Vino encerrado en una botella que está inspirada en un original del siglo XVIII que se puede contemplar en el Museo Vivanco, vestido con una etiqueta que representa un cuadro cubista de Juán Gris propiedad de la familia Vivanco y que también se puede ver en su magnífico y extraordinario Museo de Briones. Corcho que la cierra de calidad y levemente tintado de color vino por su contacto con el mismo.
A la vista un bonito color rojo picota de capa media alta, limpio y brillante, buena, densa y lenta lágrima que se desplaza con pereza por el caliz de la copa tintándola. Menisco granatoso y con muy leves e incipientes notas teja.
En nariz se perciben, con buena intensidad, frutas rojas y negras del bosque en sazón, madera de su crianza en segundo término, notas balsámicas y leves terciarios de canela y vainillas.
En boca es muy elegante, sedoso, un vino fino, con volumen y carnosidad, equilibrado, cierta mineralidad, retornan muy agradablemente las frutas percibidas en la fase olfativa, balsámico y con notas de pimienta negra. Madera de su crianza muy bien integrada y siempre en segundo plano. Mantiene una elegante acidez que te invita a beber y que le dará vida durante varios años. Taninos domándose. Muy grato, sedoso y elegante paso de boca. Me da una permanencia de 3,45 minutos. Gracias Rafa por permitirnos disfrutar de tus elaboraciones.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.