Nueve años después de nuestra primera visita, volvimos a Cal Campaner, el restaurante del Chef Joan Romero, maestro de la plancha y las brasas, en Roses.
No voy a hacer ni la descripción del restaurante, ni del historial del Chef, ni de su cocina, pues ya la hice en mi primer comentario y nada ha cambiado desde entonces.
Las mesas, vestidas con manteles y corremanteles de tejido y servilletas de papel son amplias y están bien separadas las unas de las otras. La vajilla y las copas son correctas . El servicio de sala llevado a cabo por Anna, la esposa del Chef y otra camarera, fue bueno y agradable. El servicio del vino se limito únicamente al descorche y primera cata.
Nos ubicaron en una mesa, junto a la cocina a la vista, e inmediatamente Anna nos trajo la famosa pizarrita magnética en la que esta descrita toda la oferta del dia.
Paso a detallar lo que comimos :
Como entrantes compartimos :
Seis ostras Gillardeau, algo pequeñas pero bien carnosas y riquísimas... como unas buenas ostras gillardeau
Musclos de bouchot a la marinera. Mejillones de bouchot a la marinera. Excelentes, son los mejillones que mas nos gustan
De plato principal compartimos :
Escorpora a la brasa. Cabracho a la brasa de 0,890 Kg. Presentada primeramente antes de pasar por las brasas y emplatada sin ninguna guarnición como es habitual en este restaurante. Perfectamente cocinada. Excelente.
Todo acompañado con un buen pan con tomate.
De postres compartimos :
Variat Cal Campaner. Surtido Cal Campaner . Buenos, sin mas.
Para beber tomamos una botella de agua con gas St Aniol y una botella de vino blanco recomendado ese dia por el restaurante Orange Republik Casa Rojo IGP Castilla y León Godello 2024 Bodegas y Viñedos Casa Rojo. Cepajes 100% Godello de cepas viejas de 25 años. "Crianza de lias finas durante 6 meses, fermentando solo el mosto yema para extraer la mayor cantidad de aromas y de matices de la uva". Color amarillo pajizo, fresco, buena acidez , bien equilibrado y largo en boca. Acompañó bien la comida.
Finalizamos con dos buenos cafés
La cuenta ascendió a 76,70 €. Muy buena RCP. El restaurante se lleno hasta los topes y se doblaron algunas mesas. Es imprescindible reservar. Excelentes productos del mar y dominio de la plancha y las brasas. Una excelente cocina marinera que no defrauda.
Ostras Gillardeau , pan con tomate
Mejillones de bouchot a la marinera
Presentacion del cabracho antes de pasar por las brasas
Cabracho emplatado
Surtido de postres
Orange Republik Casa Rojo IGP Castilla y León Godello 2024
Miércoles al medio dia y el local lleno al 50%, buena variedad de pescados fresquísimos para poder escoger, lástima que les fallaba el mero, habíamos reservado el dia anterior para las 13,30 y llegamos puntuales pudiendo aparcar justo delante del restaurante, una zona donde es difícil encontrar estacionamiento.
Después de acomodarnos en la mesa Anna y su pizarrita 2.0 llegaron a la mesa para que eligiéramos lo que íbamos a pedir, nos decidimos por compartir los primeros
- Mejillones a la marinera, con su puntito de picante, buena salsa
- Sepionas a la plancha, excelente producto
De segundo optamos por una escórpora a la brasa, la primera que Anna nos presentó era algo pequeña, 850 gramos y pedimos una un poco más grande, nos trajo una de un kilo de peso, que tras pasar por el Josper con un excelente punto de cocción nos llegó a la mesa partida por la mitad y simplemente aliñada con un buen aceite y unas escamas de sal Maldon resultó ser un buen plato.
De postre compartimos un muy buen tiramisú casero elaborado por Juan
Para beber una botella de Ikygall elaborado por Gallina de Piel Wines del somelier David Seijás que trabajó El Bulli entre otros restaurantes de primer nivel hasta elaborar sus propios vinos, este está acogido a la D.O. Penedés y elaborado a partir de las variedades Xarel-lo, Malvasia de Sitges y Moscatel de Alejandria.
Terminamos con dos buenos cafés.
Buena relación calidad precio atendiendo al producto que ofrecen, y a la espera de una nueva visita
Mejillones a la marinera
Sepiones
Escórpora a la brasa del Josper
Tiramisú
Vino Ikygall
Cal Campaner tiene una cocina que nunca me cansa. Comer buen pescado y marisco, fresco, a la brasa o a la plancha, es la mejor medicina para una dieta saludable. Picoteo de entrada con una sardina en escabeche, un par de ostras Guillardeau, unas gambas medianas y una reción de pulpo "campaner". De segundo, un rape de tamaño medio a la plancha. De postres, caseros, una crema catalana. En esta ocasión, un blanco afrutado el Penedés, Viña Esmeralda, propuesta de mi pareja.
