Reunión con amigos gastrónomos, gente realmente interesada en conocer restaurantes, y vinos; personas con experiencia y bagaje en diversas y buenas mesas, cuyo primer objetivo es disfrutar de la comida, el vino y la compañía.
Mesa amplia rectangular con vistas al valle gracias a los grandes ventanales de los que dispone la sala. Menú compuesto por dos aperitivos, tres entrantes, un pescado, una carne, y un postre. La cocina de Ignacio Solana destaca por su sabor, sin fuegos artificiales, ni fusiones con multitud de ingredientes. Sublime tratamiento del pescado, y excelente versión del mundo dulce navideño.
Comenzamos con un flan de foie caramelizado con gel de avellana. Perfecta combinación dulce-salada que podría ser un postre atrevido. El gel reduce la componente grasa del foie, y le dota de una cremosa textura.
Seguimos con un aperitivo cántabro-navarro como es la anchoa del Cantábrico con helado de pimiento del piquillo. Degustado ya previamente, es una buena conjunción; especial atención a ese gélido que se nos queda en la memoria.
Comiendo Salmón en Alaska, consistente en un tartar de salmón rojo de Alaska con helado de hinojo que se coloca sobre un recipiente que contiene hielo seco en su base, derramándose una infusión de algas que provoca que salga un humo con un ligero aroma a mar que aporta emoción a la experiencia. Plato donde el ingrediente secundario hinojo cobra gran protagonismo al realzar el salmón a una deseada potencia, ya que por sí solo se presentaría poco sabroso.
Presa ibérica con vieira semidulce en 12 horas y mini-verduritas aliñadas. Sobresale la textura y sabor de las vieiras, así como el tratamiento de las mini-verduritas. Al conjunto le falta algo de cohesión, que creemos que mejoraría presentando los ingredientes de otra forma, por ejemplo en un ravioli de presa relleno de vieiras y mini verduritas.
Menestra de verduras al natural con pato en ensalada. Ignacio pasó varios años en restaurantes de Navarra, y tiene apego a las verduras de temporada, destacando la presencia de la borraja. Del pato, foie, mollejas y magret, combinando con las verduras bastante mejor el primero que las segundas.
A continuación pasamos al pescado, y en este aspecto se presentó el plato sublime del día una merluza de pincho al pil-pil. Merluza confitada con un pil-pil muy suave, ya que este pescado es delicado en su sabor, y con una fuerte salsa se podría perder el sabor. La suavidad del pez en boca de absoluto escándalo. Un plato a recordar que constata el talento, y el tacto que tiene Ignacio con los pescados. Su menú podría convertirse en más marino, más cantábrico, ya que se evidencia su mano en el tratamiento de los productos del mar, y nos encontramos muy cerca de pueblos de gran tradición pesquera como Laredo, Santoña, Castro Urdiales.
Antes de que nos trajeran el plato carnívoro del menú, hemos solicitado probar el steak tartar realizado en sala. Eduardo lo ha ejecutado perfectamente utilizando solomillo de vaca vieja cortado a cuchillo. Huevo duro, pepinillo, cebolleta, salsa Perrin´s, mostaza, tomate, y se finaliza con una yema de huevo para aportar cremosidad. Totalmente recomendable para volver a un plato clásico.
Finalizamos con el costillar de cordero lechal asado y terminado frito en tempura. Si un atributo pudiera describir este plato, sería jugosidad.
Antes de pasar al mundo dulce, degustamos un queso idiazábal que había traído uno de nuestros cómplices, y que resulta una antesala ideal de los postres.
Acabamos con Feliz Navidad…consistente en un pastel fluido caliente de turrón con uvas y un sorbete de moscatel. A primera vista, podría parecer algo excesivamente dulce, pero no lo es. Técnica, sabor, estética, mezcla correcta. Un gran postre navideño que puede perdurar perfectamente. EL granizado, realmente delicioso, para tomarse unos cuantos. Se necesitaría un poco más de cantidad para repetir con el contraste de temperaturas frío-caliente del fluido y el helado liquido.
Aproximadamente más de cuatro horas en mesa, continuos cambios de copa y cubiertos. Paso adelante del servicio que sigue avanzando, realizando una labor excepcional e introduciendo platos que se finalizan en la mesa. Algo a realzar es la comodidad que nos han hecho sentir sin transmitir prisa e inquietud. Al final Ignacio ha conversado con nosotros durante un buen rato, escuchando atentamente las diferentes opiniones del grupo. Actitud a destacar.
Destacamos el flan de foie y avellana, el tartar de salmón, la merluza al pil-pil (solo este plato merece la visita) y el postre de Feliz Navidad. Son varios los cómplices gastronómicos que realzan la capacidad de Ignacio con los pescados, que creemos que debe aprovechar más, teniendo éstos mayor presencia. Otras de las degustaciones deben asentarse más en este nuevo menú degustación, como son la presa y las vieiras, y la menestra de verduras con pato.
En el apartado vinícola, asesorado por dos de nuestros cómplices, dimos buena cuenta de los siguientes vinos:
• Cava Gran Reserva de la Finca Raventós i Blanc. Muy bueno.
• Cava Gran reserva Brut Nature Agustí Torelló.
• Godello Guitian sobre lías.
• Riesling Maximin Grünhäuser
• Vino de Costa de Cantabria Riesling Casona Micaela.
• Taberner Huerta de Albalá, Arcos de la Frontera, Cádiz.
• Yecla Cueva de los Secos
• La Rebelión del Ciruelo 2011. Bodega Demencia (Gracias Sergio)
• Moscatel Ochoa.
• Moscatel Gran Feudo Chivite.
Y para ver las fotos de platos y vinos.....
