Este , según Erik, fue su primer Escombro. Todo un privilegio que difícilmente repetiremos y más con la presencia del propio Erik. Se trata de un vino peculiar, diferente y extremo, como su creador. En esta añada, la frutalidad, el clima y la tierra se funden en el propio vino. Frutalidad única, tintorera, asentada, tranquila. No hay apenas rastros de la crianza en madera, la intuyes , pero cuesta concretarla. En boca es rompedor al inicio , cálido, sin sobremadurar, con un paso elegante, envolvente, con una curiosa tanicidad madura, pero diferente, sin aristas ni agresiones. Una especie de bomba frutal-sutil. Escombro es reflejo del carácter y la personalidad de Rosdahl, posicionado en el extremo de todo, huyendo permanentemente de lo convencional. El que busque esos parámetros en un vino, ya lo ha encontrado....
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