Siento discrepar de anteriores comentarios. Estuve con mi pareja hace poco tiempo y está fué mi experiencia. Nos sentaron en lugar apartado, dado el escándolo de la zona central.
Servicio agradable, rápido pero algo ansioso. Nos decidimos por el menú degustación. El primer plato Foie Gras con Miso de Mostaza y chips de Calabaza. Desde mi punto de vista decepcionante. El Foie Gras es mínimo y los Chips estan totalmente "revenidos", difíciles de masticar. Pienso que debo ser indulgente, puesto que quedan todavía muchos platos por traer en el menú degustación. Segunda decepción. De repente, resto de platos aparecen condensados en un solo plato (Tempura de langostinos, rollito vietnamita, etc. Todo en pequeñas porciones diseminados en un gran plato. De nuevo problemas con las texturas y sobretodo temperatura inadecuado (tibio). Ese es el problema de sacar tantas porciones en un mismo plato, De hecho me dió la sensación que estaba recalentado. ¿Cocina asiatica de alto nivel?. Mi Dim Dum de Solomillo Iberico era totalmente diferente del de mi pareja que parecia llevar ¿pescado?. Langostinos excesivamente cocidos, rollitos deshilachados (sin menta)...El principal parece mejorar, Lomo bajo de buey. Bien hecho, sabroso... También las cremas que se utilizaron en este plato y en los entrante
Creo que un problema es el concepto. El plato principal no tenia nada que ver con el resto de platos. Acompañado de setas (excelentes) y esparragos (perfectos) lo podía haber degustado en cualquier restaurante mediterraneo. Los postres vuelven a bajar el nivel (ensala de frutas que no aporta nada y quesos con membrillo)
Pedimos un cava Pago de Tharsys Millesime, bien servido. El maitre sugirió que demasiado frio. Para mi perfecto. No entiendo que preste tanta atención a que el cava esté 2 grados demasiado frio y descuide unos entrantes que marcaron negativamente todo el menú.
Ganas de agradar, esfuerzo en el servicio, concepto confuso y entrantes muy por debajo de lo debería ser un restaurante asiatico de cierto nivel.
Entre cientos de locales entre los que cuesta encontrar algo de "alma" encontramos un rincón de Cánovas donde degustar cocina asiática de primer nivel.
Un local muy bien diseñado y decorado, amplio, con iluminación casi perfecta y una distribución de mesas muy bien segmentada por lo que pese a tener gran cantidad de comensales le confiere un ambiente íntimo. Qué envidia de espacio!!!
Desde que entras te das cuenta de estar en un buen nivel de restauración; el ambiente y el trato muy bueno. Una vez ubicados en mesa estuvimos perfectamente atendidos por el nuevo maître; que tiene un "extra" de ilusión y motivación, le gusta lo que hace y eso hace grande a un local. Es el cambio que mejor le ha sentado a este restaurante que le hacía falta algo de "pasión" en sala.
Fuimos a probar un menú de sushi que tienen de lunes a jueves (todo el sushi que quieras por 21€ creo recordar). El sushi, a mi parecer, el mejor de Valencia. Nos gustaron todos (temaki, california, nigiri, sushi-bo...) mucho a excepción de los sushis temporizados (en tempura) que, en mi opinión, pierden un tanto el sentido del sushi por naturaleza y, por ende, la gracia.
De toda la carta nos convencen menos los platos "fushion" donde hacen mezclas con cocina mediterránea. A mi parecer cada uno en su casa está mejor que todos revueltos en este caso.
Sobre el servicio del vino puedo decir que probamos un chablis de Le Chablisienne muy bueno y excelentemente servido. La Chardonnay elegante nos acompaño perfectamente durante toda la cena.
Para terminar en cocina nos prepararon un prepostre especial del que no puedo repetir el nombre pues se me ha olvidado (lo siento) y un postre preparado por el maître. Muy bueno todo.
Terminamos con GT´s aromatizados con Lemongrass (Citronella) servidos con profesionalidad y de nuevo, con ilusión (con ese punto de riesgo que siempre supone intentar descubrirle algo nuevo al cliente).