Que me perdone uno que yo me sé por apropiarme indebidamente del título de este comentario pero no creo que me denuncie a la sociedad de autores.
Encuentro de conocidos y no tan conocidos en este restaurante que ya está suficientemente descrito y del que poco nuevo puedo decir en cuanto al entorno.
Enumeraré los platos degustados sin entrar en descripciones puesto que alguien lo va a hacer mucho mejor que yo.
Flan de foie caramelizado con gel de avellana rico, mucho.
Anchoa del Cantábrico con helado de pimiento del piquillo rico, más.
Tartar de salmón rojo de Alaska con helado de hinojos el atún pelín insípido, con el helado..... mucho mejor.
Presa ibérica, vieira semidulce en doce horas y mini verduritas aliñadas excelente conjunción de sabores.
Menestra de verduras al natural con pato en ensalada con los ojos cerrados hubiese pensado en que ese pato tenía cuatro patas, otro plato muy acertado.
Merluza de pincho al pil-pil excelente, sublime.
Mero, grelos y falsos ñoquis de patata sin llegar a la altura de la merluza pero exquisito plato en su conjunto.
La opción era elegir Mero o Merluza, hemos hecho mitad y mitad para probarlo todo.
Como somos unos antojicas, hemos pedido también un Tartar de carne tengo mis reticencias yo con este plato pero hoy las he anulado, sin historias complicadas, sin matar sabores, rico.
Costillar de cordero lechal asado y terminado frito en tempura
excelente punto de la carne y muy buena compañía.
Antes del postre y por gentileza de Oscar nos hemos comido unas raciones de queso, es que claro, como "estamos comiendo poco" hay que ayudar. Muy rico el queso, la verdad.
Turrón (pastel fluido caliente) uvas y moscatel muy conseguido, sobremanera el fluido que surgía de las entrañas.
De los vinos ni comento, han sido unos cuantos y alguien sabrá mucho mejor que yo describirlos adecuadamente.
Cambio de copas para cada uno de ellos, cada uno con su estilo.
Servicio inmejorable, todo simpatía, amabilidad, sin prisa alguna.
Unos cuantos panes a cada cual más rico y ofrecido en todo momento repetir al gusto.
Un riquísimo café, varios vinos dulces, único uno de ellos, regalo de Sergio y que al parecer no tendremos el gusto de volver a catarlo jamás.
Hoy me gustaría tener la oportunidad de poder valorar de otro modo, no dar un diez no significa dar un ocho y medio pero no puedo hacerlo de otro modo. El precio es sin vinos.
¿La compañía? Lo mejor de la comida, sin duda. Reencuentro con buena gente ya conocida y nueva gente que sorprende. Uno puede pensar muchas cosas por lo que lee, por lo que escucha pero cuando tiene la oportunidad de comprobar en vivo y en directo la calidad humana de las personas, hay veces que se lleva agradables sorpresas y hoy así ha ocurrido.
Gracias a Solana por el trato y por supuesto por el excelente menú, gracias a todos vosotros por darme la oportunidad de conoceros y compartir momentos como este que espero tener la oportunidad de repetir.
Ya lo dije en su día y lo repito: Gora Solana.
Tartar
Merluza
Una de las visitas pendientes que teniamos era a la Solana, una vez recibida la estrella de la Guia Francesa. Ya habia estado anteriormente, buena comida clasica y de mercado en un buen entorno, me sorprendio el galardon pero la verdad es que le ha venido perfecto y la evolucion ha sido asombrosa.
El entorno ayuda, el paseo tambien, el comedor sigue muy comodo y debido a la poca ocupacion estabamos bien comodos en una mesa perfectamente vestida y atendidos maravillosamente.
Empezamos el festival con un trio de aperitivos de la casa compuestos por Salmorejo, fresco y sabroso, croqueta de jamón, muy cremosa y la cucharilla de Tgel de avellana con foie, una combinacion muy acertada paa un bocado con una suavidad, integracion y cremosidad unica. Un comienzo muy bueno.
El segundo aperitivo se compone de una anchoa que intuyo casera con helado de pimiento del piquillo y aceite de oliva arbequina. La anchoa excelente en tratamiento, punto de salado y limpieza acompañada de un helado de pimiento increible que le va a las mil maravillas, una conjuncion clasica renovada.
Empezamos el festival con una tartar de bonito con helado de tomate, buen genero, para mi gusto algo pasado de soja, pero que con la suavidad y cremosidad del helado de tomate suavizaba el conjunto dotandole de una redondez casi perfecta.
Royal de foie, crema de col de la bien aparecida y canelon de gelatina de vinagre de modena rellena de espuma de queso pasiego, esto ya es el acabose! Una sabrosa royal de fondo, con un intenso sabor a foie necesitaba de un acompañante para suavizar, ahi entra en escena la crema de col de la Bien Aprecida que con su caliente cremosidad rodea al canelon de gelatina de vinagre de modena relleno de una hetérea crema de queso pasiego. Cualquier cosa que se diga se queda corta ante un plato excelente, con un juego de contrastes acertadisimo.
Papada de cerdo (Pío Negro) con judias salteadas, maxi cigala y aire de soja. Todo el mar y montaña se une con una mantecosa papada, reduccion de su jugo, cubierta por unas autenticas judias y una cigala gigante con un perfecto punto de plancha. El plato esta cocinado sin sal, ésta la aporta el aire de soja. Me ha parecido sabroso, meloso y completo.
Ventresca, de la de verdad, sobre una piedra de sal y especias que te permite terminar brevemente la coccion. Tomate, rocas de aceite y piparra la acompañan. La suavidad y untuosidad de la ventresca son soberbios, punto de plancha perfecto y unas jugosas laminas te trasladan a sabores olvidados, puros y francos. Un plato de 10 por ejecucion y sencillez.