Siempre lleno, con un servicio próximo y correcto, mesas sencillas y relativamente juntas algunas de ellas, precios contenidos dada la calidad del producto, carta de vinos suficiente con variedad de DO y precios. Propuesta imbatible.
Hoy hemos ido a tocar las campanas de Cal Campaner, como siempre un gustazo sentarse en una de sus mesas y disfrutar de los pescados que Anna ofrece a modo de carta en su “pizarrita” y te selecciona la pieza más adecuado en tamaño y peso de acuerdo con el apetito de los comensales.
Ningún cambio en el local ni en el servicio respecto a las visitas anteriores, así que paso directamente a describir los platos elegidos.
Los primeros compartidos
- Mejillones bouchon a la marinera, excelente salsa
- Sepionas a la plancha, para mí siempre que hay uno de mis platos de cabecera
El segundo también compartido
- Un gallo de San Pedro, pieza de 910 gramos hecho a la plancha con la maestria de Joan, excelente punto de cocción.
De postre
- Un excelente tiramisú elaborado por Joan que además de la brasa y la plancha tiene un buen bagaje como repostero.
En esta ocasión la comida la regamos con un Riesling, León Beyer que maridó perfectamente con todos los platos.
Un cerveza para mitigar la sed después de un paseo por la fachada marítima de la población aprovechando el espléndido dia de sol de otoño mientras decidíamos lo que íbamos a comer y dos buenos cafés para finalizar la comida.
Sin duda peregrinaremos en otra ocasión para tocar las campanas.
Sepionas
Gallo de San Pedro
Tiramisú
Vino Riesling
Una nueva visita a mi restaurante favorito en Roses por la sencillez y naturalidad de sus platos, por la maestría de Joan en los fogones, por la calidad del producto que allí se sirve y por el servicio a cargo de Anna y su ayudante.
Sin más preámbulos paso a detallar los platos que pedimos
Entrantes
- Mejillones a la marinera, muy buenos, una salsa excelente.
- Sepionas a la plancha, todo un festival.
Seguimos con
- Una escórpora (cabracho) de 950 gramos a la brasa, deliciosa con el punto de cocción perfecto.
Postres elaborados por Juan
- Tiramisú, mi mujer lo encontró riquísimo
- Profiteroles, con Valrhona uno de los mejores chocolates que utilizan los grandes pasteleros
Buen pan con tomate.
La comida la acompañamos con una botella de Mar de Frades de la D.O. Rias Baixas, el servicio consistió en descorche cata y primer servicio, un albariño muy fresco en boca que maridó perfectamente con el pescado.
Terminamos con dos buenos cafés.
Muy recomendable si estás por la zona y también si no lo estás. Muy buena RCP.
Mar de Frades
Tiramisú y profiteroles
Escórpora a la brasa
Escórpora
Sepionas
Mejillones a la marinera
Nueva visita a Cal Campaner, en esta ocasión con auto recomendaciones dietéticas para una pérdida de peso lo que condicionó los platos escogidos, básicamente evitando alcohol y postres.
Empezamos con unos berberechos naturales, un par de ostras Gillardeau, unas cigalas de notable tamaño y un par de gambas.
De segundo un llobarro – lubina de palangre a la brasa excepcional de sabor y en su punto de cocción y terminamos con los cafés.
Como siempre, un producto fresquísmo con una relación calidad – precio adecuado y un servicio de sala sencillo, pero del todo correcto. Visita imprescindible para quienes visitan Roses o desplazamiento justificado para los amantes del pescado y marisco fresco.
Lubina desespinada
Lubina
Cigalas
Encuentro familiar no posible por Navidad y festival de producto fresco y muy bien cocinado. Cal Campaner no necesita presentación. Bien valorado siempre, frecuentado por quienes lo tenemos cerca y por quienes deciden que ir a Roses para visitarlo justifica el desplazamiento. Y cuando en la mesa contigua se sienta el mayor de los Adrià piensas que has hecho una buena elección.
Reformado hace unos años actualmente simula estar en el fondo del mar, acompañado de animales marinos presentes en unas vitrinas. Me gustaba más la sencillez de antes pero con la reforma ganaron un mejor equipamiento de la zona de cocina.
Escogimos anchoas de la casa, "sepietes" sepias pequeñas, chipirones, pulpo "Campaner", sopa de pescado y 3 kilos de pescado entre lubina de palangre i "pagell". Todo excepcional aunque me quedo con los pescados que solicitamos a la brasa y la sopa de pescado lo menos valorado.
Unos postres que están a la altura y una carta de vinos más que suficiente con precios moderados. Pedimos blancos de l'Empordà, un Furot y un Magenc, ambos correctísimos.
Nos pidieron el pasaporte COVID. Buena relación calidad-precio.
La puntuación final puede resultar algo baja por el Entorno y el Servicio de vino. La comida está puntuada como extraordinaria y la Calidad-Precio como muy buena.
Como resumen, un festival esperando nuevos motivos que nos lleven de nuevo a Cal Campaner
Una nueva visita para comprobar que nada cambia en este restaurante, se cocina a la plancha o al horno según el tipo de pescado se trate, pero sea el que sea siempre siempre es fresquísimo.