A destacar de nuevo la perfecta ejecución de los platos, un entorno fantástico y una diligencia en el trato humano que ha terminado de "cuadrar" un gran restaurante de nuestra ciudad.
Asiático de referencia para nosotros.
Nueva visita y de nuevo totalmente satisfechos.
Se observa un incremento sustancial en los precios del menú degustación. Ha pasado de 21 a 30 €.
Tomamos dicho menú degustación el cual constaba de los siguientes platos:
Aperitivo
- Foie Gras con Miso de Mostaza y chips de calabaza.
Combinado Completo Orient
- Spring-Rolls de Gambas.
- Dim-Sum de Solomillo Ibérico.
- Tempura de Langostinos.
- Mini Rollito de Vietnam.
- Langostinos Tigre.
- Corazón de Vieiras con Alcachofa.
Segundo a elegir
- Pato Laqueado Estilo Pekín.
- Lomo Bajo de Buey.
Postre
- Tiramisú.
- Brownie de Chocolate.
Bodega
- Belondrare y Lurton (33 €).
Cafés & GT's.
* Como siempre una apuesta segura. Los platos rayaron a un alto nivel. La materia prima es de calidad y eso se nota. Me alegró saludar al Jefe de Sala (no recuerdo el nombre, cachis) el cual tuve el placer de conocer en el Tridente de Neptuno. Nos preparó (2) GT de Brecon y Martin Miller's perfectamente preparados. En el precio total no incluyo el precio de los mismos (10 x 2 €).
Un saludo.
Este domingo pasado fue nuestra segunda visita al local y la verdad fue un acierto tomamos menu degustacion chip de calabaza con foie,din sum de solomillo iberico,vieiras con alcachofas en texturas,rollito vietnam,sprin rolls de gambas,maki sushi,lomo de buey,tatin de piña con reduccion de ron y naranja todo correctisimo.
la sorpresa fue el servicio viendo el nivel que desarollan el maitre nos recomendo un cava agusti torello mata reserva barrica simplemente extraordinario sin duda volveremos.
Después de mis comentarios del YI, el Valencia Orient está en el otro extremo. Comida de calidad con alguna fusión moderna-mediterránea.
La verdad es que está todo muy bueno y, si además, te pides el menu la relación calidad-precio es excelente. Lo recomiendo para quien quiera degustar de un buen asiático sin riesgos.
3 ª visita en lo que va de año. Casualidades pero siempre nos ubican en la misma mesa. Cocina oriental con ligeros toques mediterráneos. Trabajan con materia prima de buena calidad y eso se nota. Buena elaboración, cocción y textura de todos los platos. Buena carta de vinos. El ritmo de servicio es óptimo. Optamos por un fermentado en barrica servido a buena temperatura. Correctísimos todos los elementos de sobremesa. Bien es cierto que el menú degustación no ha sufrido ninguna modificación.
Tomamos los siguientes platos:
-Spring-rolls de gamba con salsa de ostras y puré de mango.
-Dim Sum.
-Sushi variado.
-Arroz frito con pato.
-Pato laqueado al estilo Pekin.
-Lomo bajo de buey con crema de zanahoria.
-Brownie de chocolate.
Bodega:
-Belondrade y Lurton.
* El propietario tuvo la gentileza de regalarnos la botella de cristal de agua Bezoya y nos invitó a unas copitas de Sake.
Un saludo.
Me reitero en la misma buena opinión de hace escasamente un par de semanas.
Únicamente me extraña, sobretodo para los conocedores de este restaurante desde sus inicios,pasando por la epoca de Joan Pau como jefe de sala (por cierto, alguien sabe qué ha sido de Joan Pau, o dónde está???)hasta hoy día, que, lo que sí ha bajado enormemente es la cantidad irrisoria de sushi y sashimi, con unos trozos fráncamente muy pequeños de pescado. Cosa que anteriormente, en esta misma casa, esto no pasaba. No se si será algo que alguien más habrá notado al respecto...
Saludos cordiales.
Cuando me dijeron que comíamos en este restaurante que yo desconocía, la verdad es que mis expectativas eran bajísimas una vez visto el nombre del mismo. Me sugería de todo menos lo que fue en realidad: un buen restaurante oriental con algún guiño mediterráneo.