Cochinillo a baja temperatura con texturas de manzana. Desde nuestro humilde punto de vista lo más flojo de la velada, no por lo bien hecho que esta, con la piel crujiente y la carne cocinada para conjugar grasa y magro, sino porque echabamos de menos algo que ofreciera mas sabor a cochinillo, ya que lo notamos algo deslavazado, no sé como explicarlo. Las texturas de manzana muy acertadas, acompañan de maravilla al marrano.
Con los postres ya estabamos exaustos, la cantidad de comida es pantagruelica, el servicio se sincroniza perfectamente para hacer que todo fluya.
Buscando Violetas, ya explicado anteriomente. Una tierra de oreo, rocas de violeta y arcilla de chocolate cn una lluvia blanca de una infusion de yogur y pimienta. Tecnica para soreprender, sabores marcados y aromas florales, cada cucharada te lleva a un jardin goloso. Se nos hizo demasiado postre, demasiada cantidad, y si encima no te gusta dejar nada en el plato peor lo pones. Duoce comienzo.
Torrija de brioche y helado de lima, reconoces los sabores de la nonez, la textura de un prioche empapado, cocinado y rematado con una costra dulce con canela, ya casi explotas de dulce locura. Menos mal que esta el helado de lima, contrapunto acido entre bocados. Buen final.
Cafés y petit fours cortesia de la casa rematan la tarde.
Hacia tiempo que no estaba tan a gusto en un comedor, bien atendidos, lo que hace que todo pase volando, mucha profesionalidad.
Escelente pan, copas de Chardonnay, botella de Ribera del Duero y unos PX cortesia de la casa acompañaron la comida, ademas de agua de Solares.
En resumen, creo que la evolucion del restaurante y la cocina es más que evidente, ofrece sabores y texturas que no engañan, tecnica y precision a la hora de elaborar platos sinceros.
Volveremos, que el Steak tartar de los vecinos tenia un aspecto envidiable.
Curiosa vida esta. Nos hemos acercado hasta la Bien Aparecida con la única intención de localizar el restaurante y otro día ir a cenar pero uno es un poco hipocondriaco y se ha dicho: y si esta noche te da un ictus y se jodió lo del cenar?
Pues dicho y hecho, como es domingo y además noche, tenían sitio de sobra y allí que nos hemos acomodado.
El local muy bonito, sin grandes florituras, muy espaciado entre mesas, mesas amplias, sobradas y más para dos.
El servicio amable, cercano, casi familiar y más cuando uno se deja, cuando uno no va por la vida de negurítico (léase pijo de Neguri).
Para beber hemos pedido consejo, queríamos algo de la tierra, tienen una carta de vinos que parece la biblia pero al final nos han sacado un Casola Micaela. Rico, a una temperatura ideal que casi ni hubiese necesitado cubitera pero mejor no dejarle calentarse.
Dos panes exquisitos, uno de cebolla y el otro casero, un trozo de chapata. Como el amigo Oscar, no acabo yo de llevar muy bien que me cobren estas cosas como un extra y menos cuando te lo sacan sin preguntar pero habrá que ir haciendose a la idea.
Vamos al grano, que me enrollo.
Menú degustación, a sabiendas de que iba a ser contundente pero han cometido el "fallo" de preguntarnos que si somos de buen comer.
Que uno es casi de Bilbao. Saca pues.
Salmorejo, rico es poco decir, sabroso, espectacular, un comienzo de diez. Un taco de salmón-salmón. Sin más que decir.
Croqueta casera de bakalao. Fina como pocas, textura de deshacerse en boca, sobrosa, mucho.
Una cucharada de foie con geleé de avellana, he cerrado los ojos, la he disfrutado como un niño, curioso, recuerdos lejanos. ¿A qué? Pues aún no estoy seguro pero mira tú por donde que me venía a la cabeza un flan que he comido en algún sitio. Serán paranoias mías.
Helado de pimiento del piquillo con anchoa, otro acierto de mezcla de sabores, pero la contundencia del sabor de piquillo es primordial.
Lo que venden es eso, no? Pues bien por ellos.
Tartar de bonito marinado con helado de tomate y crujiente de lino dorado. A mi el lino como que.... me ha sobrado pero...
El tartar apoteósico y el helado de tomate pues casi, así que la mezcla de redoble de tambor.
Royal de foie, canelón de módena relleno de queso pasiego y crema de col. Ya uno no sabe ni que contestar a la pregunta que te hacen después de cada plato: ¿estaba rico? Es que realmente rico no es la palabra, más que rico y mira que me encanta dicha palabrita.
Un conjunto de sabores que casan a la perfección, otro de diez.
Papada de pió negro, judías verdes salteadas, cola de cigala XL y aire de soja. Un plato sin sal, ese aire de soja le da el punto necesario. Las judías cañón, puro sabor a huerta, de las que no encuentras en casi ningún sitio. La cola de cigala, efectivamente de tamaño considerable. La papada? Pues como ya he dicho que no soy nada fino y aquello estaba como estaba, he dejado el tenedor a mi derecha, he cogido un buen trozo de pan de chapata y a la antigua usanza, a mano, untando, he dado cuenta de ello. Elegante, oyes, vamos que suma y sigue.
Ventresca de bonito y más cosas, cansa ya escribir tanto. Las piparras muy ricas, la ventresca te la sacan con una piedra caliente por si quieres pasarla más. Para nada, puro sabor, puro producto, no hemos venido a comer? Pues comamos. Rica-rica, pero rica.
