Como decía mi tía Pepita "Me haría un vestido con este color". Y es que ese ribete púrpura es precioso. Su aroma es goloso sin caer en el exceso, con unos frutos rojos a modo de frambuesa madura y unas notas de bola de chicle de cereza y regaliz rojo que lo hacen juguetón. De trago goloso y adictivo por unos taninos frutales dulces, fresco también, porque es joven y cuenta con un ligero ramalazo verde algo mayor que otras veces y que me ha gustado encontrármelo. Tipicidad más que manchega, de la zona concreta.
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