Amarillo con reflejos dorados. Limpio y brillante.
Atractiva nariz, más propia de un vino dulce que de uno vinificado en seco. Jazmines, limones, carne de membrillo, melocotón jugoso, algo de mantequilla y panadería, cigarrillo rubio y una buena dosis mineral que rodea al conjunto.
Boca seca pero con alguna traza azucarada, no llega a ser un semi, pero casi, casi. De acidez va algo justo y además posee una estructura carnosa, por lo que el paso se nos hace un poco pesado. Al menos, los 13.5º y la barrica están bien trabajados.
Postgusto perfumado y de intensidad media.
De esta preciosa bodega (la visité allá por 2011) prefiero sin duda los dulces.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.