A estas alturas uno ya se iría para casa, satisfecho, pleno, pero ellos insisten, le ven a uno cara de muerto de hambre y nos traen un trozo de cochinillo confitado con tres texturas de manzana. Uno de los mejores cochinillos que he comido en mi vida, crujiente por arriba, tierno el resto, pero tierno. No estoy haciendo la pelota, no, estoy siendo sincero. La manzana a cual mejor, la compota de base riquísima y la que te dicen que te comas al final, la del vasito........ de esa no sé ni que decir. Solo que cuando me ha dicho que si me ha gustado le he preguntado que si me podían poner una garrafa de 5 litros para llevar. No ha habido suerte.
Pasamos a los postres, de primero a buscar violetas, visualmente me he ido a la huerta del azurmendi, una presentación muy bonita, una vez mezclados los ingredientes, efectivamente aparece la violeta. Uno de los postres más originales y ricos que he probado nunca. Otro diez? no sé, a mi este me parece más de 11.
Un final con media ración ( a que le llamarán estos ración entera), este muchacho no será del centro de Bilbao?. Pues eso, tostada caramelizada con helado de lima. Casi a empujones la he tenido que meter, rica sí pero uno tiene sus límites.
Un cortao bien hecho, con sabor y una invitación a una especie de tiramisú que se ha tenido que comer la que tengo delante que yo creo que commo Alf, tiene más de un estómago.
Y qué vino dulce me meto yo después de semejante homenaje pues qué mejor que un Noé y a lo dicho y sin meter mucho ruido, me levanto a echar un cigarrito.
Ha salido Ignacio en un par de ocasiones a saludar y preguntar, pues que le voy a decir. Simple y llanamente que muy pocas veces he comido así.
Comida de sabores marcados, comida de producto, comida para disfrutar.
En Mugaritz lo dije, aquí lo he confirmado, soy ateo reconocido pero sé perfectamente que el cielo existe.
Al llegar a casa, zapatillas de deporte, pantalón corto y 5 kms de penitencia por el pecado cometido.
Sin lugar a dudas una de las mejores cenas de nuestras vidas.
Gora Solana.
Buscando violetas
tartar atún
Croqueta y foie
Nueva visita a la Solana después de la realizada en Enero de este mismo año. Algunos cómplices gastronómicos, nos seguían dando buenas referencias y hemos decidido volver. Esta vez acompañado además de dos personas muy especiales, alejadas de las visitas frecuentes a restaurantes de alta cocina.
La Solana sigue manteniendo carta, donde siempre hay platos tradicionales, y su menú degustación. Nos decantamos por este último, sin repetir ningún plato en relación a la visita de Enero, lo cual siempre es de agradecer.
Se nos traer el menú por escrito antes la comida, lo cual siempre es una buena referencia para saber que se va a ir comiendo. Hay otros sitios que no lo hacen, lo cual desde mi punto de vista también es correcto para mantener la expectativa y la sorpresa.
Cuando comienzas a leer el menú, ya te das cuenta que se trata de una carrera de fondo, que Ignacio Solana va a tratar de someterte, en el mejor sentido de la palabra.
Se comienza con un trío de aperitivos compuesto por una galleta de maíz con muselina de mejillón, un cocktail “Vichito” y una cucharita de gel sobre foie de avellana. Cocktail cítrico compuesto por mango principalmente para limpiar sabores. La cucharita excelente, perfecto contraste, toques de toffee ó café, ligero. Un siguiente aperitivo era una anchoa del cantábrico con helado de pimiento del piquillo. Diría que la anchoa totalmente casera, muy buena de sabor, tamaño mediano. Personalmente destacaba más ese helado salado que era una pura delicia.
Después de los aperitivos, nos adentramos en el acto de los entrantes con el tartar de bonito de temporada con vinagreta a mi gusto y helado de tomates de Ampuero. Seguimos apegados al Cantábrico, y después de ella (la anchoa) vino él, el varón por antonomasia del mar en estos meses, el bonito. Plato sencillo, de temporada, de producto, muy sabroso, con otro helado salado espectacular que combina espectacularmente. Ya tenemos la versión fría de la hamburguesa de bonito de Paco Quirós. Empezamos a sentir muy buenas vibraciones.
A continuación el Royal de foie, canelón de Módena relleno de espuma de queso pasiego y crema de col de la Bien Aparecida. Podemos decir metafóricamente que ha comenzado el combate, estos entrantes son casi platos de tamaño e iremos viendo que no estamos ante una propuesta desde el punto de vista de ingredientes relacionada con la gastrobotánica. El plato se remata en mesa con la crema de col que se sirve caliente. Cuatro ingredientes, dos de la tierra, dos internacionales, cuatro sabores. Brutal combinación la del queso pasiego y el foie, duelo entre la vaca y la oca para ver quién resulta ganadora. Resultado final tablas, los dos sabores están más que presentes. Presencia sin llamar la atención en demasía pero estando donde se debe estar de la col que compensa el conjunto con sus toques verdes, aportando algo de ligereza. Sin duda, uno de los platos de la comida.
Siempre dicen en el combate que quien da primero da dos veces, pues ahí nos va una Papada de pío negro con judía verde, almendra, cola de cigala XL a la parrilla y aire de Soja, un perfecto gancho de derechas. Mar y montaña, donde está viene representada por el pío negro que es un tipo de cerdo navarro. Contundencia, cigala perfecta de punto, el pío cocinado a baja temperatura durante mucho tiempo con la Roner está tremendamente meloso.
