De color rubí muy claro, marronoso, de capa media-baja, luminoso. Reflejos cobrizos y rojizos, brillante. Ribete amplio, completamente atejado sin diferencias con el menisco.
Resultón y potente, con una retahíla de notas dulzosas, caramelo de cola, cítricos, confitura de naranja inglesa y un fondo de bollería y vainilla muy fina. Tostado, abierto, dejando un rastro de cacao tostado, fruta roja madura (guindas en licor, tomates secos, flores marchitas) y apenas sensaciones de crianza clásica riojana. Tiene un perfil que nos recuerda inevitablemente al Rioja Bordón Cosecha Especial 1970. Será el mismo vino vendido con marcas diferentes? Sigue evolucionando para dar especias y un fondo térreo a hojarasca y corteza de nogal. Intenso, sólido, bien armado.
En boca es de marcada acidez, ligero, fresco, muy vivo. Se deja beber con una facilidad increíble, sabroso, con destellos tostados junto a una fruta jugosa y unos taninos maduros. Mucho equilibrio y suavidad sin renunciar a esa energía tan particular de los vinos de la bodega de Logroño.
Un tinto sencillo, brillante, que ha llegado sobrado de vida a nuestros días. Muy del antiguo estilo de Bodegas Franco-Españolas y que tanto echamos de menos en los actuales vinos. Sólo una cuestión por resolver: ¿quiénes serían esos Tres Marqueses?
Más información del vino: http://vinosclasicos.blogspot.com.es/2013/09/tres-marqueses-4-ano-1970.html
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