Anna ha modernizado su pizarrita, la que usa actualmente es magnética y en unos pequeños rectángulos está escrito todo lo que este dia puede ofrecer, lo separa en entrantes, entrantes plancha, pescados plancha y pescados horno, actualmente y como novedad en todos los casos el precio está indicado en el caso de los pescados el precio es por kilo.
Compartimos seis anchoas, el precio es por unidad, muy buenas y de buen tamaño acompañadas de pan con tomate y unos excelentes sepionets “a la bruta”, es decir sin limpiar con toda su tinta y hechas simplemente a la plancha, excelente producto y con acertadísimo punto de cocción.
Seguimos con dos raciones de negrito con un peso total de 680 gramos, como comenté en alguna reseña anterior es un pescado de una delicada carne muy blanca y muy buen sabor, hecho con un magistral toque de plancha.
No pudimos prescindir de los postres que se elaboran en la misma casa, un muy buen tiramisú y profiteroles con buena nata y un mejor chocolate negro y espeso servido aparte en una pequeña jarrita.
Un buen pescado merece ser acompañado por un buen vino, en esta ocasión optamos por uno de la D.O. Penedés, Waltraud elaborado con uvas de la variedad Riesling por Bodegas Torres, con precio muy parecido al que se puede encontrar en tiendas on-line especializadas. El servicio del mismo fué únicamente el descorche.
Finalizamos con dos buenos cafes.
Una muy buena relación calidad, producto, precio que hace de Cal Campaner un lugar de referencia al que inevitablemente hay que volver.
Amaneció un día de sol radiante y decidimos acercarnos a Roses para dar un paseo por el paseo marítimo y comer una vez más en Cal Campaner.
No hace falta extenderme en detalles de decoración, servicio etc, puesto que ya está suficientemente relatado en comentario anteriores.
De la pizarrita de Anna elegimos boquerones en vinagre y sepionas a la plancha, los boquerones grandes y carnosos, seis unidades en la ración, los cobran por unidad y que decir de las sepionas, solamente a la plancha y un pelín de aceite de oliva para disfrutar de todo su sabor.
De los pescados que este día tenian para hacer a la brasa en el horno Josper elegimos un cabracho que nos fué presentado a la mesa antes de introducirlo al horno, la pieza pesaba 900 gramos con un buen punto de cocción nos fué servido partido en dos mitades y resultó un regalo para el paladar.
De postre decidimos repetir el mismo que tomamos en nuestra última visita dos torteles individuales de hojaldre y nata, en esta ocasión el hojaldre estaba crujiente, un postre hecho en casa por Joan el marido de Anna.
Una botella de agua de medio litro y un vino elaborado por la bodega ampurdanesa Terra Remota y acogido a la D O Catalunya, Ales Blanques garnacha blanca 100 x 100 con una expresión muy suave en boca.
Dos cafés.
Si en el local se ocupan todas las mesas y algunas se doblan por algo será.
Una vez más salimos satisfechos y sin duda volveremos.
No volveremos hasta que pase el verano, pues la población de este precioso pueblo marinero y bellísimas playas se multiplica no sé por cuanto durante la temporada estival. Esperaremos impacientes la llegada del otoño para repetir.
Hace poco más de un año que no he publicado ninguna opinión y ahora ya toca.
Teníamos la reserva a las 13,30 cuando entramos había ya alguna mesa ocupada y con el servicio avanzado y a medida que transcurria el tiempo el local se llenó por completo e incluso alguna mesa se dobló. Realmente es el boca oreja la mejor publicidad que puede hacer un restaurante y este es el caso del que nos ocupa puesto que como ya se ha dicho en alguna otra opinión el local ni es céntrico, ni está en la zona turística, ni tiene una entrada espectacular.
Bien, a lo que íbamos, Anna con su ya famosa "pizarrita" se pasea por las mesas ofreciendo los pescados y mariscos que han sido capturados una pocas horas antes, eso sí continua sin poner precios.
Como ya conocemos la honestidad de esta casa en ningún momento piensas que te van a "pegar una clavada"
Los precios realmente son muy contenidos.
Compartimos unos mejillones a la marinera con una salsa espectacular y unos memorables calamarcitos hechos simplemente a la plancha.
Seguimos con dos raciones de negrito con un peso de 650 gramos un buen lomo para cada uno de este pescado de carne finísima y potente sabor, a la plancha y con un perfecto y magistral punto de cocción.
Pan con tomate con el que rebañamos la salsa marinera y la salsa de la tinta de los calamarcitos.
De postre tomamos cada uno un tortel de nata de elaboración propia, la nata buenísima, lástima que el hojaldre había cogido la humedad de la nevera y no estaba crujiente.
Acompañamos la comida con un Auzells de la D.O. Costers del Segre que maridó perfectamente.
Dos buenos cafés.
Lo dicho, no volveremos hasta el próximo mes de octubre
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