Como gentileza de la casa, un cuarto entrante en este unas Pochas frescas de temporada guisadas vírgenes con verduras. Las pochas son una variedad de alubia blanca que se consume antes de su madurez, el nombre lo reciben por el color pálido de su vaina antes de la recolección. Guisadas únicamente con las verduras, resultan suaves. Homenaje a Navarra que es uno de los sitios donde Ignacio se hace culinariamente hablando, homenaje a su madre y a sus guisos, homenaje al producto de temporada del cual Ignacio nos confiesa que está enamorado.
Y si de temporada hablamos, y lo hacemos de producto, aunque estemos en la montaña, teniendo a pocos kilómetros el puerto de Laredo. No podía ser otro el pescado que un bonito, en concreto una Ventresca de bonito en piedra de sal “in Situ”, pétalo de tomate y roca de aceite de oliva. Personalmente me encanta la ventresca, muy sápida, carnosa, con cierta textura gelatinosa. Las piezas que nos llegan a la mesa son el corazón de la ventresca, donde las láminas sales solas. El plato se puede acabar en la mesa ya que te dejan la piedra de sal sobre la que se ha cocinado. La piedra está compuesta por sal, carbón vegetal, clara de huevo para compactar, romero y un toque final de bergamota. Toques ahumados, diría yo que hasta mediterráneos, en los aromas que se perciben por la nariz, enfrentados a fuerza del bonito. Nos pareció un plato de temporada tremendo, un diez en la presentación, en la elección del producto, en la sencillez complicada.
Si contabilizamos los aperitivos a estas alturas estamos en el décimo asalto, hasta ahora hemos aguantado, no hemos dejado nada en los platos, pero los asaltos hacen su mella; y nos traen el Taco de cochinillo confitado las tres texturas de manzana. Compota en la base, y en un vaso de chupito cerámico un sorbete helado de manzana, una especie de chips. Este chupito nos indican tomarlo al final, y su función es la de limpiar la boca a modo de prepostre. El plato podríamos decir que más clásico, ó que cada vez se puede ver más a menudo en las cartas. Buena ejecución, pero no es una sorpresa como la ventresca en relación a su cavado y presentación.
Como primer postre “Buscando Violetas”, se trata de una tierra de galletas oreo, junto con una crema de yogur y pimienta Sichuan. De lo que se trata de es de ir buscando esas violetas, que están en el fondo en forma de helado. A medida que recolectas con la cuchara la crema va cambiando su color, pasando éste a violeta. Nos pareció divertido, entretenido, con sabores reconocibles y muy dulces al principio, para posteriormente pasar a esos toques florales de las violetas.
Y cuando crees que ya físicamente no tienes hueco para más te traen la Tarta de queso deconstruida realizada solo con productos de Cantabria como el sobao pasiego, el queso Tresviso, la frambuesa ecológica y las galletas caseras. Pim, pam, gancho, derecha directa…, además con queso de Tresviso, se mezclan los mundos dulces y salados, texturas, esferificaciones de frambuesa, helado de galleta. Caemos rendidos, no podemos más. Hemos disfrutado.
Personalmente he encontrado una evolución frente a Enero en el servicio, en los emplatados, en la vajilla pensada para cada uno de los platos. Se ha cambiado el uniforme a los camareros, dando un mayor aspecto de elegancia. Algunas de las elaboraciones son más sutiles.
Nos han maridado el menú con los siguientes vinos: 1) Estate Rudesheim 08 Georg Breuer Riesling Riegau. 2) Disznoko Tokaji Aszu 5 Punttnoyos para el Royal de foie. 3) R Punto de Remirez de Gamuza (maceración carbónica). 4) Pago de Cirsus Vedimia Seleccionada de Bodegas Iñaki Núñez. Nos han gustado todos excepto el R Punto, no es un vino sencillo con esa maceración. Hemos echado en falta un vino dulce para los postres.
Nos encontramos ante un cocina transparente, de producto de temporada, sincera. Una cocina que no rehúye la contundencia. Una despensa que se nutre de las huertas cercanas, y del mar. Una carta enfocada para que el comensal pueda repetir, donde se combina la tradición de los guisos, de los huevos de corral con las propuestas de Ignacio en su menú degustación.
Un local lleno con un gran porcentaje de comensales vascos, que tenemos que reconocer que son los que tienen la cultura gastronómica calada más hondo en este país.
Desde aquí recomendamos especialmente a todos los cántabros que hagan una excursión a la Bien Aparecida visiten la Solana, y disfruten del paraje, de la cocina de Ignacio. Que vayan sin prisa, que paren sus relojes, y que se pongan culinariamente en sus manos, en su intuición. Hoy a nuestros acompañantes se les paró el tiempo, se relajaron, y me ha encantado porque lo necesitamos.
PAra fotos de los platos..como siempre..http://www.complicidadgastronomica.es/2012/08/como-avanza-la-solana-el-combate-contundente-de-ignacio-solana/
Así es como debe sentirse uno por no venir a comer aquí, sin perdón. Tenía ganas de volver a comer después de haberles brindado la estrella michelín y como antaño, todo perfecto.
La carta basicamente es la misma, añaden nuevos platos y alimentos de temporada. Lo que ha mejorado y muy ampliamente debe haber sido la cantidad de vinos a elegir. Pero no precisamente en la hoja que te dan, porque yo bebi Donhöff y por la carta no estaba.
Llegue con mi compañera de fatigas por una noche a la hora señalada. Cigarro fuera del local mirando las vistas y para adentro.
Se seleccionan los platos y el vino. Nos traen el pan y al poco rato el vino aún un poco caliente, a la fresquera con él.
Como siempre, el salmorejo con mejillón. Como le recordaba, excelente. Ello lo acompañaron de una croqueta que estaba realmente buena.
Habiamos pedido dos entrantes y luego un segundo así que ya tocaba empezar a comer de verdad.