La decoración es muy curiosa, de corte asiático, pero con una mezcla desinhibida de todo tipo de materiales: maderas de varios estilos, cristal, piedras de río… El resultado es un local acogedor que mediante diferentes sistemas (mamparas, celosías…) consigue que cada mesa disfrute de sensación de privacidad manteniendo esa atmósfera fresca tan propia de estos establecimientos.
De entre una variada carta seleccionamos:
---Ventresca de atún con bizcocho de anchoa, salsa de mejillón y helado de wasabi.
---Uramaki: rollos de arroz con langostino y queso temporizados cubiertos de salmón.
---Nigiri Sushi de salmón, atún, anguila y langostino.
---Sashimi
Todo de buena calidad, pero quisiera destacar la ventresca, por su textura (semicruda), su corte (fino y pequeño) y su audaz combinación (bizcocho, helado de wasabi y mejillón). Un gran bocado.
También me sorprendió el nigiri sushi de anguila, sin duda el mejor.
El postre, rico y original: Crema de Bayles con galletas Oreo y nata.
La carta de vinos era más que aceptable en cuanto a dimensión y contenido. En el apartado de espumosos había 8 cavas y 7 champagnes. Optamos de todos modos por un coupage tinto de corta crianza en el que predominaba el monastrell, MO de Salinas, servido discretamente pero en buenas copas, Rona.
Bien el servicio de sala, con personal oriental y occidental.
Totalmente recomendable para los amantes de la comida asiática.
Volvimos a este fantástico restaurante oriental como pinceladas mediterráneas después de varios meses de ausencia.
La primera alegría nos la llevamos en cuanto abrimos la carta y comprobamos un pequeño cambio en la misma. Uno de los motivos que nos llevó meses atrás a dejar pasar una pequeña temporada antes de regresar.
Empezamos con nuestra ya habitual sopa de miso, para, a continuación, pasar a una cena a base de platos a compartir, casi todos de entre los nuevos que ofrece en la carta.
La comida muy rica, como acostumbra. Tanto en calidad como en cantidad. Ahora, debo señalar que en esta ocasión el punto negativo se lo llevó el servicio; Y es que, aunque atento y agradable, hizo caso omiso a nuestra petición a la hora de tomarnos nota, que no era otra que por favor, fueran sacando los platos poco a poco, y uno detrás de otro. Aspecto que no tuvieron en cuenta ya que la mayor parte de la cena tuvimos la mesa al estilo de un restaurante chino al uso: llena de comida y sacando nuevos platos mientras todavía teníamos varios por comenzar. De igual modo tuvimos que solicitar nosotros mismos en más de una ocasión un cambio de cubiertos.
En este aspecto debo señalar que se nota negativamente cuando Yan, su propietario, se encuentra ausente. Iba todo demasiado rápido. Bien por falta de práctica o por la premura de dejar la mesa libre a un segundo servicio al tratarse de viernes por la noche.
No obstante, la comida fantástica. Por lo que sin duda, volveremos.
Nueva visita tras unos meses a este restaurante con bonita decoración, un menu de precio muy competitivo (21€) y una cocina oriental muy al gusto español (hasta los palillos tienes que pedirlos). Lo que más me gustó fue el Dim Sum inicial, realmente bueno. Luego el sushi y los fideos con langostinos simplemente correctos. De tercer plato, pato laqueado también correctillo y probé un poco el bacalao (algo soso, lo mejor la salsa de acompañamiento). Finalmente un tiramisú simplemente correcto y un té rojo. Eché a faltar un poco más de calidad en los platos (el local estaba lleno, era sábado noche, no sé si eso afectará) y un estancamiento en el menú que propone lo mismo que hace un montón de meses. Creo que le tendrían que dar alguna novedad más para fidelizar a su clientela.
En el apartado de vinos han ampliado la oferta de blancos, incluyendo algunas referencias extranjeras. Pedimos un Trimbach Pinot Gris reserva 2004 (26€) que no lo encontré en buena forma, posiblemente por una mala conservación de la botella. El servicio de mesa es agradable y atento. En definitiva, no deberian bajar la guardia en la calidad ofrecida en el menú y pensar en una mayor renovación de las propuestas.
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