulta imposible mejorar, no obstante señalaré algún ligero cambio que hubo sobre el mismo:
Tenderete “redux”. Clásica ya, tarjeta de presentación de la casa donde probar, en este caso, cuatro bocados salidos del esfuerzo imaginativo del equipo que nunca defraudan:
- Chip de Sardina. Presente desde la primera visita, resulta a estas alturas necesario. Si algún día lo reemplazan por otro, tendré que solicitarlo aparte. Imprescindible.
- Galleta de Cominos, Cacahuete y Kikos. Rectangular combinación de cereal, cacao y hierba que resultó interesante.
- Cono de Ensaladilla Rusa con Caviar de Pimiento Rojo. Textura más cremosa y ligera, quizás un pelín pasada de sal que no me dejó apreciar sabores.
- Hamburguesa de Sepia. La bordan. Excelente y crujiente cobertura que deja paso a la sepia combinada con aromas de albahaca quizá, coronado por un punto de mahonesa con intenso sabor a aceituna. Bocado redondo.
Servido al centro de la mesa, sobre un plato de base giratoria:
- Burritos de Tartar de Salmón Marinado casero con Salsa Holandesa. Presentado en forma de dos buenos tacos del rollito. Tortita ligera que envuelve un buen marinado de salmón. Se acompañaba de Mostaza Tradicional, servida aparte, que potenciaba el conjunto.
- Helado Italiano. Servido en un bol donde sobre el fondo de tacos de Tomate Muchamiel y Champiñones descansaba una Espuma de Mozarella, densa y fría, y un sabroso Granizado de Agua de Tomate. Más escorado en el bol, sobre una hoja de albahaca estaban las Migas de Focaccia que otorgaba el punto “consistente” al plato. Combinaciones múltiples de bocado. No dejé ni la albahaca.
- Rollitos de Primavera de Pollo. Buen efecto conseguido, mejorado por la Salsa Agridulce servida aparte, caracterizada por un punto subido de picante asociado y que afortunadamente para mí acertaron de pleno.
- Ensalada de Pepinos. Presentado en forma de “hilos” de variedades de pepino aderezados con vinagreta enérgica capaz de despertar las neuronas y prepararte para el siguiente plato.
Hamburguesa de Estofado de Rabo de Toro. A bordo de un pan rectangular no mayor de 5-6 cm viajaba un compacto de rabo de toro estofado que ciertamente resulta complicado describir. Sabor intenso con mesura… miren, lo mejor es probarla y ahí lo dejo. Se acompañaba de un cucurucho de Patatas Fritas, de grosor medio, tierno interior y corteza manejada con cariño y técnica. Toque de pimentón acertado.
Postres:
- Calippo de Fruta de la Pasión. Refrescante en boca y en mente, haciéndote regresar a la infancia con recuerdos no tan borrosos como pensábamos. Granizado de sabor tropical con un toque manifiesto de vino dulce, quizá.
- Coulant de Chocolate con Helado de Crema Inglesa. Estupendo y clásico colofón de la casa.
Servicio de pan incluido en el menú, en esta ocasión, de las varias opciones, probamos el de tomate y cominos y el de cebolla.
En cuanto a la bebida, mi mujer continuó con Tyris y yo, lógicamente aconsejado, con una copa de Markus Molitor, riesling que acompañó a la perfección.
Café correcto.
Gran colofón de vacaciones.
En resumen, después de más de doscientos comentarios previos, poco va a aportar el nuevo usuario. Sencillamente corroborar la mayoría de los anteriores y felicitar de nuevo al equipo de La Salita que mantiene sin fatiga una línea de trabajo coherente y fiel creando, en mi humilde opinión, un estilo y sello particular y una buena “marca”, en definitiva.
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