1º Vieiras sobre manita de cerdo. No fallan, están realmente buenas. Siempre que piso este restaurante las pido porque nunca me fallan.
2º Steak Tartar. Preparado sobre la marcha, mi compañera decia que el fin de semana anterior habia comido uno pesimo. El camarero que lo estaba preparando puso algo mas de empeño, este se comió solo. Justo en el punto que tu quieras te le sirven, si mas picante o mas de otra cosa.
Llegados a este punto estabamos llenos. Si, yo tampoco me lo creia porque soy de muy buen comer pero estabamos llenos y aun quedaban los segundos.
Por su parte gibiones encebollados. Realmente buenos, ademeás estamos en temporada.
Yo me comí un solomillo con pure de patata, bacon y otra cosa que no llegue a probar porque sencillamente estaba reventado. Excelente la carne aunque quizas demasiado hecha. Le pedi poco hecho pero eso en mi casa es media vuelta.
No postre gracias, habiamos comido demasiado.
El vino como siempre, excelente a 35€la botella. La habia a 75€ y tenian al menos unos 15 vinos similares.
¿Qé sí volveré? Eso no se pregunta, se afirma! Sinceramente, pague 132€, que teniendo en cuenta la calidad del producto, el precio del vino y el servicio (en todo momento correcto y sin agobios, incluida la visita del cocinero), amen de un té y un cafe... No me parece caro.
Si, con R, he visitado ya varios restaurantes que son parecidos, realmente magnificos y que quizas necesiten no querer impresionar con "todo" en cada plato, sino con una cosa en cada plato. Seguramente producto de las buenas ganas de la cocina. Visitado para la hora de la cena seguramente se pierde parte del impacto que puede proporcionar este lugar por su entorno, pero de lo que hay q hablar es de lo de dentro. Aspecto pulcro, gente amable, equilibrando cercania-simpatia con respeto. Primeros platos del menu degustacion ocurrentes pero repetitivos en su contenido en algunos de sus componentes. Buen servicio del vino y carta agradable. Agradable recuerdo de una Gilda (aunque he probado alguno mejor), magnifica carrillera. El postre de canelon de piña con coco y sopa de fruta tropical magnifica para bajar la cena. Y es que no se puede ir a cenar uno a un sitio asi cuando a las 6 de la tarde se esta acabando uno de comer un chuleton. Bebimos un Da Folla Verde y un Andalus.
Me he quedado prendado de este restaurante, de su entorno, de su cocina y de su ambiente, la verdad salimos encantados.
Si, esta en Ampuero , pero un poco alejado de lo que es el pueblo , en concreto en donde la bien aparecida , así se llama la calle y la iglesia que hay , cosas de la virgen , el entorno es precioso , fue un día de niebla y alguna llovizna , a mi me encantan esos días .
Primero fuimos a tomar algo al bar , adjunto al restaurante y que me imagino , negocio familiar , y de donde empezaría a hacer sus primeros pinitos afición el chef , de hecho la cocina del restaurante se ve , me pedí un albiker , el vino joven que mas me gusta y con el que acompañaría casi toda la comida a posteriori .
Después de acabarse el suculento caldo que se pidió mi mujer, salimos del bar y nos dirigimos a la puerta del restaurante , local nuevo y acogedor , espacioso y con una vistas espectaculares .
Nos pedimos el menú degustación, 55 + iva .
Empezamos con un par de aperitivos ambos deliciosos, emulsión de guisantes con espuma de bacalao y Anchoa del cantábrico con helado de pimiento y picual , ya digo ambos aperitivos muy ricos , y buena mezcla de anchoa y helado de pimiento , original.
Seguimos con atún rojo en tataki con aguacate, jugo de su marinada y helado de cereza, plato colorista y con gusto.
Royal de foie-gras, canelón de modena con espuma de queso pasiego y crema de col de la bien aparecida, espectacular montaje, canelón , el royal riquísimo ya aquí estaba bastante sorprendido .
Papada de pio-negro, salteado con alcahofa , cigala y aire de soja , soberbio mar y tierra , ya me lo advirtieron de la mesa de al lado , increíble , textura , sabor , aroma , magnifico.
Merluza del Cantábrico al pil-pil ( de sus espinas) , pues para que bajar el nivel , otro plato para chuparse los dedos , suave liviano y sorprendente .
Llego la carne, no soy mucho de cordero, a no ser, en plan buen asado, tipo el de casa mauro, en Peñafiel , pero claro esto seguía en su línea , que carne mas bien cocinada y que tierna y sugerente , así que nos comimos el corderito al plato ( entrecot ,mollejas en su jugo y chips de tubérculos ) .
Para acabar macedonia de frutas tropicales con sopa de piña , helado de queso frasco “las garmillas” , queso que me encanta y del que me lleve para Bilbao , un par , y además espuma de coco , yo no se si es consecuencia del nivelazo de los salados o merito de los dulces , pero me pareció seguir en el festival.
Por ultimo tostada de pan brioche , con helado de lima y crujiente de manzana , hay si que volví a pisar el suelo , soy un fan de la tostada berasategui , y esta estaba rica , pero poco dulce , eso si a excepción de lo sosa que estaba , para mi , la presentación y ejecución mas que correcta .
En conclusión varios platos a nivel superior , de beber como he comentado una botella de albiker , mi joven riojano , preferido a 10€ , correcto , una copa de somontano para el cordero , viñas del vero , a 3,50 , casi lo que te cobran en un bar , muy buen precio y para el postre un Ochoa , delicioso a otros 3€ , soberbio precio también .
La carta de vinos con muchas D.O y buenos precios , servían el vino cuando podían , a mi como me gusta echarme yo , me pareció muy bien , servicio profesional y agradable.
