Pinot Grigio de Alto Adige, que junto con el Friuli, sus blancos son de mis favoritos.
Antes que nada, he de confesar que este vino lo tenía olvidado y lo tomé unos 5 años después de su consumo óptimo y que por lo tanto sería injusto puntuar. Con esto dicho, también he de confesar que a pesar de que me esperaba un vino oxidado, no ha sido así, mas bien ha sido un vino interesante.
Este vino se presenta con una etiqueta por demás clásica, de estilo germánico. Colo dorado con destellos en amarillo limón.
En nariz sus aromas son tenues y de corta duración, pero interesantes. Se percibe al principio cítricos, principalmente limón y posiblemente un recuerdo leve a toronja (pomelo).
Al airearse se aprecian flores blancas y alguna nota dulzona, como de miel de azahar. Esta nota normalmente no se aprecia en los Pinot Grigio mas jóvenes.
En boca mejora la cosa. El vino no es tan fresco pero un pelín mas goloso. Se aprecia menos cítrico y algo de fruta blanca (níspero o incluso membrillo). Al final del trago se aprecia una nota ligeramente amarga que me recuerda a los limones de mi pais, mas parecidos a una lima que al limón europeo.
A pesar de su edad lo he disfrutado con un queso brie. Me imagino que hace algunos años ha de haber estado muy disfrutable.
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