Como le pegas a las Botas!!! No das tregua...
De momento voy poco a poco, pero una botella de cada se queda para dentro de unos años (esa es la intención si consigo resistir la tentación)...
Ambarino claro con destellos cobrizos.
Nariz de gran intensidad, limpia, definida y compleja. Notas de frutos secos, almendras, avellanas, crema pastelera, especias orientales, maderas nobles, balsámicos y regalices, anisados y algunas trazas minerales. Muy elegante.
En boca es un portento de vino, un bendito vicio por su equilibrio de registros que lo hacen una delicia. Todo está en su sitio, con acidez, amplitud y una enorme sapidez final, quedando recuerdos de frutos secos amargos y ahumados. Larga persistencia. Seco y directo.
Un oloroso montillano no muy viejo y procedente de Pérez Barquero, es el vino que los amigos de Navazos han embotellado como Bota 46, uno de esos vinos que enganchan por su frescura y balance, mucho más gastronómico que meditativo. Vinazo una vez más y van ya más de 50.
Como le pegas a las Botas!!! No das tregua...
De momento voy poco a poco, pero una botella de cada se queda para dentro de unos años (esa es la intención si consigo resistir la tentación)...
Ya sabes que de Navazos siempre ando bien surtido, de largo es el productor del que más vinos tengo. Algo guardo igualmente, incluso de las primeras botas. Algún día haremos una “Navazada”. Este Oloroso es bueno de verdad, no muy viejo pero finísimo, muy balanceado, totalmente gastronómico.
Saludos,
Eugenio.
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