Con las infusiones y el gin tonic de tanqueray rangpur , nos sacaron lo que llaman golmajeria , un tiramisu en decostrucion y una gominota de melocotón , vamos los petit fours , el gin –tonic a 10€ , mas en la línea de lo normal de un estrellado .
Degustación de pan 2,5€ por barba , pan de aceite , rustico y pasas , si repites el de aceite un euro , el rustico 0,50 , a esto no acabo de acostumbrarme , aunque ya hay alguno en Bilbao que cobra el pan aparte .
En general estupenda experiencia, entorno , calida-precio y muy buena cocina , sin duda de los que mas me han gustado de Cantabria y mira que me han gustado todos.
Desde aquí reivindicar , aunque no hace falta , la restauración cantabra a un nivel soberbio , los productos cantabros , que me tienen enamorado , los quesos , las anchoas , las polkas , los sobaos , todo y su gente , por mi ya sabido que son increíbles , desde hace tiempo , pero desde que he tenido la suerte de conocer a algún compañero de foro , todavía mas encantado , con Cantabria finita , pues ojala fuera infinita , y es que además si no lo digo reviento , me gusta hasta su ex presidente Revilla , es un casta y para los que piensan que es un paleto de pueblo , sepan que esta en excedencia como profesor de economía de la universidad , y además estudio en Bilbao , de hay , creo yo , lo chulo que es , un abrazo para todos mis amigos cantabros, ea, ya lo he dicho.
Despues de varios intentos fallidos y animados por el galardón de la estrella Michelín,visitamos por primera vez este establecimiento tras su apertura como restaurante gastronómico hace 5 años.Supongo que el local,nace como consecuencia de la inquietud personal y profesional de alguien que,como Ignacio Solana,ha crecido en la popular casa de comidas familiar anexa al restaurante,con el objetivo de mostrar y compartir su innegable talento en los fogones y su sólida formación culinaria,a través de un racional aunque arriesgado ( por su ubicación) proyecto,con el que da un importante salto cualitativo al anterior espacio familiar y del que ahora recoge un merecido reconocimiento de la vecina guía.
Día "de perros" con frío,lluvia y granizo (vamos...lo normal) que se va apaciguando y aclarando cuando llegamos al Santuario de La Bien Aparecida...Patrona de Cantabria.
Entramos a las 14h,tras comprobar la reserva,nos acomodan en una amplia mesa redonda en el centro de la sala...las impresiones son buenas.El espacio tiene sensación de amplitud y gran luminosidad debido al gran ventanal lateral que (a no ser por un desafortunado poste de alta tensión) ofrece una bonita vista de montaña del Valle del Asón.La sala es nueva,acogedora,con
paredes decoradas en moderna piedra natural muy acorde con el paisaje.Vajilla y copas de buena calidad y notable separación entre mesas que da sensación de "intimidad" a pesar del lleno en la sala.
Comida para 4 personas. A pesar de una atractiva y sugerente carta,y con algunos platos ofrecidos fuera de ella,tras consultar los platos que hoy lo componen,pedimos 3 menús degustación para los adultos y 1 plato de carta para mi hijo de 3 años.
Menú degustación ( 2 aperitivos,3 entrantes,2 platos y 2 postres )
Aperitivos... El primero es un 3 en 1 compuesto de :
- Bombón de foie con azúcar moreno...bonito y muy sabroso
- Buñuelo de bacalao...buen tamaño,estupendo sabor,fino y crujiente rebozado.
- Gazpacho de fresa...vasito fresco,perfecto equilibrio dulce-salado,ácido-amargo. Buen comienzo.
- Gilda...suave helado de aceituna rellena sobre fantástica anchoa en aceite Sanfilippo coronado con crujiente de guindilla caramelizada.Gustó a todos,muy buena y original combinación.
Entrantes...
- Copa de centollo a los aromas...se recomienda comer de abajo arriba para juntar sabores.2
capas de cremas...vainilla,naranja y creo recordar zanahoria(bién)otra de hinojo,coronada con la carne del centollo y decorada con hueva de salmón y falso caviar.Fué el plato que menos gustó a todos,contundente pero algo carente de sabor,creo que el hinojo con la nata de la
crema no aporta mucho al plato.
- Carabinero sobre tallarines de sepia con alcachofas...El plató que más gusto a todos.
¡Fantástico! Preciosa presentación de una original combinación perfectamente ejecutada,plena
de sabor con un fondo de jugo de cocción estupendo.
- Milhojas de patata,manzana y foie...gustó mucho,tanto por el punto de cocción del foie,como por la composición y presentación del plato.La finas láminas de patata servían para construir y
compactar el plato,con foie fresco entre ellas y el puré de manzana encima,con una reducción
de Sauternes como fondo..Interpretación acertada de un plato clásico.
Platos...
- Bacalao a la parrilla.cocinado con sus callos y crujiente de sus pieles...división de opiniones.Lo mejor,sus callos.Coincido con Argug en que sabia poco a bacalao,quizás al tratarse de bacalao fresco y no desalado aunque el punto de cocción y la presentación,brillantes.
- Carrillera de ternera lechal sobre puré de patata...de quitarse el sombrero ¡Perfecta! Suave,sabrosa y de textura inmejorable.
Postres...
- Infusión de frutos rojos...con helado de queso de Las Garmillas...postre con la frescura de la infusión,la suavidad del queso en el helado...muy bueno.
- Tostada de brioche con helado de lima...contundente pero refrescante final.
