Pocas son las referencias que existen sobre este vino. En un artículo de Decanter fechado en 2010, Clive Coates nos hace un didáctico resumen de lo que fue (y es, pues ha vuelto a resucitar en 2008) la Bodega. A él me remito:
http://www.decanter.com/features/la-passion-haut-brion-246521/
Mi botella salió excelente; tuve alguna dificultad para abrirlo ya que el corcho se rompió en dos, pero no se desmenuzó.
A la vista, era de un color picota algo apagado con el borde teja. Limpísimo, brillante y de capa media.
En nariz, en un primer momento, cuando lo desencapsulamos emana un penetrante olor indeterminado. No es acético, ni brett. Poco a poco (en menos de media hora) va difuminándose y todo se aclara. Guindas al licor, regaliz, toques mentolados, tomillo, pimienta, mina de lapicero, algo de sangre y metal, leves terciarios, madera vieja, humedad...
La boca posee una textura perfecta ya que afortunadamente no se ha convertido en barro. El paso es fluido, finísimo, la acidez y el tanino siguen agarrando, la madera se ha integrado a las mil maravillas y todo nos parece conjuntado y elegante. Estamos frente a un vino de cuarenta años todavía en fase de meseta.
Final muy largo que deja apuntes campestres.
Poco más que añadir, cuando un viejuno de Burdeos sale bueno nos plantamos en el cielo en un periquete. No olvidemos que la viña de este Passion era la misma que la del gran Haut-Brion, tanta calidad no es casual.
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