El precio del menú es de 55 € IVA incluido.Para el niño pedimos lomo de lubina salvaje a la sal (24€) IMPRESIONANTE en tamaño,frescura,sabor y presentación.La impresión ha sido culinariamente muy positiva.Hemos disfrutado un estupendo y contundente menú degustación a un precio muy razonable en el que Ignacio Solana muestra su vuelta de tuerca a la cocina tradicional y de mercado,la de toda la vida,con su toque personal,sin utilizar técnicas ultramodernas y dejando claro el camino que sigue y el objetivo a alcanzar, con algunas ejecuciones sobresalientes.El servicio de sala fué correcto y amable,con buen ritmo entre platos y pendientes en todo momento.Había 6 personas en sala atendiendo a unos 40 comensales aprox y todo fué muy bién.
Coca-cola(2,5€),agua (3,5€).Pan muy bueno...rústico,tortita de aceite y bollo de nueces y pasas(2'5€)
La carta de vinos...Aunque reconozco el esfuerzo de tener una carta de vinos de ¿350? referencias,la carta es un aspecto a mejorar... es de composición casi exclusivamente nacional con abrumadora mayoría de tintos y con casi todas las D.O.pero con presencia extranjera testimonial que no va mas allá de algún champagne comercial (excepto Krug GC 140€) y un riesling alemán a precios algo desiguales pero muy ajustados.Algo "casi imperdonable" para un rte de 1 estrella es el hecho de no reflejar las añadas de ningún vino en la carta,algo que le comenté personalmente a la responsable de sala y bodega.Ante esta situación optamos por Gramona Imperial GR.2006 (28€) servido correctamente en cubitera con hielo y copa de tinto Anta 10 (4,5€)a elección de Manuel que nos atendió muy amablemente así como el resto del personal de sala durante las 3 horas que duró la comida.
Cafe con trufa(2,5€),té verde(3€)+vasito de tiramisú (cortesía).
GT G-Vine con fever tree (8,5€)+GT Seagram,s con fever tree (6,5€)
Total 259€.
Recomendable...volveremos,probablemente a la carta.
P.D.Precio exclusivamente del menú degustación.
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Ultimo estrellado que nos quedaba por visitar en Cantabria..aunque tenemos que comenzar de nuevo la ronda en alguno de ellos.
Día de lluvia y niebla en Cantabria, salimos de Santander a las 13:00 en dirección a Ampuero, subimos a la Bien Aparecida, y antes de entrar en el bar, visitamos a la patrona de la Bien Aparecida. Luego al Bar Solana donde hay colgadas fotos de Ignacio Solana con todos los cocineros grandes: Adriá, Berasategui, ROca, Blumenthal,...tambien on otras figuras del futbol, toros, y mundo de la farándula. En el bar nos tomamos un blanco de solera..al precio de 0,60€. El bar es un bar de pueblo de los de toda la vida...
A las 14:00 pasamos al comedor que en ese momento estaba vacío, pero que se fue casi llenando, puede haber unas 12-13 mesas, y diría que estaban todas ocupadas menos 2.
Nos decidimos por el menú degustación que constaba de 2 aperitivos, 5 platos y dos postres..
Aperitivos:
1. Cocido montañés "destructurado": Sorpresa, recuerdos,...nos gustó mucho..las alubias y la morcila en una especie puré y la berza en espuma acompañado de una rodaja fina de chorizo frito.
2. Gilda: Compuesta de anchoa, helado de aceituna rellena y caramelo de gilda. Muy buena anchoa (creo que San Filippo), muy logrado el helado de aceituna rellena, pero el caramelo de gilda hacía por esta vía se perdiera algo de sabor. original.
Entrantes;
1. Copa de centollo con crema de vainilla, hinojo....Nos gustó pero creo que este plato estaría mucho mejor solo con centollo, el centollo desmenuzado estaba muy bueno, pero esos otros ingredientes suavizan el sabor del plato; desde mi humilde opinión un sabor más claro del centollo podría resultar en un mejor plato.
2. Carabinero con jibia y alcachofas: Gran combinación, buen aprovechamiento del carabinero con un fondo de sus juegos donde la jibia se "mojaba" y tomaba mucho sabor, muy buena alcachofa...
3. Milhojas de manzana, patata, y foie con una salsa de reducción de un vino blanco: Buena ejecución, yo le quitaría la patata y dejaría solo la manzana y el foie.
Platos:
Salmonete con sopa de sus espinas, y puré de sus higaditos: Este plato nos encanto, todo sabor a salmonete, éste en su punto. Producto totalmente aprovechado, el plato del menú.
Carrilleras de ternera lechal sobre puré de patata: muy melosas, carne muy muy tierna, no hacía falta al cuchillo. Perfecta ejecución en un plato muy clásico.
Postres:
- Macedonia de frutas tropicales con espuma de coco y queso. Muy refrescante, muy acertado su posición en el menú después de las carrilleras y su untuosidad.
- Torrijas de pan brioche con helado de lima: Gran combinación, buen contrapunto de un mundo dulce y un mudo ácido, postre muy estético.
Cafe con trufa, y tiramisú.
Probamos el primer albariño hecho en Cantabria, un albariño gallego y un RIbera de Duero.
Buena sala con grandes ventanales a un valle. Servicio joven, buena separación entre las mesas. Platos abundantes, generosos para poder degustar los platos; y tener una comida larga, con tiempo, placentera,...que por su precio creemos que merece mucho la pena su visita
La verdad es que es un gran mérito haber sido capaz de establecer un restaurante gastronómico arriba de la Bien Aparecida. Recomendamos su visita...y seguiremos a Ignacio Solana con el que estuvimos hablando y nos transmitió muy buenas sensaciones, hablando de nuestras sensaciones, y de que nos había gustado mas/menos.
Salmonete con jugo de sus espinas y pure de sus higados
Cocido montañés deconstruido
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